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La casa de Bernarda Alba personajes

Federico García Lorca, nacíó en la ciudad de Granada (España) el 5 de Junio de 1898, fue un poeta, dramaturgo y prosista español, como también conocido por sus facultades en muchas otras artes. Incluido en ilustrada generación del 27, siendo el poeta con mayor influencia y popularidad  en la literatura española en el Siglo XX. García Lorca como dramaturgo es considerado una de las cimas en el teatro español de ese siglo. 


«La Casa de Bernarda Alba” fue escrita en 1936, siendo publicado a post- mortem del autor el día 8 de Marzo de 1945, en Buenos Aires. Esta obra trata de una familia medio adinerada en un pueblo pequeño español, donde la madre intenta suprimir y limitar a sus hijas después de la muerte de su padre, por medio del cumplimiento de un luto por ocho años, arrebatando la libertad de estas, siendo esto lo que genera el drama de la historia al generar un profundo deseo de libertad e independencia especialmente en la hija menor Adela. Esto se observa en las actitudes sexuales y femeninas de las hijas plasmadas en sus acciones.

La obra tiene como tema una familia “adinerada” que vive en un pueblo de España, la cual se ve afectada por la muerte del padre. Con la muerte del padre la madre se esmera y se sacrifica constantemente tratando de contener y reprimir a sus cinco hijas a vivir un luto de ochos años por la muerte de su difunto padre. En consecuencia las hijas expresan durante la obra una gran sed de amor, de pasión y una gran falta de hombre en sus vidas. Lo que crea un resentimiento de querer liberarse de este luto, lo que se expresa durante la obra, con la aparición de Pepe el Romano en las vidas de estas cinco mujeres sedienta, lo que al final con lleva a la muerte de una de las hermanas.


El tercer acto, donde se encuentra inserto el fragmento, después de la cena familiar, corresponde a las discusiones sobre el problema que está sucediendo en la casa, donde se acaban las intervenciones, siendo este el momento en que se deja fluir libremente la incógnita del problema, el cual traerá el trágico final de la obra. En el fragmento solo interactúan Bernarda y la Poncia Principalmente, además de la criada.



El primer apartado comienza en medio de la discusión y llegando a su final, entre Bernarda y la Poncia,  siendo la segunda en su intento de que Bernarda abra los ojos al caos que se está produciendo en la casa, siendo el orgullo de Bernarda lo que la imposibilita  de poder percatarse de todo lo que está sucediendo a sus espaldas. El término de esta apartado se produce en el quiebre que genera la entrada de la criada y la salida de Bernarda con el respectivo cambio de discusión a conversación que tendrán la criada y la Poncia.

Después de haber escrito lo que generalmente se trata el apartado, pasaremos al explicarlo más detalladamente casi dialogo tras dialogo donde se comprenderán las distintas figuras o más simple lo que quieren decir los personajes.


Al iniciar el apartado vemos a la Poncia intentando terminar la discusión al ver que no le llevada a ningún lado  como Bernarda exagera su poder por culpa de su orgullo diciendo que:
» Mi vigilancia lo puede todo» este hipérbole el autor exagera la actitud de Bernarda para darle mayor presión a la imagen de esta, con eso la Poncia al ver  que la conversación no va a parar tan fácilmente decide continuar con  la discusión pero ahora en vez de solamente tratar de que advertirle habla de manera más recatada y oculta, clara ejemplo es su siguiente frase , donde se pone al margen con Bernarda al reconocerle algo de su orgullo, pero después regresa al golpe, comparando la vida que llevan sus hijas en la casa como si estuvieran aprisionadas en una «alacena», deshaciendo la humildad y de nuevo plantándole cara a Bernarda afirmándole que ella no puede tener todo vigilado ya que esta no puede revisar por «dentro de los pechos».


Después de ese comentario Bernarda defiende su orgullo diciendo que «Mi hijas tienen la respiración tranquila» haciendo referencia a que no hay nada de qué preocuparse mientras que ella este ahí, donde la Poncia le responde «Eso te importa a ti, que eres su madre. A mí, con servir tu casa tengo bastante», en ello quiere decir que la que verdaderamente debería importarle el asunto es a Bernarda y no tomárselo tan a la ligera, donde también se presenta una hipérbole para ponerle más énfasis a la verdadera intención de la Poncia la cual es abrirle los ojos a Bernarda.


La conversación sigue en las siguientes dos líneas, sin nada importante que resaltar, hasta la respuesta de Bernarda a la aclaración de la Poncia donde le dice «Lo que pasa es que no tienes nada que decir. Si en esta casa hubiera hierbas, ya te encargarías de traer a pastar las ovejas del vecindario», esta respuesta se realiza después de la aseveración de la Poncia diciendo que ella estaba en paz y calma de la presente situación en su sitio, donde se presenta como una metáfora con la cual quiere decir que si en la casa de Bernarda salieran los rumores hacia afuera ella se encargaría de esparcirlos a las demás personas.

A lo anterior la Poncia responde «Yo tapo más de lo que te figuras»,con lo cual intenta asegurar su posición frente a Bernarda. Después para poder rectificar su poder Bernarda pregunta:
«¿Sigue tu hijo viendo a Pepe a las cuatro de la mañana? ¿Siguen diciendo todavía la mala letanía de esta casa?», este verso presenta el cambio de dominio de conversación, porque lleva a la Poncia a defenderse, siendo la respuesta de esta lo que prolifera aún más el orgullo de Bernarda al ser lo que ella esperaba, lo que la lleva a decir la siguiente frase: «Porque no pueden. Porque no hay carne donde morder. ¡A la vigilia de mis ojos se debe esto!»
Esta línea presenta una metáfora siendo la «carne» cual representa los rumores, siendo el motivo de la línea asegurar que de la casa nada sale ni entra gracia a la «vigilia» de los ojos de Bernarda.


