Apuntes para todos los estudiantes y cursos

mmm

el riojano

La Rioja es una regíón de transición, se divide claramente En dos zonas geográficas. En la época de Constantino y en la primera división Eclesiástica de Hispania, la Rioja pertenecía a la Tarraconense, por más que Cantabria se extendiera hasta nuestra regíón. La ocupación árabe no pasó, de Una manera estable, de la ciudad de Nájera, que se convirtió en la plaza Fronteriza más importante que los árabes tenían frente a las últimas Estribaciones del reino asturiano. Aunque Nájera fue conquista leonesa (923), la Plaza fue pronto cedida a Navarra (924) ya que la dinastía pamplonesa se sentía Heredera de la tradición romana. Navarra nunca cedíó en su pretensión de Dominar toda la Rioja y llevar sus posesiones hasta las regiones castellanas Donde se sentía la influencia riojana, así, en 1052, García de Navarra fundó Santa María de Nájera, iglesia episcopal que extendería su jurisdicción por los Terrenos burgaleses de la Bureba, Oca y la más vieja de Castilla. Sin embargo, Las aspiraciones navarras no siempre lograron buen fin: Fernando I (1062) Dominaba la Bureba y la cuenca del Oja, Alfonso VI (1076) ocupó todo el Territorio y su castellano hasta 1109. Algún testimonio (1114) muestra que Alfonso VI se extendíó hasta Burgos. Esta dominación duró hasta 1162 y más tarde, En 1176, la Rioja se incorporó definitivamente a Castilla. Entonces, vemos que La fluctuación de la Rioja hacia el centro o hacia el Oriente peninsular es una Herencia de los tiempos romanos y visigóticos. Y es que la Rioja es tierra de Paso, y tierra de contrarias fisonomías; de ahí (como hemos indicado al Comienzo) esa “Rioja Alta” que gravita hacia Castilla y esa “Rioja Baja” Vertida hacia Navarra y Aragón, esta partición geográfica tuvo consecuencias Para la lingüística. El monacato —vida religiosa en comunidad llevada a cabo Por las monjas o los monjes— fue muy importante en la Rioja medieval, sobre Todo, en el Occidente de la regíón donde los cenobios de Albeldá, San Millán y Valbanera fueron focos de irradiación cultural: • En Albeldá (Siglo X) hubo Residencia episcopal y una comunidad benedictina, en su época de florecimiento, Llegó a competir con San Millán y en él se redactó el cronicón que lleva el Nombre del monasterio y en el que se insertó la ya famosa Nota emilianense. • En cuanto a Valbanera, fue un monasterio de no relevante significado, pero esto Mismo hizo que allí se escribieran unos documentos que suelen considerarse como De carácter más vulgar; resulta obvio que estas escrituras tienen para nosotros Un interés mucho mayor que las redactadas en un latín correcto.




Pero, sin duda, es San Millán el más famoso de los cenobios Riojanos: su origen remonta al año 574 en que murió el eremita San Millán; Sobre el oratorio que el mismo había levantado, vino a erigirse el monasterio De San Millán de Suso. El monasterio (Siglo X) debíó tener una buena Biblioteca, parte de ella copiada en el propio convento: comentarios de Esmaragdo a la Regla de San Benito, una famosa colección de vidas y tratados Monásticos, recopilación de concilios y decretos, bibliografía de autores Religiosos, historias eclesiásticas, repertorios jurídicos y los tesoros de Cualquier cenobio medieval: la Biblia, las Etimologías de San Isidoro, etc; Aquí se redactó el más viejo testimonio de una lengua peninsular: las Glosas emilianenses (son anotaciones para aclarar diversos problemas empleándose para ellos otras Equivalencias latinas, ROMánicas o vascas). La presencia de los francos en la Rioja es inseparable de la historia de las peregrinaciones. Al parecer, fue Sancho III el Mayor (1000-1035), quien decidíó bajar la vía francígena desde Los altos montañeses a la llanura de Rioja. Buscaba en ello una nueva ruta Política, militar y económica, de acuerdo con los nuevos reinos cristianos de La Reconquista. Alfonso VI, vio nacer la población que llevó su nombre y que Pobló después (en 1207) con el fuero de Logroño que había de acabar siendo la Capital de la Rioja. A pesar de estos hechos, no abundan los franceses en los Documentos riojano, que la presencia de estos franceses fue adbundante, por más Que la lingüística lo silencie, está acreditado por el testimonio de la Literatura. En Rioja se conocieron las gestas francesas y una nota, copiada en San Millán, precisamente ha venido a revolucionar los estudios de la épica Rolandiana. Esta nota es fechada por su editor entre 1065 y 1075; es decir, Coincide con los años que otros documentos señalán ya como de abundante Presencia de franceses.



























No se permite realizar comentarios.