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El movimiento obrero y el nacionalismo en el País Vasco xuleta

Derechos como el sufragio universal masculino, hasta que a principios de siglo salíó vencedora en algunas grandes ciudades la oposición real (aunque el turno desprestigiado y dividido continuó hasta                           

1923)

De esta marginada oposición, destacamos 3 movimientos:

 -En primer lugar tenemos a los carlistas, progresivamente debilitados por la división interna, la disminución de apoyos y la pérdida de poder territorial, siendo derrotados militarmente una vez más en 1876. En consecuencia se abolíó el régimen foral, pasando a estar los vascos sujetos al pago de impuestos y al servicio militar como el resto de España. Aunque se establecieron unos conciertos                             

económicos que les concedía cierta autonomía fiscal. 

-En segundo lugar encontramos al republicanismo, que por aquellos momentos se enfrentaba a la decepción de sus seguidores (muchos de ellos se pasaron al socialismo), a la represión y a las divisiones internas. Una parte dirigida por Emilio Castelar, fundó el Partido Posibilista y optó por entrar al juego de la Restauración. Los núcleos más radicales formaron el Partido Republicano Progresista, encabezado por Zorrilla, que hizo pronunciamientos desde el exilio sin un apoyo popular significativo. El resto del republicanismo unitario se organizó alrededor de Salmerón, mientras que los federales siguieron bajo la influencia de Pi y Margall. Los republicanos se revitalizaron gracias a la introducción del sufragio universal masculino y su reunificación bajo Uníón Republicana, que agrupaba a todos excepto los Posibilistas.  

Y por último, a finales del Siglo XIX nacieron como resistencia al centralismo de la Restauración diversos movimientos nacionalistas y regionalistas (donde destacan Cataluña y País Vasco), demandantes de su propio autogobierno o independencia basándose en diferencias de idioma, derechos, costumbres y cultura. 

En el nacionalismo catalán tenemos que señalar la creación por Valentí Almirall del “Centre Catalá”, la fundación de la “Uníó Catalanista” (de ideología conservadora y católica) por Enric Prat de la Riba  en 1891 y la “Lliga Regionalista” en 1901, con Francesc Cambó como principal dirigente y  Prat de la Riba como ideólogo.  

En el nacionalismo vasco tenemos el Partido Nacionalista Vasco (PNV) fundado por Sabino Arana en 1895, que fundó las bases ideológicas del movimiento como la independencia de Euskadi del radicalismo antiespañol, exaltación de la etnia vasca, búsqueda del mantenimiento de la pureza racial y el integrismo religioso católico. 

Cabe añadir que los socialistas tendrán aquí sus inicios políticos con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado por Pablo Iglesias tras el crecimiento de la clase obrera española y la llegada de las ideas defendidas por la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT). En Madrid y Barcelona se creó en 1870 la Federación Regional Española (FRE), con las mismas bases que la AIT:                               

emancipación económica-social de la clase obrera y colectivización de los medios de producción para acabar con las clases sociales. Englobaba dos corrientes: anarquismo y socialismo.  

 –El anarquismo se organizó formalmente a través de la Federación de los Trabajadores de la Regíón Española (FTRE), mientras que la acción vandálica-terrorista se desarrollaba mediante sociedades secretas (atentados contra Martínez Campos, asesinato de Cánovas del Castillo…). El rechazo y represión por parte de la legislación forzó su moderación hacia un anarcosindicalismo que abandonaba la acción revolucionaria, formando así la Sociedad Obrera y la CNT. El socialismo (PSOE) sin embargo tuvo buena aceptación pública y protagonismo, llegando a publicar su propio periódico, participar en la Segunda Internacional y crear el sindicato UGT. 

En el plano exterior, la guerra colonial iniciada en 1868 en Cuba cesó durante un corto periodo de tiempo tras conseguir firmar la Paz de Zanjón, donde se aceptaron algunas de las propuestas                             . 

 El retraso o incumplimiento de estas reformas hizo que se retomara la acción bélica en varias fases, obteniendo en 1898 como fatídico resultado final la pérdida de las colonias de ultramar (Cuba, Filipinas, Guam…) 

El desencanto social tras esfumarse los aires de grandeza y promesas del Imperio español, sumado a las pérdidas económicas, la corrupción del sistema canovista y la marginación política de la masa popular propiciaron un movimiento conocido como “Regeneracionismo”, defendido por importantes pensadores, literatos y políticos. 

Sin embargo este movimiento no consiguió ser llevado a la vida política, hecho que unido al continuo intervencionismo político del rey Alfonso XIII y a la crisis de los partidos dinásticos, provocan la progresiva decadencia del sistema ideado por Cánovas, influyendo esto decisivamente en el fin de la monarquía borbónica.              



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