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Aspectos de un empresario

Podemos decir que existen dos subtipos de dolo directo, el de primer grado y el de segundo grado; éste último ocurriría cuando el autor conoce las consecuencias de los hechos que pretende llevar a cabo y las asume. Un ejemplo de dolo de segundo grado sería cuando una persona quiere quemar la casa de alguien, por venganza, y sabiendo que el dueño se encuentra dentro y el peligro de muerte que corre, decide quemarla igualmente asumiendo su muerte.Por otra parte, el dolo eventual es el que ocurre cuando el autor conoce unos hechos cuyas consecuencias son probables, y decide actuar asumíéndolas. Por ejemplo, durante una persecución se lanzan artefactos incendiarios contra los coches de la policía, ocasiónándoles la muerte, sin que realmente fuese esa su intención directa.Realmente, esta clasificación no importa sino a efectos profesionales, porque tanto el dolo directo como el dolo eventual se castigan con las mismas penas.

2) Imprudencia:

Se dice que quien comete unos hechos sin intencionalidad, actúa imprudentemente. Por tanto, la imprudencia sería como la cara b del dolo. Sin embargo, aún no existiendo intencionalidad por parte del autor, la imprudencia es igualmente castigada, cuando se reprocha al autor no haber actuado el cuidado debido y obligado por la ley. El caso más conocido es el homicidio imprudente o las lesiones imprudentes causadas por un conductor que conduce con una tasa de alcohol superior a la permitida por la legislación administrativa.Se puede imputar un delito cometido de forma imprudente a la persona que no observa las normas, y provoca un resultado que era previsible y evitable.Sin embargo, para castigar a una persona por imprudencia es necesario que se produzca un resultado lesivo. Además, la imprudencia solo se castiga cuando lo señala expresamente el Código Penal, de forma que el resto de delitos cometidos de forma imprudente quedan impune.En ocasiones es difícil diferenciar el «dolo eventual» de la «imprudencia grave», para hacerlo debemos diferenciar al autor que conoce las consecuencias que puede tener su conducta, y al autor temerario, que realiza una conducta sabiendo que es probable o posible que ésta termine causando un daño. En el dolo eventual el autor de unos hechos asume o consiente el resultado, en la imprudencia el resultado nunca se persigue, pero existe cierta probabilidad de que ocurra.Por último, es importante hablar de la imprudencia profesional que es aquella que ocurre cuando un profesional, no observando las precauciones elementales se causa un daño a otro; es la negligencia o impericia profesional, que puede afectar a varios colectivos, especialmente los médicos o cirujanos, pero también arquitectos, abogados, conductores profesionales, etc.

6.-


Comisión por omisión:


– Omisión Pura

Algunas conductas sancionadas penalmente consisten en la pasividad ante la acción ordenada, se castiga el no hacer lo que la ley establece.Por ejemplo: omitir la ayuda necesaria a una persona desamparada y en peligro, es delito de omisión del deber de socorro (Art. 195 CP).-

Comisión por omisión

Esta figura tiene acogida legal en el art 11 del CP. Bien por el artículo anterior mencionado se derivan los siguientes requisitos de la comisión por omisión: 1) Concurrencia de una conducta omisiva submisible en un delito o falta consistente en la producción de un resultado (lesivo para el bien jurídicamente protegido), de lo que deriva que no se podrán cometer por omisión los delitos de mera actividad. 2) No evitación del citado resultado. 3)Infracción de un deber político del autor que fundamente en él una posición de garante para el bien jurídico protegido. Esta posición de garante que obliga al autor a evitar el resultado se puede fundamentar según el art. 11, en uno de estos tres aspectos: 3.1) La Ley: obligaciones derivadas de ésta, por ejemplo las de los padres en relación a los hijos. 3.2) El Contrato: obligaciones contractuales también hacen responsables de ciertos resultados lesivos a quienes las asumen; por ejemplo. El socorrista con relación a los bañistas. 3.3)El Actuar Precedente: la creación de un riesgo para el bien jurídico mediante una acción u omisión del sujeto puede ser también fundamento de la posición de garante; por ejemplo, no apagar bien un fuego que se ha hecho para cocinar en el monte, o dejar morir a alguien tras atropellarlo. En ambos casos, habrá comisión por omisión si pese al origen imprudente de la acción (pues aunque es una omisión, en el caso de la comisión por omisión se convierte jurídicamente en una acción), la determianacion de no actuar y la aceptación del resultado son conscientes y queridas, es decir, dolosas.

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