Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Novela existencial de los años 40

LA NOVELA ESPAÑOLA EN EL Siglo XX

  1. LA NOVELA DE POSGUERRA: LAS NOVELAS INAUGURALES DE LOS AÑOS 40 (CELA, LAFORET, Delibes)


  2.   España sale de la Guerra Civil profundamente destrozada. Y aquella gran tragedia ha supuesto, en el terreno cultural, una violenta ruptura de las ricas corrientes anteriores. Unos escritores han muerto, muchos se han exiliado, otros guardan silencio y esperan. Lo único visible en la vida cultural será la literatura llamada “triunfalista”.   El ambiente de desorientación cultural resulta especialmente acusado en el campo de la novela:
    Lejos de las tendencias estéticas de preguerra y sin modelos narrativos inmediatos, los autores del momento buscaron un punto de arranque en la tradición española. 
  3.   -La mayor fortuna de estos autores fue conseguir trasponer el inconformismo social que se respiraba en el ambiente al plano existencial.
    Su máximo afán se centró en la expresión de los problemas que afectaban al ser humano, con la intención de universalizar sus inquietudes. A ello responden las digresiones, reflexiones y meditaciones de los personajes.

    Ese enfoque existencial se refleja, además, en los siguientes aspectos:

Presentación amarga de la realidad del momento. De ahí que los temas más frecuentes sean la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte…, en un mundo sórdido, mísero y degradado. Es el llamado tremendismo.

A esa realidad desoladora responde la presencia de personajes angustiados, marginados y desarraigados:
Pascual en La familia de Pascual Duarte, Andrea en Nada.

Revelación del malestar social. Se convierten, así, en testimonios de ambientes reales y de situaciones conflictivas, aunque la censura hizo imposible cualquier tipo de denuncia.

LAS NOVELAS INAUGURALES DE LOS AÑOS 40: CELA, CARMEN LAFORET Y Delibes

    No son muchas las novelas de aquellos años que han quedado por su calidad literaria. Salvo excepciones , domina la pobreza creadora y estilística.  Dos fechas suelen destacarse como significativas de un nuevo arranque del género: 1942, con La familia de Pascual Duarte, de Cela, y 1945, con Nada, de Carmen Laforet. Podría añadirse , en 1948 la revelación de Miguel Delibes, con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada.

   Veamos ahora estas tres novelas:


  – CAMILO JOSÉ CELA:  

La familia de Pascual Duarte (1942).  Por seleccionar los aspectos más duros y desagradables de la realidad , es un claro ejemplo del tremendismo.. En 1942 supónía un revulsivo, pues la truculencia y la visión desolada del mundo contrastaba con una narrativa “triunfalista”. La novela narra un cúmulo de críMenes y de atrocidades que parecen verosímiles por el tipo de protagonista y por el ambiente. Refleja un radical pesimismo, cercano al existencialismo, el pesimismo ante el mundo y el ser humano. Su tono es distanciado y burlón, con humor negro, desgarrado y cruel. 

   Narra la historia de un campesino extremeño  que,  condenado a muerte, escribe, mediante una confesión íntima, en primera persona,  la historia de su sórdida vida, llena de acontecimientos truculentos, asesinatos, violencia gratuita y horrores diversos. Se  da una visión unilateral, por tanto, de los hechos, de las causas que lo han llevado a cometer sus críMenes.  Como un nuevo pícaro, (Pascual es el antihéroe), el protagonista  narra su biografía para que entendamos cómo ha llegado a ser un condenado a muerte. La limitación intelectual de Pascual, el destino que parece dominar la obra y el ambiente bárbaro e injusto convierten a esta criatura en un asesino víctima. Pero la autobiografía no lo es de toda la vida, sino solo de momentos puntuales, aquellos en los que se desarrolla mayor violencia. Además, estos sucesos no están ordenados cronológicamente, sino en función de la violencia ejercida. Temporalmente, la novela  estructura como en una retrospección.

    La publicación de una novela tan desgarrada en un momento de censura política y moral muy estricta, sólo se explica por ser Cela un excombatiente franquista y porque los sucesos se sitúan en la España de posguerra.

-CARMEN LAFORET :

Nada (1945) tiene una gran repercusión en la sociedad literaria de la posguerra. Por primera vez tras la guerra, una parcela irrespirable de la realidad contemporánea, de lo cotidiano, quedaba recogida implacablemente, con un estilo desnudo y un tono desesperadamente triste.

