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Sociedad ilustrada

TEMA 9: EL TEATRO ESPAÑOL POSTERIOR AL 36: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS

1. EL TEATRO DE LOS AÑOS 40: LA COMEDIA BURGUESA, EL TEATRO CÓMICO (ENRIQUE JARDIEL PONCELA Y Miguel Mihura)

Comparado con la riqueza del foráneo, el teatro español posterior a la Guerra presenta evidentes limitaciones, debidas a los especiales Condicionamientos políticos o culturales de la época (intereses empresariales, Preferencias del público burgués, censura férrea), a los que hay que sumar la Muerte o el exilio de autores y directores.

El teatro de la primera posguerra cumplíó básicamente dos funciones:
entretener, pues el público prefería el Esparcimiento a la evocación de la tragedia reciente, y transmitir ideología.
Así se negaron las aportaciones más Relevantes de la preguerra, como el teatro de Valle, Lorca o Alberti; se Estrenaron obras que exaltaban los valores de los vencedores y se programaron Clásicos (Peribáñez, Don Juan Tenorio…), como referentes de épocas Gloriosas. Se establecíó un férreo control sobre las obras nuevas y los Repertorios, ocasionando la consiguiente autocensura de los dramaturgos. Pese a Ello, la actividad teatral fue muy abundante, aunque en general mediocre. En Toda esta producción cabe señalar las siguientes tendencias:

  • La comedia burguesa, en la línea del Teatro benaventino. Cumplíó la función de entretener y educar mediante el Elogio de la virtud. Se caracteriza por la perfecta construcción y por su Intrascendencia, con ciertas dosis de humor y ternura. Sobresalen los Temas del amor y la exaltación de la familia, el matrimonio y el hogar, Con personajes mayoritariamente burgueses, como su público. Autores y Obras son, además del propio Benavente:
    José María Pemán (Los Tres etcéteras de don Simón), Joaquín Calvo Sotelo (Una Muchachita de Valladolid), Juan Ignacio Luca de Tena (Don José, Pepe y Pepito, ¿Dónde vas, Alfonso XII?);
    Víctor Ruiz Iriarte (El puente de los suicidas);
    Edgar Neville (El baile), Y, en años posteriores, Alfonso Paso (Los pobrecitos).

Algunos críticos incluyen como continuador del teatro benaventino a Alejandro Casona, si bien lo dotó de Imaginación y lirismo. Casona, como Alberti o Max Aub, publicó sus obras más Importantes en el exilio: La sirena Varada (1934), La dama del alba (1944), Los árboles mueren de pie (1949). Puso en conflicto lo real con lo onírico, logrando un tipo de drama en Donde combinaba la sorpresa escénica con una depurada técnica que le garantizó El éxito tanto en su exilio en Buenos Aires como después, a su vuelta a España, Durante el franquismo.

  • En el teatro humorístico destacan dos Autores:

Enrique Jardiel Poncela, con sus comedias de Humor inverosímil, llenas de personajes en constante movimiento que representan Una sociedad feliz cuyos objetivos son el amor y el dinero. Entremezcla en Ellas el humor verbal (chistes, retruécanos…) y el de situación (hechos ilógicos, Disparatados). Ya tuvo éxito en la preguerra con títulos como Angelina o el Honor de un brigadier. Obras suyas de este período son: Eloísa Está debajo de un almendro, Los ladrones somos gente honrada, Los habitantes de La casa deshabitada… 

Y otro autor importante es Miguel Mihura, cuyas comedias denuncian Lo absurdo de la vida cotidiana, la vaciedad de los tópicos y las convenciones Sociales que impiden al hombre ser feliz. Distorsiona la realidad por medio de La imaginación y la fantasía poética, y gusta de los asuntos policíacos. Al Igual que Poncela, se convierte en un precedente del teatro del absurdo. Su obra más conocida es Tres sombreros de copa (estrenada en 1952, veinte Años después de ser escrita). A ella se suman El caso de la señora estupenda, Melocotón en almíbar, Maribel y la extraña familia o Ninette y un señor De Murcia.

Al concluir esta década, comienza a revelarse un teatro grave, preocupado, Inconformista, que se inserta, al principio, en una corriente existencial.
Dos fechas resultan claves: 1949, con el insólito estreno de Historia de una Escalera, de Buero Vallejo, y 1953, en que un teatro universitario Presenta Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre.
Con ellas Nacíó una corriente realista que es lo más destacable de la década siguiente, y Que se extiende más allá de los años 70. 



2. EL Realismo SOCIAL DE LOS AÑOS 50: Antonio BUERO VALLEJO Y ALFONSO SASTRE

Frente a un teatro de consumo, no han faltado dramaturgos que pugnaban por Recoger las inquietudes de cada momento o que buscaban nuevas formas de Expresión teatral. Por todo ello podemos hablar de un teatro visible, el Que accede a los escenarios, y un teatro soterrado, que intentaba Responder a nuevas exigencias sociales o estéticas y que apenas logró Mostrarse.

