Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Adolfo Suárez explica la transición. 1985.

11.3 La oposición a la dictadura: principales grupos y su evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

 Hasta los años 1960 no hubo una actividad más intensa, como se puede comprobar por el aumento de las huelgas, explicadas en tre otros motivos por el aumento de la industrialización. En esas luchas el papel esencial recayó en un sindicato nuevo, las Comisiones Obreras (CCOO), ligado al PCE.

Junto al mundo obrero, el otro foco de oposición se encontró en la Universidad, masificada desde esa década por la entrada de los hijos de la clase media.

En ese contexto aparecieron o se recuperaron otros grupos políticos. El PSOE se renovó con una nueva generación de políticos que llevó a la jefatura a Felipe González tras el Congreso de Suresnes. Otros grupos fueron el Felipe, centrado en la Universidad, los demócratas cristianos (partido de centro católicos) y los nacionalistas vascos y catalanes, quienes demandaron la recuperación de las libertades y la autonomía  de sus territorios. También funcionaron desde finales de los 1960 grupos que preconizaron la lucha armada. Entre ellos, sobresalíó la ETA y algunos grupos de extrema izquierda (FRAP, GRAPO); asimismo, aparecíó una incipiente oposición militar (UMD) que no prosperó al ser muy reprimida.

Entre 1969 y 1975 se produce la crisis del régimen franquista. Esta tuvo como motivos

En primer lugar, la pérdida de la base ideológica del régimen que se había hallado desde sus orígenes en el mundo rural y católico, erosionado por el crecimiento urbano del país y por su consiguiente secularización.

En segundo lugar, a diferencia de lo ocurrido en los años anteriores, España era una anomalía en un continente europeo democrático, donde ese tipo de sistema político se había impuesto en los países del sur de Europa, como Grecia o Portugal tras la llamada “revolución de los claveles”.

A esto se sumó la suavización de la Guerra Fría; es decir, Estados Unidos no necesitaba ya la alianza con España porque su papel estratégico era menor;


además esto coexistía con el temor a que el mantenimiento indefinido de la dictadura propiciase una  radicalización, como había ocurrido en Portugal. De esta manera, Estados Unidos y países como Alemania presionan diplomáticamente para que haya un cambio político.

Al igual que le había ocurrido anteriormente a Primo de Rivera, también fue un factor el agotamiento físico del dictador (anciano y enfermo de párkinson) , esencial en una dictadura personalista como la franquista. Esta situación se vio agravada por el asesinato por la ETA en 1973 del seguro sucesor, el almirante Carrero, hombre muy leal a Franco y al franquismo.

Igualmente importante fue la crisis colonial. España poseía dos territorios africanos, consolidados en el primer tercio del Siglo XX: Guinea Ecuatorial y el Sáhara Español. Si al primero se le dio la independencia a finales de la década de 1960, en el segundo existían intereses mineros pues era un territorio muy rico en fosfatos (fertilizantes agrícolas). La negativa a dar la independencia propició el estallido de una rebelión. Esto se complicó a la altura de 1975 cuando el régimen franquista totalmente en crisis finalmente accedíó a dar la independencia a los saharauis, organizados en el Frente POLISARIO, cumpliendo el mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Marruecos, también rico en fosfatos, reivindicó el territorio como propio y organizó la Marcha Verde, una manifestación de civiles que se dirigíó a la frontera del Sáhara a fin de realizar una “invasión pacífica”. El temor de España a verse envuelta en una guerra en eses momento, precipitó la firma de los Acuerdos de Madrid. España cedíó el territorio a Marruecos y  a Mauritania, ignorando a los saharauis y abriendo la puerta a un conflicto vigente todavía hoy.

Tampoco era buena la situación económica por la crisis mundial de 1973, llamada del petróleo, que afectó a España al cerrar la posibilidad de la emigración a una Europa también en crisis, provocar la reducción de las inversiones extranjeras y causar la crisis de industrias muy consumidoras de energía y esenciales en la economía española, como la siderurgia y la naval.

La crisis acentuó el malestar social por el aumento del paro (agravado por la imposibilidad de recurrir a la válvula de escape de la emigración. Esto unido a la previsible muerte del dictador y a la presión internacional convirtió los últimos años del franquismo en un periodo inestable.


