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Qué implicación tiene la aceptación del sur sufragio universal para la burguesía

Este tema explica la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII y la vuelta al liberalismo de España tras el fallido intento de instaurar un régimen democrático durante el Sexenio. El nuevo sistema político, ideado por Cánovas del Castillo se fundamentó en la alternancia en el poder de dos grandes partidos: el conservador y el liberal.
/Cánovas no pretendía el regreso a los tiempos de Isabel II, sino la vertebración de un nuevo modelo político, para lo que se propuso dos objetivos: pacificar el país poniendo fin a la guerra de Cuba y la carlista, con lo que conseguiría la estabilidad del sistema, y elaborar una constitución. Por este motivo, Cánovas convocó elecciones para Cortes constituyentes por sufragio universal masculino./La Constitución, elaborada en 1876, fue liberal conservadora, estando inspirada en los valores de la religión, la propiedad y la monarquía. Consideraba a la monarquía como una institución superior que constituía un poder moderador. Por ello se establecía la soberanía compartida entre el rey (que tenía derecho de veto y bastante poder con esta constitución) y las Cortes. Estas eran bicamerales y estaban formadas por el Senado, en el que los senadores lo eran por derecho propio, elegidos o nombrados por el rey, y el Congreso, de carácter electivo. La Constitución también proclamaba la confesionalidad católica del Estado, financiando la Iglesia, y una amplia declaración de derechos que se restringieron con leyes posteriores. /En cuanto a la pacificación del país, la Restauración borbónica privó a la causa carlista de gran parte de su hipotética legitimidad y algunos carlistas acabaron reconociendo a Alfonso XII./La insurrección cubana terminó con la Paz de Zanjón (1878), en la que se incluía una amnistía, la abolición de la esclavitud y la promesa de reformas por las que Cuba tendría representantes en las Cortes. El incumplimiento de estas provocaría el inicio de un nuevo conflicto en 1879 (Guerra Chiquita) y la posterior insurrección de 1895./El sistema canovista va a funcionar con tres carácterísticas: el bipartidismo, el turno pacífico y el caciquismo./En cuanto al bipartidismo, solo dos partidos optaban a poder gobernar, son los conocidos como partidos dinásticos, que aceptaban la monarquía alfonsina y la alternancia en el poder. /El Partido Conservador, liderado por Cánovas, procedente de los moderados, la Uníón Liberal y disidentes del carlismo y apoyado por los grandes propietarios rurales, la alta burguésía y las clases altas./El Partido Liberal, liderado por Sagasta, procedente de los unionistas de izquierda, progresistas y demócratas y apoyado por los propietarios rurales medianos y pequeños, la clase media, la burguésía y los profesionales./Ambos son partidos de notables, y defendían la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la consolidación del Estado liberal, unitario y centralista, pero se diferenciaban en que los conservadores apoyaban el inmovilismo político, el sufragio censitario y la defensa de la Iglesia y del orden social, mientras que los liberales eran partidarios del sufragio universal masculino, un reformismo social y un Estado laico. Destacaron las reformas de estos últimos en el gobierno largo de Sagasta, que duró 5 años, impulsaron un nuevo Código Civil, se abolíó la esclavitud en las colonias y se implantó el sufragio universal masculino, aunque los viejos mecanismos de fraude y corrupción electoral imposibilitaron una verdadera democratización del sistema./El turnismo consistíó en la alternancia en el poder de los dos partidos dinásticos, que acabaron con la intervención del ejército en la vida política. El ejército quedó subordinado al poder civil, y se establecíó que la misión del ejército era defender la independencia nacional y que no debía intervenir en las contiendas de los partidos, pero se otorgaba a los militares una cierta autonomía para sus asuntos internos y se les dotaba de un elevado presupuesto./La alternancia tenía como objetivo asegurar la estabilidad institucional. El turno en el poder quedaba garantizado porque el sistema electoral invertía los términos propios del sistema parlamentario. Gracias a la corrupción electoral y a la influencia de los caciques (sobre todo en Andalucía, Galicia y Castilla) el turnismo pudo mantenerse más de veinte años./La adulteración del voto fue algo habitual en todas las elecciones, que se logró con el restablecimiento del sufragio censitario, un trato más favorable a los distritos rurales frente a los urbanos y, sobre todo, por la manipulación