  Es la historia de una joven, Andrea,  que va a estudiar a Barcelona y se encuentra dentro de la familia que la acoge con un mundo sórdido y mezquino. Ese medio familiar asfixiante, en un piso que huele a “porquería de gato”, revela una realidad social exterior degradada y miserable, tanto en el aspecto material como moral.  El espacio marca la dicotomía entre el piso y la universidad y las calles. La primera solapa su ilusión y su libertad; la segunda le da alas que acaban cortadas. El “tremendismo espiritual” se deriva del impacto que causa en la joven la comprobación de la distancia que existe entre  el sórdido mundo que conoce en Barcelona frente al mundo idílico que ella había imaginado y que se resume en las primeras páginas de la novela.

   El tiempo de la narración es lineal, aunque los sucesos anteriores que han marcado a los personajes nos llegan con analepsis. El relato en primera persona permite a la autora bucear en los pensamientos y las impresiones de Andrea.


–Miguel  Delibes:

 La sombra del ciprés es alargada (1948) Novela impregnada de preocupaciones existencialistas, como la obsesión por la muerte y por la infelicidad.   Es una narración tradicional en cuanto a andadura y recursos expresivos, que se desarrolla en una Ávila no «protegida» por sus murallas, sino «encerrada» por ellas.

  La primera parte describe la vida del protagonista y narrador, Pedro,  cuando es niño. Es huérfano y su tío lo deja a cargo de un maestro con una visión pesimista de la vida, reforzada por la muerte del mejor amigo de Pedro.

 En la segunda parte, el protagonista se ha convertido en marino e intenta escapar del pesimismo. Se enamora de una mujer, pero también a ella la pierde debido a un accidente. Finalmente, encuentra consuelo volviendo a Ávila. 

2. EL Realismo SOCIAL EN ALGUNAS NOVELAS DE LOS AÑOS 50: TEMAS. TÉCNICAS Y ESTILO. TÍTULOS EMBLEMÁTICOS

 TEMAS

  Los temas de las novelas sociales de esta época, aun siendo diversos, tienen un denominador común:  la sociedad española contemporánea:

-La dura vida de los campesinos , con su secular atraso.

-La  vida de los proletarios,  en una época de oleadas de emigrantes de los pueblos  que llegan a trabajar a las grandes ciudades.

-La miseria y marginación en los suburbios urbanos.

– La banal vida burguesa (ociosa y despreocupada). 

Todo ello con ánimo de denuncia, solidarizándose con los más oprimidos.

TÉCNICAS Y ESTILO

  En muchas de las novelas sociales el testimonio adquiere prioridad sobre las técnicas formales y el estilo.

 -Quizá el aspecto estético más relevante sea el objetivismo narrativo: se trata de la pretensión de que la figura del narrador desaparezca o,  al menos, de que sus intervenciones se reduzcan lo máximo posible. El ejemplo más significativo sería El Jarama, de Sánchez Ferlosio.

 -Predominio del diálogo, que ofrece de forma directa la conducta y pensamientos de los personajes y evita la aparición del narrador.  Ello exige un notable esfuerzo lingüístico en la captación de los rasgos idiomáticos propios de los distintos grupos sociales o particulares de los individuos.

 -Condensación espacial y temporal. Los lugares suelen ser únicos o cambiar poco. La trama argumental transcurre normalmente en breves periodos de tiempo (uno o varios días) y, en general, la narración se desarrolla en presente.

 -El protagonista suele ser representante de una clase social. Se trata de encarnar en él los problemas del mundo que se describe,  centrándose en un grupo humano concreto.

 -Linealidad narrativa, sin saltos al pasado ni anticipaciones significativas del porvenir.


TÍTULOS EMBLEMÁTICOS ( LA COLMENA, DE CELA; EL JARAMA, DE SÁNCHEZ FERLOSIO)


La colmena, de Camilo José Cela, publicada en 1951, abre el camino de la novela social.

