Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Los mecanismos de control que aplico Hitler durante su gobierno

LOS TOTALITARISMOS: EL FASCISMO Y EL NACIONALSOCIALISMO


Los términos totalitarismo,
fascismo y nazismo. Principios ideológicos. Totalitarismo: Se entiende por totalitarismo aquel
régimen político en el que no existe separación de poderes, y la totalidad de la autoridad del
Estado reside en un solo hombre o partido.
El Estado tiene un valor absoluto, por lo que los
derechos y libertades individuales están subordinados a la defensa de su interés. La expresión
Estado totalitario fue usada por primera vez por Mussolini, quien también afirmó «no sólo nada
contra el Estado, sino que además nada sin el Estado, nada fuera del Estado». El Estado es un fin en
sí mismo. No es el Estado para las personas, sino las personas para el Estado. El término
«totalitarismo» suele aplicarse a los tres sistemas políticos antidemocráticos del período de
entreguerras: fascismo italiano, nacionalsocialismo alemán y estalinismo-soviético que, aunque con
ideología contraria este último, presentan algunos rasgos comunes: culto al líder, partido único,
control policíaco, uso del terror, campos de concentración, abolición de derechos y libertades, etc.
Fascismo: En sentido estricto se aplica al régimen político de Benito Mussolini en Italia (1922-1945).
Por extensión, se denomina fascistas a los sistemas políticos dictatoriales que se inspiran en mayor
o menor medida en la Italia de Mussolini. Los fascistas italianos soñaron con la Roma imperial y con
el símbolo de dos fasces cruzadas y el saludo romano. Representaban la unidad de la nacíón en
torno a su jefe.

Nazismo o nacionalsocialismo:


Designa el movimiento político basado en las ideas de Adolf Hitler
(líder del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores) expuestas en su libro Mein Kampf (Mi
lucha, 1925). Logró su mayor importancia en los años 30, llegando al poder en 1933.


Elementos comunes del fascismo y nazismo: Los principios ideológicos que comparten ambos
movimientos políticos y que permiten hablar de un «mínimo fascista>> son: – Omnipotencia
estatal: los individuos están totalmente subordinados al Estado, que es todopoderoso. Se ensalzan
los valores del grupo y la colectividad, frente a los derechos personales. Supone la negación de la
libertad individual. – Exaltación del jefe: culto a la personalidad del líder, al que se debe obediencia
ciega por su infalibilidad, que implica veneración de las masas, grandes escenificaciones e
imponentes símbolos. Muchos lemas recogen esta idea:«Mussolini tiene siempre razón», «Creer,
obedecer, luchan; «Un pueblo, un Imperio,un líder. -Desigualdad de los seres humanos: frente igualdad a la igualdad que predica la democracia, el fascismo ensalza la desigualdad como un ideal
y se defiende la superioridad (de unas razas sobre otras, de los gobernantes sobre los gobernados,
de los hombres sobre las mujeres, de los fuertes sobre los débiles, de los militares sobre los civiles,
de la vencedores sobre los vencidos, etc.) – Rechazo de la democracia liberal: se manifiesta en
contra de la pluralidad de opciones políticas y se defiende el partido único, el PNF (Partido Nacional
Fascista) en Italia y el NSDAP (Partido Nazi) en Alemania. Se persigue y encarcela o elimina a los
disidentes. Mantiene que las elecciones son una falacia y que el ciudadano es parte de una masa
que debe ser dirigida por una minoría selecta (designada por el líder) en la que estén los mejores y
más fuertes. Es lo que se ha denominado el protagonismo de las élites. – Antimarxista: el fascismo
se presenta como una contrarrevolución preventiva que evite a Occidente una revolución
bolchevique como en Rusia. – Ultranacionalismo e imperialismo militarista: se reivindican como
nacionales los territorios donde se habla la misma lengua. El fascismo récordó a los italianos la
época del Imperio romano y les hizo soñar con la recuperación de los territorios perdidos hace
1500 años. El nazismo a su vez se propuso conseguir el «espacio vital» (lebensraum) necesario para
el desarrollo del pueblo alemán. Hay una exaltación de la guerra y de la violencia como algo
necesario para conseguir sus fines, – Dirigismo y control: se ejerce un fuerte control sobre todas las
actividades: la cultura, el arte, la enseñanza, la ciencia, los medios de propaganda, la economía, etc.
Económicamente, se defiende la autarquía (autoabastecimiento, proteccionismo) y se apuesta por
la inversión en obras públicas como escaparate del régimen y solución al paro.


