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Economía de Aragón en la Edad Media

Minitema 6, baja edad media
INTRODUCCIÓN
En el siglo XIII, al finalizar la Plena Edad Media, todos los reinos cristianos de la Península habían alcanzado unas fronteras casi definitivas y, en consecuencia, la Reconquista podía darse por finalizada. En ese momento se consolidaron las instituciones de gobierno de cada reino.

También fue el momento de una múltiple crisis que afectó a todos y que duró gran parte del Siglo XIV.
CRISIS DEMOGRÁFICA, ECONÓMICA Y POLÍTICA.
Durante la Baja Edad Media, siglos XIV y XV; la Corona de Castilla y León Y LA Corona de Aragón vivieron, como el resto de los países de la Europa occidental, una profunda crisis que acabó con los sistemas de gobierno, sociedad y economía de la Edad
Media. La transformación de la sociedad se realizó en medio de graves dificultades: catástrofes demográficas producidas por grandes hambres y epidemias, crisis económicas, luchas sociales y cambios políticos.
Crisis demográficas. Durante los últimos años del Siglo XIII se había producido una notable expansión demográfica que permitíó el crecimiento de las ciudades, el auge de la artesanía y la apertura de un comercio interior y la creación de rutas comerciales marítimas por el Mediterráneo y el Atlántico. En el Siglo XIV la situación cambió radicalmente. Las grandes mortandades del Siglo XIV alcanzaron enormes proporciones. La primera gran mortandad tuvo su origen en el hambre producidas por las malas cosechas. La segunda gran mortandad fue debida a la propagación de la epidemia conocida como peste bubónica o Peste Negra.
La economía señorial entró en crisis con el descenso de la población al paralizarse las roturaciones por falta de brazos y, en consecuencia, las rentas señoriales bajaron Crisis demográfica golpeó duramente a una agricultura que no había evolucionado tecnológicamente. Amplias zonas se despoblaron, reducíéndose las tierras puestas en cultivo a la vez que, en muchas zonas, escaseaba la mano de obra campesina. El descenso de las rentas de los grandes propietarios, la nobleza, fue la lógica consecuencia de esta situación. Esta nueva situación (falta de mano de obra, zonas despobladas y tierras no cultivadas que podían ser utilizadas para pastos) llevó a que en Castilla la ganadería trashumante ovina se impusiera como principal actividad económica. Los privilegios del Honrado Concejo de la Mesta, asociación de los grandes ganaderos castellanos fundada por Alfonso X el Sabio aumentaron notablemente. La artesanía también entre en declive ante el descenso de la demanda provocado por el descenso demográfico y el empobrecimiento de la población. El comercio fue la actividad menos afectada por la crisis. El comercio castellano continuó creciendo. Basado en la exportación de lana y la importación de productos manufacturados de lujo y dirigido esencialmente a Flandes. El comercio catalán en el Mediterráneo, se basó en la exportación de productos textiles y la importación de sedas y especias, se mantuvo en el Siglo XIV, aunque decayó en el XV.
La sociedad también se transformó en medio de una gran violencia. Ante la disminución de sus rentas, los nobles reaccionaron de dos maneras: respecto a los reyes, ampliando sus territorios mediante concesiones reales que conseguían sublevándose contra ellos y respecto a los campesinos de sus señoríos, abusando de los derechos jurisdiccionales, imponiendo una serie de antiguos tributos, en desuso desde el Siglo XIII, conocidos con el nombre de «malos usos». El malestar de los campesinos se tradujo en levantamientos contra la nobleza, que fueron, la mayoría de las veces, duramente reprimidos. Igualmente, en las ciudades, los comerciantes más ricos y la nobleza cometían grandes abusos sobre los pequeños artesanos, originándose frecuentes levantamientos.
La monarquía se fortalecíó y los reyes recuperaron los derechos políticos que, en tiempos pasados, habían delegado en los grandes señores (como impartir justicia, acuñar moneda, dictar leyes, etc.). El rey extendíó su autoridad a todo el territorio. Los reyes, apoyados en el Derecho romano, gobernaron con leyes aplicables a todo su reino y sentaron las bases de las futuras monarquías autoritarias.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA E INSTITUCIONES DE GOBIERNO.
Durante la Edad Media los reinos cristianos se organizaron políticamente en monarquías hereditarias que se ayudaban para el gobierno de diversas instituciones (Cortes, audiencias, ejército…). Sin embargo, la autoridad del monarca castellano-leónés fue mucho más fuerte que la del rey de la Corona de Aragón, que vio limitado su poder por las Cortes. 2