  La novela  se compone de seis capítulos y un “Final” (o epílogo). Cada capítulo está integrado por una serie de “secuencias” separadas por un espacio en blanco y de longitud variable que se centran en la descripción, física o moral de un personaje, o bien en la narración de los pequeños actos de vida cotidiana y que abarcan algo más de  dos días invernales.  Es, ante todo, un fresco de la vida del Madrid de la posguerra,  un Madrid triste y hambriento, un mosaico de las pequeñas derrotas de hombres, especialmente, y mujeres que viven con poca esperanza. Son vidas que transcurren paralelas o entrelazadas y los más de 400 personajes son el personaje colectivo de la novela.  Ese “tejer colectivo” sería el objetivo primordial del autor: la vida del Madrid de 1942.

 El Jarama, de Sánchez Ferlosio, publicada en 1955,  es la crónica de un día de descanso dominical de un grupo de jóvenes junto al río Jarama, donde coinciden con otros excursionistas. Cerca de allí hay un merendero en el que se reúnen gentes de más edad.

  Casi desaparecido el narrador, la base de la obra la constituyen los intrascendentes diálogos de los personajes, reproducidos casi como si se tratara de la transcripción de una grabación.   De esas conversaciones se desprende una visión crítica de la vida española, trivial y anodina, sin grandes metas y esperanzas.   Esa inacción se ve perturbada por   la inesperada muerte de una de las jóvenes ahogada en el río.   Técnicamente destaca la simultaneidad de escenas, con lo que se condensa la acción, y el uso del diálogo (dos tercios de la novela lo son) para lograr el objetivismo que pretende el autor.

 3. LA RENOVACIÓN DE LA NOVELA EN LOS AÑOS SESENTA: PROCEDIMIENTOS NARRATIVOS. ALGUNOS NOMBRES( Luis MARTÍN SANTOS Y TIEMPO DE SILENCIO. Juan MARSÉ. Juan GOYTISOLO)

   El agotamiento de la fórmula realista caracteriza la renovación de la novela española en esos años. Ello va unido además a otros factores:

El descubrimiento de la novela hispanoamericana, con tres hitos fundamentales: La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa (1962); Rayuela, de Julio Cortázar (1963), y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (1967), dando origen a lo que se conoce como el “boom” de la narrativa hispanoamericana.

La influencia de los grandes innovadores de la novela actual: del francés Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), del checo Kafka (El proceso, La Metamorfosis), del estadounidense William Faulkner (Luz de Agosto, ¡Absalón, Absalón!) y, sobre todo, del irlandés James Joyce y su novela Ulises (1922), considerada la novela más revolucionaria del Siglo XX.

La aparición de dos obras influidas directamente por el Ulises de Joyce: Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos, y Señas de identidad (1966), de Juan  Goytisolo. Tras ellos, a comienzos de los años setenta, el experimentalismo se pondría de moda en la narrativa, declinando progresivamente a comienzos de la década de los ochenta.


PROCEDIMIENTOS NARRATIVOS

 – La renovación de la novela de ese periodo se centró en la experimentación de nuevas fórmulas narrativas. Veamos algunas de ellas:

– La acción es escasa y, en ocasiones, el argumento se difumina.

-Se reduce el número de personajes secundarios y el protagonista pasa a ser el centro de la novela, pero ya no se trata de un individuo con historia previa, sino que muchas veces es un ser con perfiles borrosos, inconcreto, mero sostén de un monólogo o simple voz narrativa que orienta el punto de vista del relato.

-El espacio tiende a reducirse y desaparece a veces.

-El tiempo experimenta profundos cambios: se rompe la linealidad argumental del relato. La temporalidad se fragmenta al mezclar los saltos atrás en el tiempo y las anticipaciones prospectivas.

-La estructura crea a veces una sensación de laberinto textual, al no haber una progresión lineal. Es frecuente la estructura abierta, en la que el final carece de sentido o se deja a la imaginación del lector.

-Empleo flexible de las personas narrativas: punto de vista múltiple y cambiante.  Es frecuente el narrador omnisciente en tercera persona, la narración en boca de alguno de los personajes en primera o tercera persona, incluso la combinación de todos esos puntos de vista.  Peculiar es el uso ocasional de la segunda persona, que convierte al narrador o al personaje en destinatario del relato.

-El lenguaje se complica mediante todo tipo de procedimientos: léxico rebuscado, rupturas sintácticas, oraciones muy largas; pero también uso de la frase breve, casi telegráfica, o del lenguaje coloquial y aun vulgar.