Con Historia de una escalera (1949) nacíó el drama realista, cuyos Temas son los carácterísticos de la literatura social:

Antonio Buero Vallejo


Es la figura más importante del teatro español de Posguerra, con una variada trayectoria. El teatro de Buero, de acento trágico, Se centra en los grandes interrogantes de la condición humana y en los Problemas del hombre contemporáneo, con referencias críticas a la España de su Tiempo. Une, pues, lo social y lo Existencial, con un mensaje ético, una reflexión sobre el individuo, la Justicia y la verdad.

Formalmente, no llega a Romper del todo con las fórmulas del teatro comercial; más bien intenta aprovecharlas Para darles una dimensión nueva. Recurso frecuente en sus obras es el de los Denominados efectos de inmersión, con los que pretende una mayor Identificación del público con la historia que se está representando. Ejemplos Conocidos son escenas de En la ardiente oscuridad, protagonizada por Ciegos, en las que la sala permanece completamente a oscuras, o los cambios Escénicos de La Fundación, en que los espectadores van descubriendo la Realidad de la cárcel a través de la mirada de Tomás, personaje afectado de una Locura temporal. Son habituales, pues, los personajes con taras físicas o Mentales que permiten una mirada distinta – y lúcida, a la vez – a su Entorno.  Sus obras sintetizan Realismo Y simbolismo, y en ellas opone personajes contemplativos a personajes activos con relaciones conflictivas entre ellos.

Se suelen observar tres etapas en su producción dramática:

  • Obras de enfoque existencial y una técnica Teatral realista: Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad, Hoy es fiesta.
  • Enfoque social y ético, con una técnica teatral Más compleja (efectos de inmersión, escenarios múltiples, etc.). Escribe Dramas simbólicos, en los que se vale del pasado para reflexionar sobre el Presente: Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El concierto de San Ovidio o El tragaluz.
  • Obras de contenidos sociales y políticos más Explícitos, con incorporación de experimentos escénicos: La doble Historia del doctor Valmy, La Fundación O La detonación, cuyo protagonista es Larra.

Su teatro está dotado de un fuerte sentido trágico. Son incuestionables su Reflexión y su compromiso ético con el hombre y con la sociedad  española de su tiempo. La dimensión Existencial y social inunda, así, la mayoría de su producción: la condición del Hombre, su espíritu, su dignidad, el sentido de la vida, la injusticia social, La defensa del débil, la libertad, la tolerancia, la lucha por la verdad y los Auténticos valores humanos o los problemas político-sociales recorren su obra.

Alfonso Sastre, Por su parte, formó el Teatro de Agitación Social. Su obra más destacada, Escuadra hacia la muerte, Muestra la rebelión contra la autoridad que induce a una guerra que nadie Entiende. Otras obras suyas son La sangre y la ceniza (de 1965, pero Estrenada ya en 1976), que trata de Miguel Servet (que murió en la hoguera por No renegar de su descubrimiento de la doble circulación de la sangre) o La Taberna fantástica (1966, estrenada en 1985).

En los años cuarenta escribe un teatro metafísico, de inquietud Existencial: Uranio 235 y, en Colaboración con Medardo Fraile, Ha Sonado la muerte  y Comedia Sonámbula.

Desde 1950 practica un teatro de crítica social que se irá radicalizando Con el tiempo. Su consagración llegó con Escuadra Hacia la muerte (1953), un profundo drama existencial de abierto Antimilitarismo, al que siguió La mordaza, Una oblicua condena de la dictadura. Otras obras, como Guillermo Tell tiene los ojos tristes, no se estrenaron hasta la Restauración de la democracia.

La tercera etapa corresponde a la tragedia compleja, una tragedia en la que Se aúnan la caricatura grotesca al estilo de Valle y el distanciamiento Objetivista propuesto por Bertol Brecht. A este modelo corresponden obras como Crónicas romanas (1985) o La taberna fantástica (1985).

Un asunto controvertido en su momento fue el llamado “posibilismo”, que Sastre criticó por considerarlo una postura cómoda e inaceptable, mientras Buero entendía que adaptar la creación teatral a las circunstancias políticas (una especie de autocensura bien intencionada) era la única forma de que la Literatura sirviera al interés social.  



3. EL TEATRO DESDE LOS AÑOS SESENTA HASTA 1975: TEATRO COMERCIAL, TEATRO SOCIAL, TEATRO EXPERIMENTAL (Fernando ARRABAL Y Francisco NIEVA).