La monarquía de la corona castellana adoptó un modelo político, según el cual el monarca poseía todo el poder (monarquía autoritaria).
Los monarcas estuvieron asesorados por la Curia Regia, órgano consultivo formado por los principales nobles. El rey se veía asistido en su acción de gobierno por diversas instituciones centrales: el Consejo Real, la Audiencia, encargada de la administración de justicia, y la Real Hacienda, encargada de los impuestos.
En estos siglos se fueron construyendo dos instituciones claves para el poder real: un Ejército Real permanente y una Burocracia cada vez más compleja, formada por letrados, expertos preparados en las universidades.
Las Cortes perdieron competencias y experimentaron un declive ininterrumpido. Su papel consultivo y legislativo desaparecíó. A finales de la Edad Media, el rey sólo las convocaba con las únicas intenciones de aprobar los impuestos y de tomar juramento al heredero. Aunque se podían formular peticiones al monarca, éste estaba facultado para concederlas o no. La nobleza y el clero, al estar exentos de pagar impuestos, dejaron de acudir a las Cortes.
La monarquía de la Corona de Aragón presentó dos importantes singularidades:
En primer lugar, no fue una monarquía unitaria sino una confederación de reinos con instituciones propias y un único soberano. Al reino de Aragón y al condado de Barcelona -Cataluña- se unieron el reino de Valencia, que nunca se separó de la confederación, y los de Mallorca y de Sicilia, que en ocasiones se apartaron de ella.
En segundo lugar, fue una monarquía pactista en la que el rey se comprometía ante las Cortes de cada uno de sus reinos a cumplir las leyes y a respetar sus usos y costumbres. A partir del Siglo XIII la centralización avanzó con el establecimiento de instituciones de justicia, como la Audiencia, y la reorganización de la Hacienda.
El monarca contó con la ayuda de una Curia ordinaria, cuerpo consultivo transformado en Consejo Real, común para todos los reinos e integrado por representantes de cada uno.
Las Cortes de la Corona de Aragón conservaron buena parte de sus competencias, aunque cada vez más limitadas. Se mantuvo la existencia separada de las Cortes catalanas, valencianas y aragonesas
El Justicia Mayor de Aragón constituyó una institución específica de este reino. Desempeñó la suprema administración de la justicia.
Expansión del Reino de Castilla
Tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212) se inicia el avance imparable de los cristianos. El Reino de Castilla, unido de nuevo a León, reconquista el valle del Guadiana, el valle del Guadalquivir, Cádiz y Murcia Una vez conquistado el valle del Guadalquivir, Castilla se encuentra en condiciones de iniciar la exploración de las rutas del Atlántico. El resultado será la conquista de Canarias.
Expansión del Reino de Aragón
Una vez finalizada la Reconquista por la Corona de Aragón, ésta comenzará una expansión por el Mediterráneo.
Esta expansión tuvo tres importantes rivales: Francia, que aspira a ejercer su propia influencia en el Mediterráneo, el Papa, que apoya a Francia y a otras dinastías italianas frente a los reyes de Aragón, y Génova, que compite con Barcelona por el control del comercio mediterráneo. A pesar de las dificultades la Corona de Aragón conquistó Sicilia, Nápoles y Cerdeña.

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