12.1 La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de Junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.

El concepto de Transición (1975-1977) hace referencia al paso del franquismo al actual sistema de democracia parlamentaria. Éste se caracteriza porque las leyes son hechas por un parlamento elegido, del que sale también el Gobierno de la nacíón; y por la existencia de amplias libertades y derechos garantizados por ley.

La Transición se basó en un pacto entre el sector moderado del franquismo (a los que se llamó reformistas) y la oposición antifranquista. Los primeros tenían la conciencia de que tras la muerte de Franco y los cambios internos y externos el régimen era inviable. Ese sector estuvo encabezado por el propio rey Juan Carlos, que se alejó del franquismo de forma gradual, y el presidente del Gobierno Adolfo Suárez (pese a que era un político formado durante el franquismo), nombrado por el monarca.

En cuanto a la oposición política, si bien había aumentado su capacidad de influencia y movilización, y había iniciado algunas tentativas de uníón (Junta Democrática, Plataforma de Organismos democráticos) era consciente de su incapacidad para derribar al franquismo (pese a las huelgas). Una situación que no puede ser obviada, porque hasta su final el franquismo había mantenido apoyos sociales, a lo que se juntaba el temor de parte de la población, afectada por el trauma del recuerdo de la Guerra Civil, al cambio y el conformismo de otro sector que había visto mejorado su nivel de vida.

La Transición fue respaldada desde el exterior. Existía un clima democrático tras el triunfo de regíMenes democráticos en el Europa Sur con lo que llegó un momento en que España era el único país dictatorial europeo occidental , lo que se unía a su atraso respecto a los países vecinos. También existía un deseo de lograr soluciones moderadas (apoyo de EEUU, Alemania) y evitar un posible éxito de los comunistas


El proceso de la Transición fue difícil por diversos motivos

  1. Existía un sector partidario de mantener el franquismo a ultranza (llamado el búnker), representado en los primeros gobiernos de Juan Carlos (Arias Navarro). Pese a ser poco numeroso, tenía mucha influencia en el Ejército y la policía y recurríó, a veces, al terrorismo, como ocurríó en la matanza de abogados de CCOO en Atocha en 1977
  2. en ese periodo se acrecentó el terrorismo de la ETA y de la extrema izquierda (FRAP). Se multiplicaron los atentados con el objetivo de desestabilizar: se pretendía una espiral de violencia que acabase provocando un Golpe de Estado militar con la idea de que la represión posterior acabaría empujando a la gente a hacer una revolución.
  3. El país vivía una grave crisis económica, manifestada en un fuerte aumento del paro y una elevada inflación (alcanzó el 22%)

El proceso de apertura  del régimen se desarrolló entre 1976 y 1977 con el nombramiento de Adolfo Suárez (que reemplazó de la jefatura del Gobierno al franquista Arias Navarro) y culminó con un referéndum por la reforma política, aprobado mayoritariamente por el pueblo español. Los resultados del pacto de la Transición incluyeron la legalización de todos los partidos (incluido el PCE). No obstante, hubo una serie de aspectos no negociables:

          El primero fue el mantenimiento de la monarquía, lo que empujó al PSOE y al PCE a abandonar sus posiciones republicanas. En segundo lugar, no se pondría en cuestión la unidad de España, lo que implicó el rechazo al federalismo, es decir un país constituido por diversos estados. El parlamento se dividiría en dos cámaras, con un Senado donde las zonas rurales, más conservadoras, tendrían mayoría. De esa forma se garantizaba que no hubiera cambios muy radicales. Por último, se impuso una política de olvido; es decir, no habría ajuste de cuentas ya que las personas que habían prosperado gracias al franquismo no se verían importunadas en ningún momento.

