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La muerte del niño herido Antonio Machado comentario

Tema Las trayectorias poéticas de Antonio Machado Juan Ramón Jiménez y la de O. Introducción Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez iniciaron su obra poética bajo la influencia del Modernismo, en los primeros años del Siglo XX, pero su evolución poética posterior será diferente: Antonio Machado se acercará hacia una poesía de estilo sobrio y más comprometida Socialmente, cercana a las ideas de la Generación del 98, mientras que Juan Ramón Jiménez evolucionará hacia la llamada poesía pura, más renovadora formal y conceptualmente. 1. Antonio Machado La poesía de Antonio Machado se caracteriza por su tono reflexivo y melancólico y un estilo sobrio y contenido. En su obra suelen establecerse tres etapas, la primera, de influencia modernista, la segunda, de carácter noventayochista y la de su última obra, de temática reflexiva y filosófica Modernismo simbolista: Soledades y Soledades, Galerías y otros poemas 1.1. (reelaboración de la anterior) Su primera obra presenta una poesía intimista, en la que el poeta dialoga consigo mismo o con la naturaleza y trata temas como el paso del tiempo, la nostalgia de la infancia como el paraíso perdido, la soledad, el hastío vital, la angustia existencial y la búsqueda de Dios. El poeta utiliza numerosos símbolos para expresar estos sentimientos de tristeza y soledad. Casi todos están relacionados con el paso del tiempo: El reloj. La tarde, el crepúsculo (espacio temporal preferido, símbolo de tristeza y melancolía), el agua, que cae monótonamente en las fuentes (símbolo de monatonía o hastío vital) o el río (símbolo de fugacidad temporal) que fluye hacia el mar (símbolo de muerte)
Los caminos y el caminante (la vida que pasa y no ha de volver). Las galerías del alma: los laberintos interiores del alma, que reflejan la complejidad interior del ser humano. Aunque influenciado por el Modernismo simbolista, el estilo de Soledades es sencillo, con una sensorialidad poco estridente, de musicalidad suave y un cromatismo apagado y simbólico (un «modernista de tonos grises», en palabras de Juan Ramón Jiménez).


La métrica es variada, con predominio de los versos cortos y la rima asonante (romance y silva-romance, combinación libre de heptasílabos y endecasílabos) aunque también aparecen versos de arte mayor como dodecasilabos (12) y ale jandrinos(14), de gusto modernista 1.2. Etapa noventayochista En su segunda obra, Campos de Castilla (1912), Machado inicia una etapa menos intimista, en la que traslada su mirada poética del yo hacia el nosotros, hacia el exterior. La obra es fruto de su estancia en Soria y de su profunda identificación emocional con la ruda tiene castellana. Fue publicada en 1912 y ampliada en 1917 (cuando ya había abandonado Soria tras prematura muerte de su esposa) con los poemas del «ciclo de Leonor» y los de tema andaluz partir del paisaje soriano, Machado reflexiona sobre la decadente situación española inicios del Siglo XX, marcada por el atraso económico, la despoblación y la rudeza e incultura de sus habitantes, que a veces presenta en contraste con un pasado castellano idealizado como victorioso y guerrero En la obra se distinguen seis núcleos temáticos: 1. Poemas en los que predominan la descripción de las tierras de Soria (prototipo del paisaje castellano, árido y gris) y las reflexiones, criticas y dolorosas, sobre la decadencia española, a veces en contraste con un pasado épico idealizado. Estos son los poemas que relacionan a Machado con las preocupaciones noventayochistas. («A arillas del Duero», «Campos de Soria»). 2 Los poemas escritos tras su marcha de Soria (añadidos en la ampliación de 1917): evocaciones nostálgicas de Soria escritos desde la distancia, unidas frecuentemente al emocionado recuerdo de Leonor («A José María Palacio» «A un olmo seco», Allá en las tierras altas», «Caminos», «Señor, ya me arrancaste lo que más quería», «Dice la esperanza», «Soñé que tú me llevabas», «Una noche de verano»). 3. También forman parte de este grupo añadido posteriormente los poemas de tema andaluz, cons descripciones del paisaje andaluz, a veces en contraste con el soriano, Recuerdos», «En estos campos de la tierra miá», «Otro viaje», «Los olivos») y oT composiciones en las que realiza una crítica social en tono irónico (Del pasada efímero», «Llanto por la muerte de don Guido») 4. Un largo romance: La tierra de Alvargonzález, que relata una dramática historia de codicia y envidia. 5. Una serie de Elogios, composiciones en las que expresa su admiración por distintos poetas e intelectuales de la época, como Rubén Darío, Azorín, Ortega y Gasset, Giner de los Ríos o Miquel de Unamuno 4. El grupo Proverbios y cantares, una serie de poemas breves de temática reflexiva y filosófica que anuncian ya el tono de la que será su tercera obra. Estilisticamente, la obra refleja un estilo sobrio, parco en figuras estilísticas y un tono reflexivo. En ella abundan las exclamaciones e interrogaciones retóricas y el uso frecuente de adjetivos para precisar y matizar el significado. La métrica es muy variada, aunque predominan los versos alejandrinos y, sobre todo, las combinaciones de versos de siete y 