-Otros recursos técnicos que alteran el relato tradicional son: eliminación de la novela en capítulos y sustitución por fragmentos de texto separados por espacios en blanco, ausencia de divisiones en la narración, uso de distintos tipos de letra, inclusión de páginas en blanco, grabados, textos no literarios (periodísticos, informes…), caligramas, secuencias en verso…  todo un entramado intertextual que exige del lector una participación activa.

ALGUNOS NOMBRES( Luis MARTÍN SANTOS Y TIEMPO DE SILENCIO. Juan MARSÉ. Juan GOYTISOLO)


   La nómina de novelistas que se adhirió a la nueva corriente de renovación es muy larga. Nos limitaremos a citar tan sólo algunos autores y obras: Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa), Juan Benet (Volverás a Regíón), Luis Goytisolo (con su ciclo narrativo de Antagonía)… Incluso escritores como Cela, Delibes y Torrente Ballester, cuya trayectoria narrativa es esencialmente realista, jugaron también a experimentar en obras como Oficio de tinieblas 5, San Camilo 1936 y Cristo Versus Arizona, de Cela; Parábola de un náufrago, de Delibes, y La saga/fuga de J.B. Y Off-side, de Torrente Ballester


Luis Martín Santos

 Se adelantó con Tiempo de silencio, publicada en 1961; esta novela cierra el periodo de la novela social y da comienzo a la narrativa renovadora de la década de los 60, convirtiéndose en la pionera de todo el experimentalismo narrativo.

  El argumento se centra en la figura de un joven médico e investigador llamado Pedro, que se provee de ratones en la chabola del Muecas. Pedro se verá implicado en la muerte de la hija de este personaje, por lo que será detenido. Cuando sale de prisión, su novia es asesinada por Cartucho, amante de la hija del Muecas.

  En la novela hay una ácida crítica de la miserable sociedad española, y no solo de las clases acomodadas, también del subproletariado de las chabolas. Supone un profundo recorrido por diversos aspectos de la realidad española del momento, en un ambiente degradante y de miseria moral, una realidad diseccionada mediante minuciosas descripciones y la introducción de digresiones ajenas a la trama central. Asimismo, la visión amarga de la realidad incorpora una visión existencial al mostrar unos personajes faltos de ilusiones, frustrados, abúlicos, degradados, egoístas.

 Utiliza  el lenguaje en ocasiones con una intención paródica, irónica o cómica. Es un lenguaje Barroco y complejo, con abundantes hipérboles, metáforas y comparaciones, enumeraciones, paralelismos… con el fin de subrayar paródicamente el contraste entre el elevado registro lingüístico elegido y la sórdida realidad a la que se aplica: chabolas, burdeles, cárceles…Aparecen también los registros coloquial y vulgar.

  Desde el punto de vista técnico, destaca el uso del monólogo interior, la mezcla de personas narrativas, ausencia de capítulos (son 63 secuencias) y  los saltos temporales.

Juan Marsé

En 1966 publica Ultimas tardes con Teresa, sátira de la burguésía progresista y de los estudiantes comprometidos de esos años, en la que reaparece el narrador omnisciente con sarcásticas intervenciones, se utilizan monólogos interiores y se adopta una perspectiva humorística e irónica para la crítica social.

  Otras novelas son  La oscura historia de la prima Montse (1970) y Si te dicen que caí (1973), ambientada en los suburbios de la Barcelona de posguerra.

Juan Goytisolo

   En Señas de identidad (1966)
, Álvaro, exiliado en Francia por su oposición al franquismo, vuelve a España y evoca su pasado aquí:  su infancia durante la Guerra Civil, su adolescencia, la universidad y el exilio en Francia, donde conoce a su mujer. Ahora se siente extranjero en su propio país.    Se dan cita casi todos los recursos que caracterizan a la novela experimental: cambios del punto de vista, saltos temporales, uso de distintas personas narrativas, monólogos interiores, digresiones, textos periodísticos, informes policiales y folletos turísticos intercalados; páginas enteras sin signos de puntuación, o en letra cursiva, etc.

    El camino emprendido con esta obra continúa en Reivindicación del conde don Julián (1970) y Juan sin tierra (1975). En las tres el protagonista, al buscar su identidad, sondea desde ella el ser de España.  Resultado: ruptura completa con su país y con la civilización occidental en general.

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