El fascismo italiano


Italia en la posguerra (1919-1922): A pesar de encontrarse entre los países
vencedores de la I Guerra Mundial, Italia salíó decepcionada y humillada en los tratados de paz. Fue
una victoria mutilada, ya que no participó en el reparto de colonias alemanas, ni tampoco consiguió
otras regiones a las que aspiraba: Trentino, Istria, Dalmacia, etc. (territorios irredentos). Hubo un
sentimiento de frustración colectiva, agravado por la crisis económica de la posguerra y por la
incompetencia de los Gobiernos en el poder. Mussolini, antiguo militante del Partido Socialista
Italiano, fundó en 1919 los Fasci italiani di combattimento (Unidades italianas de combate)
formados por descontentos con el sistema liberal o resentidos por la ineficacia de los políticos.
Actuaron de manera violenta e intimidatoria contra sus oponentes (socialistas, comunistas y
sindicalistas), reprimiendo huelgas y manifestaciones. El Gobierno, en vez de poner fuera de la ley a
los fascistas, pasó por alto estas acciones, lo que constituyó una quiebra de la democracia. En 1921
los Fasci se transformaron en el Partido Nacional Fascista (PNF) con ayuda financiera de grandes
industriales que simpatizaban con ellos.
Ascenso del fascismo al poder (1922): La huelga general convocada por los sindicatos para el 1 de
Agosto de 1922 en protesta por la violencia fascista, resultó un fracaso, al asegurar el PNF con sus
afiliados el funcionamiento de los servicios públicos. En Octubre de 1922, Mussolini anunció una
«marcha sobre Roma», para «convencer» al rey Víctor Manuel III de que le entregara el poder.
Miles de fascistas acudieron desde toda Italia y acamparon cerca de Roma. El Gobierno quiso
reprimirlos militarmente, pero el temor a una Guerra Civil provocó su dimisión, por lo que el rey
nombró presidente a Mussolini.


La Italia fascista (1922-1945): Pronto Italia se convirtió en un Estado totalitario: se disolvieron las
Cortes, se prohibieron los partidos políticos, se creó la OVRA (Organización para la Vigilancia y
Represión del Antifascismo), se suprimieron libertades y se impusieron la censura y la prohibición
de huelgas. Se creó el Estado Corporativo, inspirado en los antiguos gremios medievales. Cada
actividad económica estaba representada por un sindicato vertical que agrupaba a empresarios,
trabajadores y gobierno en una misma estructura. Económicamente, se invirtió en obras públicas
para reducir el paro y justificar el régimen por los logros conseguidos. A partir de la crisis de 1929
se practicó una política autárquica. En una Italia predominantemente católica, el ateísmo y
anticlericalismo de Mussolini supónía un obstáculo a su popularidad. En 1929 firmó con Pío XI el

Pacto de Letran por el que se aceptaba al Estado Vaticano, y la Santa Sede reconocía al Reino de
Italia, poniendo así fin al conflicto surgido en 1870 cuando durante la unificación Italia invadíó los
territorios pontificios. El nacionalsocialismo alemán. El racismo y el «espacio vital«. Si bien el
nazismo comparte ideología con el fascismo italiano, algunos rasgos se acentúan en el nazismo: El
racismo: forma parte de la esencia del nacionalisocialismo. Defiende la teoría, pretendidamente
científica, que establece una jerarquía de razas. En el nivel superior estaría la raza aria (de la que
desciende la nacíón alemana) y en último lugar los judíos, a los que se presenta como responsables
de todos los males de la nacíón (marxismo, democracia, capitalismo…). Si bien los judíos fueron el
«enemigo» prioritario, también se menospreció a otros grupos: gitanos, discapacitados,
homosexuales, etc. – Nacionalismo extremo: se defendía que el pueblo alemán necesitaba un gran
territorio para su desarrollo, un «espacio vital». Se rechazó el Tratado de Versalles y se promovíó el
pangermanismo que pretendía la creación de la Gran Alemania. Ésta debería incluir todos los
territorios de habla germana.