once silabas con rima asonante: la silva arromanzada, que ya era frecuente en su primera obra 1.3. Última etapa: poesía breve y sentenciosa. Su tercera obra, Nuevas canciones (1924) está formada por composiciones breves, de temática filosófica y reflexiva, en las que utiliza métrica de verso corto, rima asonante y estilo muy sencillo. En los años posteriores no publicará ningún otro poemario. En las sucesivas ediciones de sus Poesías completas (1928 y 1933) añadirá poemas como: «Canciones a Guiomar» (dedicados a un amor de madurez) o, ya en la Guerra Civil, las «Poesías de guerra», entre las que destaca El crimen fue en Granada, una elegía dedicada a García Lorca. 


2. Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Jiménez consagró su vida a la Poesía, pues buscó en la creación poética alcanzar sus deseos de belleza, eternidad y conocimiento: para Juan Ramón la poesía eternizaba la belleza y permitía desvelar la esencia del mundo. Sus famosas dedicatorias «A la inmensa minoría» o «A la minoría siempre» revelan un deseo de perfección que solo puede ser apreciada por la élites cultivadas. Juan Ramón Jiménez fue el gran renovador de la poesía espafiola de principios de siglo e influyó decisivamente en la poesía de las Vanguardias y del Grupo Poético del 27, que lo consideraron un maestro. El propio Juan Ramón clasificó su obra en tres épocas: etapa sensitiva (que correspondería a sus inicios neorrománticos y modernistas), etapa intelectual y etapa suficiente (poesla posterior a 1936). 3 Elegía:
poema en el que se lamenta la muerfe de una persona o cualquier otro acontecimiento trágico.

Sus primeras obras (entre 1903 y 1907) Arias tristes o Jardines lejanos, reflejan una poesía de formas sencillas y de emoción transparente, con cierta influencia becqueriana. Predominan los sentimientos de soledad, de melancolía y los temas del paso del tiempo y la muerte. En la métrica predominan los octosílabos y las asonancias. 1. Etapa sensitiva (1898- 1915) En sus obras posteriores a 1908, como La soledad sonora (1911) o Sonetos espirituales (1915) aumenta la influencia modernista (versos de arte mayor, rima consonante, abundante adjetivación, abundancia de elementos sensoriales como el cromatismo, metáforas embellecedoras, sinestesias). Sin embargo, su poesía nunca llegó a ser tan «fastuosa de tesoros», como la de Rubén Dario; es más bien un Modernismo intimista. 2. Etapa intelectual o pura (1916- 1936) Es su etapa de plenitud creativa. A partir de Diario de un poeta recién casado (1916), Juan Ramón somete a su poesía a un proceso de progresiva depuración estilística que culmina en la «poesía pura» o «desnuda», despojada


de todos los elementos anecdóticos y muy densa conceptualmente. Le seguirán Eternidades (1917), Piedra y cielo (1918), Poesía (1923), Belleza (1923) y La estación total (escrito entre 1923 y 1936). La poesía pura elimina suprime el ornamento exterior para adentrarse en lo profundo y esencial. Desaparecen así los rasgos modernistas: sonoridad de los versos, adjetivación sensorial y léxico preciosista y abundan, en cambio, los poemas breves, en verso libre y preferentemente sin rima, en los que predominan los sustantivos (la expresión de lo esencial, frente a las cualidades que aportan los adjetivos) Es una poesía estilizada y depurada, aparentemente sencilla, pero muy densa. La palabra poética se convierte en instrumento para el conocimiento profundo de la realidad y ya no se dirige a los sentidos, sino a la inteligencia. 3. Poesía suficiente o verdadera (1937- 1958) Incluye todo lo escrito durante su exilio, tras la Guerra Civil española. En esta etapa alcanza su ideal de poesía esencial. Sus obras reflejan el ansia de eternidad y trascendencia en su obra, a través de una poesía sin rima ni estrofa, construida con imágenes irracionales y verso libre, con un ritmo basado frecuentemente en la repetición de palabras, ideas y estructuras sintácticas. Destacan dos obras: En el otro costado (1936-1942) y Dios deseado y deseante (1948-1949)


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