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Las desamortización de pascual Madoz

CONTEXTO 

El decreto publicado en Febrero de 1836, en plena guerra carlista, ponía en venta todos los bienes del clero regular y al año siguiente, otra ley sacaba a la venta los bienes del clero secular, bienes de «manos muertas». 

La desamortización es una pieza fundamental de la revolución liberal burguesa, la nacionalización y posterior venta en subasta de las tierras desamortizadas significó antes que nada, la entrada en el mercado como propiedad libre de numerosas fincas que hasta ese momento estaban fuera de él. 

Junto con la desvinculación y supresión del mayorazgo, la tierra se convertía por fin en una mercancía libre y cambiaba radicalmente el régimen de propiedad: desaparecía la propiedad en manos de los privilegiados, de origen feudal y se generaliza la propiedad privada; principio fundamental del capitalismo liberal, sistema económico que la burguésía, clase dominante, iría implantando a lo largo del reinado de Isabel II. 

Si bien los grandes beneficiados del proceso serán los burgueses y algunos campesinos que fueron capaces de comprar fincas desamortizadas. Desde luego, la gran perjudicada fue la iglesia (el proceso supuso la ruptura de las relaciones diplomáticas con Roma) que pasaba a depender del presupuesto del Estado. 


CONCLUSIÓN 

Aunque la desamortización no significó una transformación rotunda de la estructura de la propiedad agraria, tuvo aspectos positivos: cambió el sistema de propiedad (lo que implicó en algunos casos una relativa mejora en el cultivo), palio la crisis de la hacienda estatal y contribuyó a un aumento considerable del número de propietarios de fincas rústicas. 

Unos años después de este decreto, el ministro de hacienda Pascual Madoz sacaba el 1 de Marzo de 1855 la Ley Desamortizadora General que trataba de continuar y completar el proceso. 

Los procesos desamortizadores del reinado de Isabel II, en particular el iniciado por Mendizábal, jugaron un papel fundamental en el establecimiento del liberalismo económico, en el marco de la revolución burguesa. 

Este proceso modernizador de la economía debía continuar con la liberalización del tráfico comercial como paso previo para afrontar la industrialización. Pero a pesar de los esfuerzos a finales del Siglo XIX, España seguía siendo un país eminentemente agrario, y con jun claro retraso en el desarrollo industrial.



Carácterísticas principales :

Las concesiones debían ser aprobadas en Cortes, para evitar la corrupción y el amiguismo. Asimismo, se exigía al concesionario un porcentaje del monto total de la obra, para garantizar la solvencia del contratista. También había un plazo máximo para comenzar la construcción adjudicada, de lo contrario de perdía la concesión. 

Las líneas se clasificaban en dos categorías: De servicio general (de interés general). Enlazaban Madrid de forma radial con las costas y las fronteras del reino, con un diseño más político que económico y social. Las principales eran: Madrid – Cáceres – Portugal Madrid – Cádiz Madrid – Irún – Francia Estas líneas estaban subvencionadas, financiadas por la desamortización de Madoz, con una parte del capital obtenido de la venta de los bienes. La otra de servicio particular. El resto de líneas. 


Hubo una planificación deficiente pues las líneas que se construyen no van a ser las más necesarias y prioritarias, y el trazado radial desde la capital a la costa dificultará las comunicaciones entre los núcleos industriales catalán y vasco y asturiano (minería del carbón). 

La financiación la realizaban los concesionarios (empresarios). El capital de estas compañías privadas (francesas, belgas e inglesas) quedaba bajo la salvaguarda del Estado, estando exento de «represalias, confiscaciones o embargos» por causa de guerra. Además el Estado daría subvenciones en la construcción de las líneas para realizar las expropiaciones a terceros necesarias. 


Se les permitíó la importación de toda clase de materiales y artículos relacionados destinados a la construcción del ferrocarril:
Hierro, carbón, madera, así como sillas, lámparas y demás mobiliario. Estos productos estaban libres de aranceles, bajo un régimen especial de franquicia aduanera. 

 Hubo un gran contrabando, ya que no se podía asegurar que todos los productos importados bajo este régimen especial fueran efectivamente destinados al ferrocarril. El mejor ejemplo es el de la Revista Minera de la época, que protestaron contra esta Ley del Ferrocarril porque frenaba sus ventas nacionales (es decir, que una parte del mineral importado no se destinaba al ferrocarril, sino al mercado general nacional). 


El ancho de vía. Se decidíó en la Real Orden de 1844 y se mantuvo en 1855. El ancho español (1,67) fue distinto del resto de Europa (1,43). Obligó al reajuste oportuno en las fronteras con Portugal y Francia. Razones: 

A) Estratégicas, defensivas, para obstaculizar una invasión, tras la experiencia de 1808

b) Técnicas. Hubo un conjunto de razones puramente técnicas en el informe de 1844 que aconsejaron este ancho. El carácter abrupto de la orografía española exigía una determinada anchura de vía para garantizar la estabilidad de los trenes ante los desniveles existentes. Razones que luego se han demostrado equivocadas. 

Plazo de concesiones. Eran por 99 años, a contar desde 1844. Tras ello, la ley establecía que el ferrocarril revertiría al Estado (en 1943). 


La red comenzó a construirse demasiado tarde, sin estudios previos ni financiación adecuada. El escaso capital español existente, además de desviarse hacia la compra de tierras, sacadas a la venta en las desamortizaciones, fue absorbido, en gran medida por el ferrocarril, especialmente en la época del boom pero, por eso mismo, no se derivó hacia la inversión industrial. 

En términos cuantitativos la red ferroviaria española, crecería mucho en la segunda mitad del s. XIX pero sería a todas luces insuficiente para facilitar el desarrollo económico y la integración territorial de España ya que una serie de regiones (Galicia, Extremadura, La Mancha, Andalucía Oriental) quedaron descolgadas, fuera del ámbito ferroviario, lo que sin duda perjudicó su desarrollo económico. 





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