Las elecciones de Junio de 1977 dieron lugar a un mapa político que se ha mantenido más o menos hasta épocas recientes. Aparecieron dos fuerzas dominantes situadas cerca del centro político. En este caso fueron la UCD (Uníón de Centro Democrático), que bajo el liderazgo de Suárez, incluía a los reformistas del franquismo y a la  oposición de demócratas cristianos y liberales; junto a él se encontraba el PSOE. Ambos grupos, compuestos por políticos jóvenes (Felipe González) supónían a ojos de la población la superación de la Guerra Civil y del pasado. Eso explica que otros dos grupos, el PCE, que había sido hegemónico en la oposición durante el franquismo, y Alianza Popular, formado por los franquistas que habían acabado aceptando la democracia, y que estaban más ligados con el pasado (sus líderes, Manuel Fraga y Santiago Carrillo lo demostraban) tuvieran resultados no superiores al 10 %. Finalmente en Cataluña y el País Vasco los partidos nacionalistas obtuvieron grandes resultados. El consenso entre los partidos continuó para garantizar la supervivencia de la democracia y tuvo dos resultados tangibles

1) Los Pactos de la Moncloa (1977), acuerdos económicos que

buscaron contener la inflación y equilibrar la  balanza de pagos (relaciones económicas con el exterior). A tal efecto, se congelaron salarios y se facilitaron los despidos (cosa que la legislación laboral franquista dificultaba). Esos acuerdos permitieron una paz social, es decir que no se multiplicaran los conflictos (evitando así la inestabilidad de la II República); también apuntaron a la construcción de un estado del bienestar (impulsado por la creación del Impuesto sobre la Renta: IRPF)


2) Aprobación de la actual CONSTITUCIÓN (1978). Un texto considerado moderno, que establecía un sistema democrático, con derechos sociales, una monarquía parlamentaria en la que el rey, a diferencia del último monarca Alfonso XIII, tenía un papel simbólico; y se fundaba el Estado de las autonomías que, al incluía las llamadas históricas, pero también al resto del país; en parte para debilitar a las históricas.

 La democratización del país se completó con unas elecciones municipales, por las que se eligieron alcaldes y concejales, y que dieron el triunfo a las izquierdas.

En esos años la inestabilidad persistíó por la intensidad de la crisis económica, por el golpismo militar, con un ejército todavía muy vinculado al franquismo, como quedó demostrado en los intentos de golpe militar de la Operación Galaxia (1978) y, sobre todo, del golpe del 23 F en 1981. A eso se sumó  un poderoso terrorismo de ETA que en esos años cometía un atentado cada dos días y la crisis del partido del gobierno, la UCD, que había sido un partido de aluvión, formado muy deprisa en torno a Suárez, y que se vio desagarrado por luchas internas por el poder.

La dimisión de Suárez, sin apoyos, llevó a unas nuevas elecciones que serían ganadas por el PSOE


12.2 Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El Golpe de Estado de 23 de Febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular

Pese a ganar las dos primeras elecciones de la democracia, los gobiernos de la UCD fueron débiles. En primer lugar, por la situación de crisis económica y de inestabilidad política por el golpismo y el terrorismo.  En segundo, porque era un partido poco estructurado, creado muy deprisa. Dentro de él, muchos consideraban a Suárez un advenedizo y conspiraron contra él. Por esos motivos Suárez acabó dimitiendo. La crisis se intensificó por el intento de Golpe de Estado del 23F, el más serio habido en toda la historia de la democracia española. En él se mezcló un intento de vuelta a la dictadura (Tejero) y otro de establecer un gobierno fuerte, de concentración de todos los partidos, dirigido por el general Armada (muy próximo al rey). Al poco tiempo de ese fracaso, llegó al poder el PSOE, gracias a las elecciones de 1982.

El año
1982 es clave en la democracia española porque en las elecciones de ese año se produce el triunfo abrumador del PSOE y el hundimiento de la Uníón de Centro Democrático (UCD). Para muchos supone el fin de la Transición y la normalidad de la situación política, porque por primera vez desde el fin de la Guerra Civil un partido político de izquierdas llegaba al poder sin que eso representara ningún problema político en el país. También es cierto que ese partido había realizado una política de moderación en los años previos, que lo había acercado a posiciones de centro-izquierda y se había desprendido de sus planteamientos más radicales: por ejemplo había abandonado a finales de la década de 1970 el marxismo que era la ideología revolucionaria mantenida desde su fundación.

