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15 Octubre 1792 primera ley sobre prensa

La revolución de Octubre, propiciada por el descontento de la izquierda por la entrada de tres miembros de la CEDA en el gobierno de centro-
derecha, provocó una fuerte polarización política y una radicalización de posiciones, tanto de la izquierda como de la derecha.  Finalmente, la influencia de la CEDA en el gobierno aumentó llevando a cabo una serie de medidas encaminadas a endurecer la política conservadora del gobierno. Este suspendíó el Estatuto de Autonomía de Cataluña, se anuló definitivamente la Ley de Contratos de Cultivo, se devolvieron las propiedades de los jesuitas e incluso se elaboró un anteproyecto para modificar la Constitución que incluía una reforma más estricta de la ley de autonomía y la abolición del divorcio pero no llegó a ser votado debido a la crisis del gobierno en 1935. La falta de entendimiento entre Lerroux y Alcalá Zamora y diversos casos de corrupción (estrapelo, Nombela) que salpicó al gobierno, provocaron finalmente la dimisión de Lerroux. Alcalá Zamora, temiendo que la llegada de Gil Robles al poder significase la aparición de una dictadura de derechas, decidíó convocar nuevas elecciones para Febrero de 1936. La izquierda vió esta vez la necesidad de unir sus fuerzas contra la reacción de derechas, que habían desmantelado toda la obra reformista del bienio anterior, y para conseguir una amnistía que sacara de la cárcel a los dirigentes populares detenidos tras la revolución asturiana. Para ello, acudieron a las urnas unidos en el Frente Popular. Por su parte, los grupos de derecha participaron en una coalición formada por la CEDA y Renovación Española.  Las elecciones fueron ganadas por el Frente Popular que establecíó un gobierno estrictamente republicano pero apoyado parlamentariamente por los socialistas. Rápidamente reanudó el proceso reformista interrumpido durante el bienio derechista. Para ello, se decretó una amnistía para los presos políticos, se obligó a las empresas a readmitir a muchos obreros despedidos a raíz de las huelgas de Octubre de 1934, se restablecíó las instituciones autonómicas catalanas y se iniciaron negociaciones para la aprobación de un estatuto para el País Vasco y Galicia, se reanudó la política de la reforma agraria interrumpida por el bienio anterior y para frenar los rumores golpistas y se apartó del poder a algunos de los generales más proclives al golpismo y los trasladó a otros destinos (Franco a Canarias y Mola a Navarra). El triunfo de las izquierdas provocó una radicalización de la vida política y social. Mientras que los sectores más conservadores de la sociedad mostraron su desacuerdo ante los proyectos de reforma, los sindicatos y los partidos de izquierda, esperanzados con las nuevas perspectivas, se lanzaron a una movilización popular.
En cuanto a la derecha, la Falange de José Primo de Rivera adquiríó un mayor protagonismo fomentando un clima de enfrentamiento civil (violencia callejera, asesinatos, incendios de iglesias), convirtiendo la violencia en la principal arma política, sin que el gobierno de Quiroga fuera capaz de controlar el orden público.Este clima de violencia, propiciado en buena parte por las milicias derechistas, fue el detonante para que entre los sectores más conservadores de la sociedad empezara a tomar cuerpo la idea de que el recurso al Golpe de Estado militar era la única solución. El asesinato del dirigente Calvo Sotelo el 14 de Julio como respuesta al asesinato del teniente Del Castillos, que colaboraba con las milias de izquierda, aceleró la sublevación militar que se inició el 17 de Julio en Marruecos dando origen a una gerra civil que se prolongaría durante tres años.


En Septiembre de 1868 se produjo una profunda crisis económica, política y social a la que el moderantismo (liberales moderados, conservadores,…)  no fue capaz de darle solución. Por ello, la Uníón Liberal, el Partido Progresista y el Partido Demócrata se unieron para derrocar a Isabel II de Borbón y, tras un levantamiento militar, llamado Revolución Gloriosa, con un amplio apoyo popular, la reina huyó a Francia. Inmediatamente se establecíó el Gobierno Provisional (1868-1871) presidido por Serrano (Uníón Liberal) y se convocaron elecciones por sufragio universal masculino en las que vencíó el Partido Progresista (Prim).

En cuanto a las carácterísticas generales:La primera tarea va a ser redactar una nueva Constitución en la que se va a notar la influencia ideológica del vencedor Partido Progresista (Prim).La Constitución de 1869 fue la primera democrática de la historia de España y será la última de carácter progresista en mucho tiempo.Estaba inspirada en la Constitución de 1812 e influenciada por textos extranjeros, como la Constitución belga de 1831, por ser la más democrática del momento y por la norteamericana. Además, representaba los intereses de las clases medias progresistas.Proclamaba la soberanía nacional, de la que emanaba tanto la legitimidad de la monarquía como los tres poderes. El Estado se declaraba monárquico, pero la potestad de hacer las leyes residía exclusivamente en las Cortes que se compónían de un Congreso y un Senado (tenían que reunirse al mismo tiempo). El rey tan solo promulgaba las leyes, no podía vetarlas, y sus poderes quedaban bastante limitados, es decir, reinaba pero no gobernaba, esto recibíó el nombre de monarquía parlamentaria. Por otro lado, se proclamó la independencia del poder judicial y se creó por primera vez un sistema de oposiciones a juez que acababa con el nombramiento de éstos por el gobierno y se restablecía el juicio por jurado.Se establece también la elección democrática de ayuntamientos y diputaciones provinciales.Se regulaba todos los derechos individuales como los derechos de opinión e imprenta, la propiedad privada, la seguridad personal, libertad de culto, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia de los derechos de reuníón y asociación.Se vuelve a establecer el sufragio universal masculino, acabando con el sufragio de clases que sólo favorecía a la burguésía rica.También se reconocían la libertad de profesar de manera pública o privada cualquier religión, aunque el Estado debía mantener el culto católico. Esto dió lugar a la secularización de la vida pública mediante leyes posteriores como la Ley de matrimonio civil de 1870 o la Ley de cementerios. Las provincias de Ultramar, Cuba y Puerto Rico gozaban de los mismos derechos que las peninsulares, mientras que Filipinas quedaba gobernada por una ley especial.

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