y las trampas electorales. El triunfo del partido que convocaba las elecciones era convenido previamente. El rey nombraba al presidente del gobierno y a los ministros. Después convocaba elecciones a Cortes, y el ministro de gobernación elaboraba el encasillado, imponiéndolo al gobernador civil en cada provincia y a los caciques locales en cada municipio. Los caciques eran personas con mucho poder, por lo que orientaban la dirección del voto, agradeciendo con sus favores la fidelidad electoral y discriminando a los que no respetaban sus intereses. El conjunto de trampas electorales que empleaban se conocía como pucherazo, y consistía en falsificar el censo, incluyendo a personas muertas o impidiendo votar a las vivas, amenazar al electorado con coacciones de todo tipo y emplear la violencia para atemorizar a los contrarios./El turno funciónó con regularidad. La primera crisis del sistema vino tras la muerte de los líderes de ambos partidos. El personalismo del sistema deterioró a los partidos, que dependían excesivamente de la personalidad de sus líderes, provocando disidencias internas y la descomposición de ambos partidos./Durante la Restauración, numerosas fuerzas políticas quedaron marginadas del sistema, al no conseguir nunca un número suficiente de diputados. Algunos de ellos fueron:/El republicanismo tuvo que hacer frente a varios problemas como el fracaso del Sexenio Democrático y la división interna en cuatro grupos: los posibilistas, liderados por Castelar, los progresistas, encabezados por Ruiz Zorrilla, los centralistas, dirigidos por Salmerón, y los federales, liderados por Pi y Margall. Estos tres últimos formaron una alianza electoral, la Uníón Republicana, pero tuvieron como competencia por el voto obrero al PSOE (Partido Socialista Obrero Español), que fue fundado por Pablo Iglesias. Tenía como objetivo último la revolución del proletariado, pero a corto plazo planteaba presentarse a las elecciones y en el Parlamento preparar leyes para mejorar la calidad de vida de los obreros (reducción de jornada, etc). Se creó El Socialista, periódico oficial del partido para difundir sus ideas, así como la UGT (Uníón General de Trabajadores), sindicato socialista./Los carlistas estaban pasando por una situación complicada: la derrota en la guerra había supuesto la salida de España del pretendiente Carlos, el apoyo de carlistas importantes a la monarquía de Alfonso XII y además la Constitución de 1876 les dejaba fuera de la sucesión al trono. Debido a estos problemas renovaron su programa, aceptando el sistema liberal-capitalista, y defendiendo la unidad católica, el fuerismo, la autoridad del pretendiente carlista y la oposición a la democracia. Además, aparecíó una escisión del carlismo, el Partido Católico Nacional, partido católico integrista liderado por Nocedal./En el último cuarto del Siglo XIX comenzó en España el ascenso de movimientos de carácter regionalista, primero en Cataluña, el País Vasco y Galicia./La regíón pionera fue Cataluña, donde a lo largo del Siglo XIX había tenido lugar el desarrollo económico que dio lugar al nacimiento de una burguésía industrial que impulsó el proteccionismo. Esto coincidíó con un Renacimiento de la cultura catalana y del catalán, apareciendo un movimiento que lo impulsó (Renaixença). Además, se desarrolló el catalanismo político, que tuvo varias corrientes: tradicionalista y progresista, liderada por Almirall, quien defendíó la autonomía de Cataluña. Hay que destacar la elaboración de las Bases de Manresa, con las que el regionalismo se convirtió en un verdadero nacionalismo, y la creación de la Lliga Regionalista, primer partido político catalán./El nacionalismo vasco se originó como reacción ante la pérdida de fueros, y como desarrollo de una corriente cultural en defensa de la lengua vasca, ya que era una lengua que no provénía del latín. Su gran propulsor fue Sabino de Arana, quien pensaba que la llegada de inmigrantes era un peligro para la cultura vasca. Se creó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), y Arana popularizó un nuevo nombre para su patria (Euzkadi), una bandera y defendíó la pureza racial. Más tarde, el PNV pasó a autonomista./El nacionalismo gallego tuvo un carácter estrictamente cultural en sus inicios. La lengua gallega se usaba en el medio rural, y querían convertirla en lengua literaria, lo que dio lugar a la corriente llamada Rexurdimento. Se empezó a responsabilizar del atraso económico a la subordinación política de Galicia. En la última etapa de la Restauración, el galleguismo fue adquiriendo un carácter más político, pero se mantuvo minoritario.

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