La solidez de su triunfo (tenía mayoría absoluta en las Cortes y dominaba la mayor parte de los ayuntamientos importantes tras las primeras elecciones municipales) le permitíó acometer una política económica destinada a sacar al país de la crisis de comienzos de los años 1970. Esta se basó en diversas medidas:

En primer lugar, inició una reconversión industrial por la que eliminó industrias (muchas estatales) que ya no eran rentables como astilleros y siderurgia a cambio de pactar con los sindicatos jubilaciones anticipadas y ayudas a los trabajadores.

En segundo, apoyó una reconversión bancaria por la que se concedieron ayudas a muchas entidades y se favorecíó su concentración para conseguir bancos más fuertes.

En tercero se emprendieron medidas de ajuste (por ejemplo, controlar la subida de salarios, a fin de reducir la inflación, lo que ocurríó pues ésta descendíó notablemente del 20 al 8 %.

Estas medidas, junto a la entrada en la Uníón Europea, que veremos seguidamente, permitíó la recuperación de la economía española en los años 1990. No obstante, la economía siguió manteniendo desequilibrios estructurales, como un nivel de paro y una inflación superiores a los países del entorno europeo.

Por otra parte, se emprendíó una política social que permitíó al país acercarse a los niveles europeos (aunque insuficientemente) y poner las bases de un Estado del Bienestar con una educación y sanidad gratuitas.

Durante los gobiernos del PSOE, presididos por Felipe González España se incorporó a su entorno internacional. A tal efecto, el Gobierno impulsó la entrada en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, surgida en la Guerra Fría). Esa política fue contradictoria con las posiciones anteriores del PSOE, que eran de neutralidad en la política internacional (ni con Estados Unidos ni con la Uníón soviética) y le forzó a convocar un referéndum en el que una mayoría ajustada de españoles aprobó la entrada. Se ha considerado que ésta supuso un freno al golpismo del Ejército, entre otras cosas por las mejoras de las condiciones de los militares y el aumento de posibilidades. Asimismo, el ejército de Franco  fue desapareciendo porque sus oficiales acabaron jubilándose y desde esa década dejó de tener peso en la política. Igualmente,


se produjo un debilitamiento de la ETA que tan importante había sido por su capacidad para atentar e influir en la política en los años anteriores.

 Más significativa aún que la entrada en la OTAN resultó la entrada en la Uníón Europea (llamada Comunidad Europea  en aquellas fechas) que España había perseguido desde hacía décadas y que pudo cumplirse al ser España por fin un país democrático.

El balance general de esta incorporación se ha considerado positivo por las importantes ayudas de los fondos europeos establecidos en Europa para compensar a los países más atrasados (básicos en la mejora de las infraestructuras); así como por su contribución a la modernización económica de las empresas españolas, obligadas a competir sin proteccionismo con las europeas.

Otro apartado importante ha sido el desarrollo del estado de las autonomías. En este periodo se homogenizaron las competencias de todas (educación, sanidad, justicia, políticas sociales); adquirieron recursos crecientes de los presupuestos del Estado y en algunas de ellas, como el País Vasco, Cataluña, Canarias han sido habituales los Gobiernos de partidos nacionalistas, con lo que en parte se ha canalizado sin grandes conflictos la cuestión territorial que se remontaba a finales del Siglo XIX.

Símbolo de esa estabilidad fue que en 1996 se produjera una alternancia política con la caída del PSOE, desgastado por la crisis económica de mitad de los años 90 y por acusaciones de corrupción y de guerra sucia contra el terrorismo (asunto de los GAL) con el triunfo del PP de Aznar, partido surgido de la mezcla de la extinta UCD y de Alianza Popular, cuyo mandato coincidíó con una época de boom económico basado en el aumento espectacular de la construcción y en el turismo. Aznar ganó dos elecciones. En las primeras gobernó con el apoyo de los nacionalistas vascos y catalanes; sin embargo, en la segunda con mayoría absoluta hizo más hincapié en el nacionalismo español. Su apoyo a la guerra de Irak y el impacto de los atentados islamistas de Madrid hizo que el PP perdiera las elecciones y regresase el PSOE al poder con Zapatero

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