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Sífilis biología

SEMINARIO MESA 1 : Sífilis

1.- ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL:

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) ―también conocidas como enfermedades de transmisión sexual (ETS), y antes como enfermedades venéreas― son un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales, incluido el sexo vaginal, el sexo anal y el sexo oral.
Sin embargo, pueden transmitirse también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo o el parto, desde la madre al hijo.

La mayor parte de las enfermedades de transmisión sexual son causadas por dos tipos de gérmenes:


bacterias y virus, pero algunas también son causadas por hongos y protozoarios.

Para prevenir las ETS, es fundamental conocer su existencia, los medios de transmisión, optar por una conducta sexual segura, ya sea abstenerse del contacto sexual, tener pareja única o practicar el sexo seguro y, en caso de presentar síntomas, acudir precozmente a la atención sanitaria. También es imprescindible evitar compartir jeringas.

2.- SÍFILIS CONGÉNITA:

La transmisión de T.Pallidum de una mujer sifilítica al feto a través de la placenta puede producir se en cualquier momento del embarazo, pero las lesiones de la sífilis congénita se desarrollan por lo general pasado el cuarto mes de la gestación cuando el feto comienza a ser inmuno-competente. Esta cronología sugiere que la patogenia de la sífilis congénita depende más de la respuesta inmunitaria del hospedador que del efecto tóxico directo de T.Pallidum. Se calcula que el riesgo de infección del feto a partir de una madre con sífilis precoz no tratada es de casi 75 a 95% y que desciende alrededor de 35% en las madres con sífilis de más de dos años de duración
. El tratamiento adecuado de la mujer antes de la décimo sexta semana de la gestación debe evitar el daño al feto y la terapia a la madre antes del tercer trimestre servirá para tratar de modo adecuado al producto infectado.

Las infecciones maternas no tratadas pueden causar la pérdida fetal hasta en 40% de los casos (con mayor frecuencia de mortinatos, que de abortos, porque las lesiones fetales son tardías), premadurez, muerte neonatal o sífilis congénita y el lactante sobrevive.
La sífilis congénita fulminante es la única que se manifiesta clínicamente en el momento del alumbramiento, cuando el lactante nace vivo y su pronóstico es muy desfavorable.

El problema clínico más frecuente es el de la lactante aparentemente sano que nace de una madre con pruebas serológicas positivas.
Se considera que las pruebas serológicas realizadas al comienzo del embarazo son útiles y rentables prácticamente siempre, incluso en zonas con escasa prevalencia de sífilis prenatal. Cuando esa prevalencia es alta y se trata de una paciente de alto riesgo, las pruebas serológicas de la sífilis deberán repetirse en el tercer trimestre y en el momento del parto. Es indispensable diferenciar la sífilis congénita neonatal, de otras infecciones congénitas generalizadas, como rubéola, infección por citomegalovirus o del herpes, toxoplasmosis y, por último, de la eritroblastosis fetal.

Las lesiones de  la sífilis congénita pueden dividirse entre clases según su momento de aparición:


1.Tempranas:


las que aparecen en los dos primeros años de la vida (a menudo entre las dos y 10 semanas de la vida); son contagiosas y similar es a las manifestaciones de la sífilis secundaria grave del adulto.

2. Tardías, que aparecen pasados los dos años de edad y no son contagiosas

3.Los estigmas residuales


El primer signo de la sífilis congénita (que aparece dos a seis  semanas después del parto) suele ser unarinitiso «coriza» (23%), que pronto va seguida de otras lesiones mucocutáneas (35 a 41%), como ampollas (pénfigo sifilítico), vesículas, descamación superficial, petequias y, más tarde, lesiones papuloescamosas , placas en las mucosas y condilomas planos.
Las manifestaciones tempranas más frecuentes son cambios en huesos (61%) que incluyen osteocondritis, osteítis y periostitis detectable por estudios radiográficos de huesos largos, hepato esplenomegalia (50%), linfadenopatias (32%), anemia (34%), ictericia (30%), trombocitopenia y leucocitosis. En 22% de los neonatos infectados se puede detectar invasión del SNC por T.Pallidum. La muerte neonatal está causada por hemorragia pulmonar, infección bacteriana secundaria o hepatitis grave.

La sífilis congénita tardía (no tratada después de los dos años de edad) es subclínica en 60% de los casos; el espectro clínico en el resto de los pacientes, difiere en algunos aspectos del de la sífilis tardía adquirida en el adulto. Por ejemplo, es raro que aparezca sífilis cardiovascular en la sífilis congénita tardía, pero la queratitis intersticial es mucho más frecuente y se observa entre los cinco y 25 años.
Otras manifestaciones que aparecen junto con la queratitis intersticial son la sordera por lesión del VIII par y la artropatía recidivante.

Los derrames bilaterales de la rodilla se denominan articulaciones de Clutton.

Alrededor de 33% de los pacientes no tratados padece neurosífilis asintomática y 25% de los mayores de seis años de edad presenta manifestaciones clínicas de la neurosífilis. La periostitis gomosa aparece entre los cinco y 20 años e igual que en la sífilis endémica no venérea, tiene tendencia a producir lesiones destructivas del paladar y del tabique nasal.

Los estigmas clásicos comprenden los dientes de Hutchinson (incisivos superiores centrales muy espaciados con una muesca en el centro y en forma de clavija); los molares en «mora» (molares del sexto año con múltiples cúspides mal desarrolladas); el puente nasal en «silla de montar» y las tibias en sable.

2.1  ESTUDIOS DE LABORATORIO:

* Demostración del microorganismo:

No se  puede  detectar  T. Pallidum   por cultivos. Históricamente  se ha  utilizado  la  microscopia  de  campo   oscuro y la  tinción  con  anticuerpos inmunofluorescentes  para  identificar  esta  espiroqueta  en  muestras   de  lesiones  húmedas como chancros  o   condilomas planos .

En la actualidad casi no  se  practican estas  pruebas  fuera  de  los  laboratorios  de investigación. Se han creado estudios más sensibles de reacción en cadena de polimerasa (PCR), aunque no se practican en  el comercio .

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