Un grupo de autores jóvenes, siguiendo los planteamientos realistas Iniciados por Buero y Sastre, ofrecen a lo largo de la década siguiente una Propuesta teatral con una clara actitud de denuncia de las injusticias sociales Y de la alienación del individuo, con las limitaciones de la censura. Se vale De un Realismo directocrítico con recursos del sainete y del Esperpento, o cierto simbolismo de aire kafkiano, según de qué autor se trate. Las puestas en escena se caracterizan por la complejidad de los espacios Escénicos, y los personajes, también complejos,  Luchan por defender sus ideales. Adopta un lenguaje sin eufemismos que Se aleja del refinado lenguaje de la alta comedia: se trata de una lengua Directa, con formas populares y coloquiales, voces malsonantes o Exclamaciones.  Entre los temas destacan la intolerancia de las sociedades Provincianas, el fracaso personal y la falta de solidaridad, la alienación y la Burocracia (El tintero, 1961, de Carlos Muñiz)
, los problemas de desarraigo producidos por la emigración (La Camisa, 1962, de Lauro Olmo)
, Las angustias de unos jóvenes opositores (Los inocentes de la Moncloa, De Rodríguez Méndez)
, la brutalidad de unos aldeanos instigados por las Fuerzas retrógradas (Las salvajes en Puente San Gil, 1963, de Martín Recuerda)
.

Pero a la vez, y ya decididamente hacia 1970, otros dramaturgos se han Lanzado a una renovación de la expresión dramática. Se supera el Realismo (como Sucede en la narrativa) y se asimilan corrientes experimentales del teatro Extranjero, desde el teatro del absurdo a las propuestas más avanzadas, pasando Por Brecht o Artaud. 

En este teatro experimental Predominan los elementos simbólicos y vanguardistas, lo grotesco y lo Imaginativo, con una influencia notable de Valle-Inclán, cuyos textos eran por Entonces redescubiertos en los escenarios. Cobran importancia los efectos Especiales, la escenografía, el vestuario, la mímica o la expresión corporal. Sin embargo, aunque alejado del Realismo, sigue siendo un teatro de protesta y Denuncia: sus temas son la dictadura, la falta de libertad, la injusticia, la Alienación y la sociedad de consumo.

Entre los autores de esta corriente, podemos señalar a los vanguardistas, Los simbolistas y el teatro independiente.
Entre los primeros Encontramos a Fernando Arrabal y Francisco Nieva.

Las obras de Arrabal podrían situarse entre el Esperpento, el Surrealismo y el teatro del absurdo, y podemos destacar El Cementerio de automóviles o Pic-Nic. Arrabal es el creador del Llamado “teatro pánico”, presidido por la confusión, el humor y la Incorporación de elementos surrealistas en el lenguaje. Los temas más Frecuentes en sus obras son la sexualidad, la religión, la política, el amor y La muerte.

Francisco Nieva, según él mismo, escribíó tres tipos de teatro: teatro furioso (Pelo de Tormenta, 1973), teatro de farsa y calamidad (Malditas sean Coronada y Sus hijas), y teatro de crónica y estampa (Sombra y quimera de Larra). Nieva defiende la idea de un teatro liberador, cuya finalidad es mostrar la Esencia del hombre.Se plantea el problema de las relaciones entre el hombre y la sociedad Represiva que lo degrada. Toma como base el lenguaje popular y se sirve de técnicas del Surrealismo y del absurdo. Su obra más destacada es La Carroza de plomo candente, estrenada en 1976.

Los simbolistas se caracterizan por un marcado pesimismo y el Frecuente uso de la simbología animal. Es recurrente el tema del poder opresor Y emplean elementos provocadores como la sexualidad, un lenguaje escatológico y Agresivo, y la violencia física y verbal. Son, entre otros, José Ruibal (La máquina de pedir, de 1969, donde un enorme pulpo se convierte en Símbolo de la tecnocracia), Manuel Martínez Mediero (El último Gallinero, que constituye una parábola política, o Las hermanas de Búfalo Bill, de 1975), Luis Riaza (Retrato de dama con perrito, 1976), o Miguel Romero Esteo (El vodevil de la pálida pálida pálida rosa).

En cuanto al llamado teatro Independiente, hay que destacar el trabajo de grupos, compañías estables Que potencian el elemento coreográfico, plástico, mímico o musical, tanto como El literario, lo que disminuye la presencia del autor tradicional. A la muerte Del dictador en 1975 existían en España más de cien grupos teatrales, que Procuraban llevar el teatro a los diversos rincones del país. Algunas de estas Agrupaciones alcanzaron una notable repercusión, como Los goliardos, La Cuadra, Tábano con Castañuela 70, Els Joglars con obras como El joc, o Els Comediants.
Con obras de autor o con creaciones Colectivas, han llevado a cabo una síntesis entre la tendencia experimental y Los elementos populares, y junto a enfoques críticos, se preocupan por los Aspectos lúdicos del espectáculo.

Finalizada la dictadura y eliminada la censura, se crearon diversas Instituciones y publicaciones teatrales.  Desde 1976 fueron accediendo a Las carteleras algunas obras de autores del exilio y otros prohibidos años Atrás. También llegaron asiduamente a los escenarios obras de Valle-Inclán y García Lorca. Hay que añadir la proliferación de festivales de teatro, la Rehabilitación de edificios teatrales y las representaciones ajustadas a los Programas académicos, con las que se pretendía atraer a un público joven, así como La continuidad de algunos grupos independientes que conviven con otros de Creación más reciente, como Yllana Teatro, L’Om Imbrebís o Ron Lalá. 

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