El ascenso del nazismo al poder (1933): La abdicación del káiser Guillermo II y el armisticio
sorprendieron a Hitler en un hospital militar, recuperándose de una ceguera parcial. Al igual que
otros alemanes nacionalistas, antiliberales y militaristas, Hitler rechazó el Tratado de Versalles,
convirtiéndose en uno de los mayores pagadores de la teoría de la «puñalada por la espalda que
manténía que no habían sido los militares, sino los políticos con su petición de un armisticio, los
responsables de la derrota. Tras la guerra, Hitler se afilió al Partido Obrero Nacionalista Alemán
(DAP), de ideología antisemita, ultranacionalista, pangermanista. En 1920 se transformó en Partido
Obrero Nacionalsocialista Alemán (NSDAP), del que Hitler fue nombrado líder. Las SA (Secciones de
Asalto) se fundaron como cuerpo encargado de la seguridad del partido, aunque pronto se
emplearon también en la lucha callejera contra socialistas, comunistas y judíos. Posteriormente se
crearon las SS (Escuadras de Protección) como guardia personal del Führer. En 1923 Hitler,
aprovechando la situación de caos por la que atravesaba Alemania, intentó en Múnich un golpe de
Estado conocido como «Putsch de la cervecería». Fue condenado a cinco años de cárcel, de los que
cumplíó nueve meses. Durante este tiempo aprovechó para redactar parte de «Mi lucha» donde
expónía su doctrina racista y la teoría del espacio vital. El desarrollo del nazismo se produjo
simultáneamente al declive de la República de Weimar. Durante los peores años de la crisis
económica alemana (1930-1933), los nazis fueron creciendo en importancia, tanto por sus
resultados electorales, como por la violencia de las SA. Su porcentaje de votos fue aumentado en
las sucesivas elecciones: 2,6% (1928), 18,3% (1930), 37,3% (Julio, 1932), y 33,1% (Noviembre, 1932).
En las dos últimas elecciones fueron el partido más votado, aunque lejos de la mayoría absoluta.
Sin embargo, el presidente von Hindenburg. Convencido por magnates de la banca y la industria,
nacionalistas y militares entregó a Hitler la cancillería alemana (Enero, 1933).


La Alemania nazi (1933-1945): En apenas unos meses, Hitler y su partido tomaron el control del
Estado y de la sociedad. Las libertades democráticas y derechos civiles fueron eliminados,
destruyendo la República Parlamentaria de Weimar. A mediados de 1933 Alemania era de facto
una dictadura de partido único. En este proceso de nazificación podemos destacar los siguientes
hechos: – Incendio del Reichstag (27 Febrero 1933): el 1 de Febrero se disolvíó el Parlamento
(Reichstag) y se convocaron elecciones para el 5 de Marzo. Sin embargo, la noche del 27 de Febrero,
en plena campaña electoral, se produjo el incendio del Reichstag, del que se culpó a los
comunistas. Se declaró el estado de excepción y se aprobó el Decreto para la Protección del Pueblo
y el Estado, que restablecíó la pena de muerte y suspendíó el derecho de reuníón, la libertad de
expresión, de prensa, y otras garantías constitucionales. Aunque no se llegó a clarificar la autoría,
los grandes beneficiados fueron los nazis. – Creación de la Gestapo (Abril 1933): pronto comenzó a
actuar la policía secreta del Estado y a funcionar los primeros campos de concentración para
opositores políticos. -Proclamación del III Reich (Agosto 1933): fue proclamado
multitudinariamente el III Reich, el «Imperio de los mil años«, en la ciudad de Núremberg. 



 -La Noche de los Cuchillos Largos (30-1 Julio 1934): la represión no se limitó a los opositores al nazismo,
también a rivales de Hitler dentro del partido como Ernst Röhm, líder de las SA, que fueron
eliminados por en la noche del 30 al 1 de Julio. Hitler lo disfrazó como una actuación preventiva
contra un posible golpe Estado por las SA – Leyes de Núremberg (Septiembre 1935): se quito la
ciudadanía alemana a los judíos y se les prohibíó ocupar puestos públicos. También se prohibieron
los matrimonios entre alemanes y judíos. – La Noche de los Cristales Rotos (9-10 Noviembre 1938):
durante esta noche, cientos de sinagogas y comercios judíos fueron destruidos por los nazis, y miles
de judíos detenidos e internados en campos de concentración. Posteriormente, se les obligó a
llevar una estrella de seis puntas como distintivo. Durante la II Guerra Mundial, a partir de la
llamada «solución final» (1941), fueron aniquilados en masa 6 millones de judíos en el denominado
Holocausto. – Política exterior: dominada por los sucesivos incumplimientos del Tratado de
Versalles y la obtención del «espacio vital» necesario para el pueblo alemán. Para ello Hitler no
dudó en establecer un Tratado de No Agresión con Stalin conocido como Pacto Ribbetrop-Molotov
(ministros de exteriores de Alemania y la URSS) en Agosto de 1939. A pesar de sus diferencias
ideológicas firmaron este acuerdo de neutralidad en caso de que alguna de las dos naciones
entrase en guerra, e incluyeron una cláusula secreta que incluía el reparto de Polonia y la anexión
soviética de las repúblicas bálticas y Finlandia. (VA A PARTE) La política exterior alemana, junto con
el revisionismo italiano y Japónés, produjo un viraje en las relaciones internacionales que
terminaría conduciendo a la II Guerra Mundial.

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