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La fundación temas

 Esa fe fetichista, Ceremonial y milagrera es tratada por el autor de forma humorística o paródica, desde la ironía y La crítica; así el obispo deja burlados a sus feligreses: “el barco dejó ensopados a los que Estaban más cerca de la orilla”. Así pues hay una visión del mundo en la que se manifiestan lo Onírico, lo telepático, lo sobrenatural, lo fantástico y el más allá. En definitiva, en la obra
García Márquez, partiendo de unos hechos reales, crea un mundo que Quiere transmitirnos su propia visión de la realidad como algo disparatado, incomprensible, que No puede ser comprendido simplemente a través de la razón. Por otra parte, hay que constatar que la mayoría de los hechos que se recogen en la obra son Verosímiles, y es la concatenación de ellos lo que resulta sorprendente, casi inverosímil. Pero Márquez no escapa a la tentación de incluir algunos de difícil verosimilitud, como la capacidad De Plácida Linero de interpretar sueños “siempre que se los contaran en ayunas”, la capacidad De la madre del narrador de conocer las noticias “anticipadas”, la decisión de Bayardo San ROMán de casarse con Ángela Vicario después de haberla visto por primera vez (“Cuando Despierte, recuérdeme que me voy a casar con ella”) o algunos más exagerados como la Trayectoria seguida por la bala al disparársele el arma al padre de Santiago Nasar.

La fundación

El argumento de la obra es, en síntesis, el siguiente: Tomás es un preso político condenado a muerte por un régimen totalitario y comparte celda con cuatro compañeros; todos van a ser ejecutados. Tomás fue detenido mientras repartía propaganda, delató a los miembros de su organización cuando lo torturaban y ahora comparte prisión con ellos. Abrumado por el remordimiento, quiso suicidarse, pero Asel, uno de sus compañeros, lo evitó. Ante esta situación, su mente debilitada ha caído en una esquizofrenia que lo protege de la realidad. En su alucinación cree residir en una Fundación en la que él, sus amigos y su novia están becados para desarrollar sus investigaciones.

También se puede construir el argumento siguiendo el hilo del desarrollo dramático, es decir, proceder cuadro por cuadro y acto por acto:

La acción transcurre en una habitación en la que conviven seis individuos de brillante trayectoria profesional: Tomás, Asel, Tulio, Max, Lino y un hombre sin nombre que está enfermo. Estos personajes se encuentran en una institución llamada La Fundación en la que desarrollan distintos proyectos de investigación. Allí viven cómodamente, es un lugar con buenas vistas y un encargado y su ayudante se ocupan de todos los pormenores de su vida diaria.

Esto es al menos lo que cree Tomás, quien abre la obra dialogando con su novia, bióloga que trabaja en un laboratorio cercano. Pronto vemos que entre los personajes hay una relación tirante, cuyas claves desconocemos por el momento. También parece que Tomás está siendo víctima de una conspiración por parte de sus compañeros, y al mismo tiempo su conducta resulta extraña para los demás. Cada vez es más evidente que algo raro sucede: al enfermo no le dan nada de comer desde hace días, hay un constante mal olor, se producen extraños cambios de los objetos de la habitación y el encargado tiene la costumbre de cerrarles la puerta con llave todas las tardes.

La primera parte termina cuando el encargado descubre que el enfermo lleva muerto varios días –de ahí el olor pestilente- y él y sus ayudantes se llevan el cadáver, profiriendo amenazas contra los demás presos.

En la segunda parte se va desvelando poco a poco el enigma: los seis hombres son presos políticos condenados a la pena de muerte. Tomás delató a sus compañeros tras ser torturados y luego intentó suicidarse; al impedírselo Asel , enloquecíó. Así, convirtió mentalmente la celda en una lujosa habitación, imaginó encuentros furtivos con su novia Berta, etc. Pero, paulatinamente, a medida que Tomás se va dando cuenta de la verdad, la habitación se va transformando en lo que es, una celda: desaparecen objetos como los libros, el teléfono, el frigorífico, y por la ventana sólo se ven rejas y otras celdas. El lector comienza a comprender los recelos y las palabras en clave de los otros protagonistas, quienes desconfiaban de Tomás y no querían revelarle de golpe su locura. En desarrollo de los acontecimientos en esta segunda parte, cada vez es más obvio que hay un traidor entre ellos y las sospechas aumentan cuando trasladan a Tulio para ejecutarlo. Todos piensan en Tomás, quien todavía no se ha recuperado de su locura; pero, cuando ésta desaparece del todo, Tomás, Asel y Lino logran reunir varias pruebas que acusan a Max. A pesar de que Tomás y Asel también habían traicionado a sus compañeros por culpa de las torturas y los castigos físicos, no comprenden que Max los haya descubierto sólo por unas pocas mejoras en el trato carcelario.


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