Después de esto la Poncia empieza a hartarse dando paso al último tramo de la discusión, donde esta dice «Bernarda, yo no quiero hablar porque temo tus intenciones. Pero no estés segura«, a lo que esta responde ¡Segurísima!, en estas líneas comienza el término de la discusión con una Bernarda segurísima de sí misma y sus decisiones, donde el autor para representar eso en el «segurísima lo exagera con una hipérbole»


La Poncia como último intento para persuadir a Bernarda empieza con exageraciones como:
«¡A lo mejor, de pronto, cae un rayo!, ¡A lo mejor, de pronto, un golpe de sangre te para el corazón!«, donde esta intenta advertirle Bernarda por ultima ves que algo está pasando o que algo puede suceder, que en el caso de la obra se refiere a lo que va a suceder con Adela hija de Bernarda en el desenlace. Lo que sigue después de este es irrelevante este es el culmine de la discusión las últimas tres líneas «Aquí no pasará nada». «Ya estoy alerta contra tus suposiciones«, dicha por Bernarda al estar segura de sí misma, hace que la Poncia finalice su intento de persuadirla dejándole una con ironía «Pues mejor para ti«, ya no dándole importancia al asunto, para que Bernarda la termine cortando con su última acotación respecto al tema con un:

«¡No faltaba más!»


El segundo apartado relata la conversación entre la Poncia y la criada después de la salida de Bernarda de escena, esta conversación principalmente son los últimos comentarios que tienen los “observadores” dentro de la situación que se está desarrollando y que explota al final de la obra.


Después de la salida  de Bernarda después de dar las últimas instrucciones a la criada en el momento que esta entra. Esto produce un cambio en el ambiente donde la Poncia al liberarse de Bernarda se tranquiliza y empieza a hablar con la criada.
“Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo», con esta línea empieza la conversación donde se presenta la metáfora del “mar” donde se compara a Bernarda con este por ser una fuerza imparable que no conoce tope, siendo en este caso el orgullo de Bernarda más precisamente con este rasgo, después a la siguiente línea dicha por la criada esta piensa igual a la Poncia agregando con la anterior, “Es tan orgullosa que ella misma se pone una venda en los ojos”, encontrándonos con otra metáfora describiendo a Bernarda como una ciega a la realidad ya que esta no quiere aceptarla, pensando en que tiene el control absoluto, por ello la venda en los ojos.


Siguiendo el hilo de la conversación la Poncia agrega: “Yo no puedo hacer nada. Quise atajar las cosas, pero ya me asustan demasiado. ¿Tú ves este silencio? Pues hay una tormenta en cada cuarto. El día que estallen nos barrerán a todas. Yo he dicho lo que tenía que decir», no se presenta ninguna figura literaria pero es importante esta línea por revelar  las intenciones y acciones que cometía la Poncia en la casa, viéndose derrotada por la situación al ver que la “tormenta” se avecina siendo esta inútil por no poder hacer nada para detenerla siendo también esta línea la que la Poncia se aparta totalmente del dilema, la criada por su parte sigue arremetiendo contra la ceguera y orgullo de Bernarda, afirmando que esta no puede contra la fuerza del “hombre” siendo esta la influencia ocelos que provoca la aparición de Pepe el Romano en la vida de las hijas de Bernarda.


La Poncia también sigue acotando más a la conversación diciendo:
“No es toda la culpa de Pepe el Romano. Es verdad que el año pasado anduvo detrás de Adela, y ésta estaba loca por él, pero ella debíó estarse en su sitio y no provocarlo. Un hombre es un hombre”, con esto la Poncia afirma el poder del hombre en esta situación pero no le da toda la culpa a esta influencia, ya que le atribuye la culpa a la Adela por provocar y por estar enamorada de Pepe, siendo esta la causa de los problemas.


Terminado el segundo apartado la conversación está en un punto más calmado y su tema se convierte en contar las acciones de Adela “Hay quien cree que habló muchas noches con Adela.
“Es verdad. (En voz baja)” “Y otras cosas”, siendo sus últimas líneas sobre ella revelando los rumores que habían con respecto a Adela.


Al final de esto se cierra el apartado con “No sé lo que va a pasar aquí” dejando una enigmática de los sucesos que trascurrirán al final de la obra.


Conclusión:


La obra expone a una familia de mujeres, de estereotipo feminista viviendo en una época de «hombres» donde se ven apresadas por la realidad de esa época. La opresora se presenta como la madre tiránica (Bernarda), la cual persevera en buscar la perfección en las condiciones estereotípicas del tiempo que se desarrolla la obra, siendo esta la que lleva los problemas de la obra acuestas por ser la principal culpable de estos debido a sus acciones, las cuales son realizadas debido al orgullo de Bernarda, el cual en el fragmento analizado se expone perfectamente la «ceguera» que este provoca al personaje, al no permitirle visualizar el conflicto que se estaba desarrollando, a pesar de las intervenciones de la Poncia y los demás personajes, siendo esto lo que lleva al fatídico desenlace.


En la obra García Lorca utiliza varia figuras literarias siendo principalmente las metáforas y las hipérboles en nuestro fragmento, atrevíéndome a decir por conocimiento y lectura de la obra que esta son las que predominan en esta. En el caso de las metáforas  estas mayormente son usadas para que las oraciones donde se expresan los personajes tengan una manera abstracta de expresar  el significado de sus acciones, y en mayor medida sus acusaciones en el fragmento, mientras que con la hipérbole mayormente usada por Bernarda debido a que esta es el personaje que tiende a expresar ese exageradamente cuando se trata de sus pensamientos y decisiones siendo segada por el orgullo de esta.

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