Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Cuando, en Marzo de 1934, Miguel Hernández viaja por segunda vez a Madrid

3.El compromiso social y político en la poesía de Miguel Hernández


Nacido en 1910 en el seno de una familia humilde, está considerado como uno de los poetas más significativos del Siglo XX. 
Miguel Hernández estudió en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado entonces por los jesuitas. Con catorce años su padre lo sacó de allí, pero sentía inquietudes literarias y entró en contacto con el canónigo Don Luis Almarcha, que puso su biblioteca a su disposición. Gracias a él leyó los clásicos, como San Juan de la Cruz, Virgilio, Garcilaso y Fray Luis de León… A finales del 1929, conoce a José Marín (Ramón Sijé), que se convirtió en la persona más influyente para él, tanto política como ideológicamente. 
Como homenaje al estilo de Luis de Góngora, Miguel escribe en 1932 su primer poemario, “Perito en lunas”, uno de los exponentes más originales de la poesía pura.
En los años 1933 y 1934 Miguel Hernández colabora en la revista católica dirigida por Ramón Sijé “El Gallo Crisis”.
En 1934, durante su tercer viaje a Madrid, conocíó a Pablo Neruda, quien más le influyó en el cambio político e ideológico, y en 1935 conocíó a Rafael Alberti y al poeta argentino Raúl González. Colaboró con la revista fundada por Pablo Neruda “Caballo verde para la poesía”, lo que le supuso un cambio estético hacia la “poesía impura”  y un cambio ideológico.
Más tarde escribíó “El rayo que no cesa” y conocíó a Vicente Alexaindre, que se convirtió en uno de sus más fieles amigos. Se incorporó a las Misiones Pedagógicas, un proyecto educativo comenzado en el 1931, con fin de difundir la cultura general a las zonas con altos índices de analfabetismo. Aquí comenzó su compromiso social.
La Guerra Civil de 1936 obligó a Miguel Hernández a dar el paso al compromiso político. Ingresa como voluntario en el Quinto Regimiento y más tarde es nombrado Jefe del Departamento de Cultura. Su respuesta ante la contienda fue defender a la República. Ocupó puestos importantes y publicó varios poemas en el semanario “Al ataque”. En 1937, viajó a Orihuela para casarse con Josefina Manresa y dirigíó en Andalucía el periódico “Frente Sur”. Tuvo una gran función social y política, e intervino en el frente recitando sus versos para animar a los soldados que combatían. . Durante estos años, Hernández cree necesario convertir el arte en un arma de combate y en un instrumento útil para mantener bien alta la moral del soldado. 
Fruto de esto será “Viento del pueblo”. Lo lírico cedíó paso a lo épico y el poeta asume una función profética. 
Esta obra comprometida, está formada por múltiples poemas que denuncian las injusticias y se solidarizan con el pueblo oprimido. En ella, la voz poética se alza para proclamar el amor a la patria, para educar a los suyos en la lucha por la libertad y para increpar a quienes tiranizan al ser humano. 
“Viento del pueblo” se identifica con una colectividad. El tono de exaltación se impone en la fusión entre amor y heroísmo. El amor y el vientre de la esposa son el sustento del poeta soldado.
En los poemas más sociales (“Niño yuntero” y “Aceituneros”) el tono de lamento sirve para expresar la identificación íntima.
El tono de imprecación implicará denigrar e insultar a los cobardes. Esto se verá en “Las manos”
En 1937 el poeta viaja a la URSS para participar en el V Festival de Teatro Soviético. A su regreso sufre una depresión al contemplar el espectáculo de una Europa ajena e insensible al drama que se vive en España. Hacia esa indiferencia va dirigida una crítica feroz en el poema “Los hombres viejos”.  Aparece entonces su segundo libro de guerra El hombre acecha”, que presenta un giro hacia el pesimismo intimista. Ahora el poeta se aflige no sólo por la muerte colectiva que acarrea el conflicto bélico, sino también por los heridos, las cárceles y el odio entre hermanos. 
Este libro consta de 19 poemas escritos entre 1937 y 1938, cuando muere su primer  hijo a los 10 meses de edad. La derrota en la guerra se hace cada vez más patente por lo que los acontecimientos de la guerra son ahora más intimistas en el libro. Se va apagando la exaltación de héroe y se va encendiendo el lamento por las víctimas.
Frente a la evidencia trágica del dolor y del acecho, aparece también otro tema: el símbolo de España como madre primigenia en su poema “Madre España”.
En 1939, perdida la guerra, el poeta es detenido en la frontera portuguesa y conducido a Sevilla para ser encarcelado. Curiosamente es puesto en libertad meses después sin ser juzgado, pero vuelve a Orihuela y allí es detenido definitivamente. Miguel Hernández entregó a su esposa un cuaderno manuscrito con poemas que había titulado “Cancionero y romancero de ausencias”, iniciado en 1938 a raíz de la muerte de su primer hijo. Esta obra póstuma se fue nutriendo con poemas escritos desde la cárcel que los editores recogieron posteriormente. Alcanza así la madurez poética con unas composiciones sencillas que abordan los temas más obsesionantes de su mundo lírico: el amor, la vida y la muerte, sus «tres heridas”.
En sus poemas habla de la muerte del primer hijo, del dolor por la ausencia de la amada mientras está en la cárcel, además la esperanza del nacimiento de su segundo hijo y de las secuelas de la derrota de la Guerra Civil. La palabra libertad está unida a la palabra amor, porque su sentimiento no puede ser encarcelado. Ya no hay canto combativo, ni exaltación del héroe o del pueblo, solo hay lamento por el destino de la cárcel y la muerte que le aguarda.
Miguel Hernández tomó parte durante a la Guerra Civil por el bando republicano. Se afilió al partido comunista, que creía que era la ideología que defendía mejor a los trabajadores y a la gente más pobre. Él buscaba ante todo el encuentro con la dignidad en todo ser humano.

No se permite realizar comentarios.