Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Sociedad ilustrada

Pero también existen personas que son consideradas normales pero que su conducta se aparta sistemáticamente de lo que las pautas establecen: los delincuentes y criminales.
Estas personas sí merecen un juico (legal y social)
Ya que comprenden lo que es una norma, lo que su contenido establece y su importancia pero eligen no hacerlo y cometen delitos (acciones que no cumplen con las normas y se exceden de las desviaciones permitidas). Aquellas personas que constantemente se apartan de las pautas y que su conducta se mantiene al margen de lo establecido por las normas y de lo que la sociedad considera bueno o deseable, son los llamados marginales (no tiene que ver con su clase social, no porque viva en una villa tiene que ser un marginado, también lo pueden ser multimillonarios corruptos).

Para este tipo de conductas, las sociedades prevén ciertas penas, que son lo que el delincuente debe pagar a la sociedad y se intenta que sean lo más equivalentes al delito cometido para resarcirlo. Existe lo que se llama garantías judiciales (leyes), que son los medios por los que esa pena se implementa y que garantizan a la sociedad la defensa por esos delitos.

Dentro del tema del delito, se debe incluir al sociólogo

Durkheim


Él está en contra del delito, dice que a un delincuente no basta con castigarlo, que el delito tiene una función dentro de la sociedad, habla de la funcionalidad del delito.
Esto consiste en usar al delito como un ejemplo para que la sociedad sepa lo que no hay que hacer, que al ver el castigo que recibe el delincuente queden “espantados” y así no cometerían el mismo delito por miedo de lo que le podría llegar a pasar si lo hace, pero para eso el castigo debe ser efectivo y que corresponda al delito que se está penando. A esto lo llama el castigo ejemplificador.
No está de acuerdo con la resocialización, que dice que el castigo existe para modificar una conducta desviada, ya que luego de cumplirla, la conducta del delincuente habrá cambiado, sino que el delincuente es delincuente por su naturaleza(*) y también sostiene que el castigo sirve para mostrarle a la sociedad lo que pasa cuando uno actúa apartado a las normas.

Advierte que la impunidad genera el efecto totalmente contrario. Si nosotros como espectadores sociales vemos que un delincuente hace lo que hace y no tiene ninguna pena o no la cumple, el ver que no pasa nada, lejos de servir de ejemplo para que no cometamos lo mismo, esa impunidad genera un incentivo en distintas escalas, según a lo que se anime cada uno dependiendo de lo que está en su naturaleza hacer. Esa impunidad va a generar una desestabilidad social en la que la sociedad va a empezar a fallar en distintos puntos hasta que se genera un caos y un descontrol.

Habla sobre la teoría del delincuente nato(*). La delincuencia, si bien es cierto que a veces el entorno determina o incentiva a inclinarse hacia las malas acciones, en realidad, quien se anima a cometer un delito grave (robar, matar, violar), tiene ya de nacimiento cierta inclinación al delito, ya nacíó con cierta condición natural frente a la cual no existe pena que la corrija o modifique, pero sí servirá de ejemplo para la sociedad. No cree que la cárcel modifique su conducta, busca que la persona se racionalice.

Se pregunta qué impacto va a tener el delito y su castigo en la sociedad:

Por contraste


Si veo que un individuo comete un delito recibe su castigo, no lo cometería por miedo a que me pase lo mismo.

El repudio


Al que no es delincuente, le produce rechazo el delito y le genera cierta conformidad ver que se le aplique una pena.

Se refiere también a la globalización del delito, que dice que así como sucede la globalización de la cultura donde las carácterísticas culturales de una sociedad pasa a otra, lo mismo pasa con el delito porque forma parte de la cultura, del modo de vivir de la sociedad. No tenemos que pensar que solo existe en determinadas sociedades, cada vez que es más intenso.

Dice que ante el castigo, ante la condena, se busca:

La rehabilitación: se pretende que el delincuente aprenda mínimamente las consecuencias que trae cometer un delito, aunque según él su delincuencia forma parte de su naturaleza y probablemente cometa lo de nuevo, pero por lo menos es consciente de lo que le espera.

La protección de la sociedad: se trata de aislar al delincuente de la sociedad para evitar que siga ocasionando daño a otros.

La disuasión: es intentar que el delincuente no vuelva a cometer lo que cometíó y que otro tampoco lo haga ente el ejemplo de la condena.

Sin embargo dice que muchas veces todo esto falla porque, por lo general, el delincuente vuelve a cometer el delito, la sociedad está protegida solo durante el tiempo de aislamiento. Entonces la sociedad apela a lo que se llama el desquite social.
Esto se da cuando la sociedad ve que las leyes o no son lo suficientemente fuertes, o si lo son pero se aplican mal, y entonces toman la justicia en sus propias manos (escraches a políticos corruptos, que entre los vecinos se comploten para vengarse del ladrón que les robo y lo maten o lo lastimen, etcétera), es decir, es cómo reacciona la sociedad ante la ineficiencia de la policía, la justicia y demás. Él dice que es un mal síntoma que se llegue al desquite social porque evidencia que las instituciones encargadas del control social fallan, ya que si no lo hicieran, la sociedad no tendría por qué desquitarse.

No fue posible lograr una sociedad en la que no existiese una diferencia entre los individuos en cuanto a capacidad, poder adquisitivo, es decir, en la que todos pertenecieran a una misma escala social sin distinción, porque estas diferencias existen en todas las sociedades y forman las distintas clases sociales, que arrastran consigo mismas las desigualdades sociales.
Existen clases en cuanto a poder adquisitivo y en cuanto a oportunidades, no necesariamente hablando de su condición económica. Esta estratificación social existe desde siempre: antes eras esclavo o eras libre, después se empezó a considerar las posturas políticas y religiosas. En la actualidad, el modo de dividir a la sociedad esta basado pura y exclusivamente en la situación económica del individuo.

Esto fue cuestionado por Marx, quien estaba en contra del sistema capitalista porque dividía a la sociedad en dos grupos: una pequeña porción de la sociedad que era la que tenía el capital, y otra gran porción (el resto de la población) que era la que trabajaba y soportaba la explotación de la otra porción porque no tenía dinero. Entonces el capitalismo era, para Marx, el factor económico causante de la estratificación social y era la fuente del mal de la sociedad, de las desigualdades y de la injusticia.

Weber, quien coincidía con el pensamiento de Marx, le agrega otra cuestión: si bien es cierto que existen las clases sociales, que dependen, en gran parte, del sistema capitalista y que generan desigualdades e injusticia, él habla de la meritocracia.
Dice que el tener cierto poder adquisitivo te permite acceder a ciertas cosas que, quien no lo tenga, no va a poder acceder. Entonces, la persona que puede acceder a mayores cosas, puede hacer mérito para ganar un mejor puesto en la sociedad. Weber culpa tanto al capitalismo como a la meritocracia de ser los causantes de las desigualdades sociales.

La lucha contra el sistema capitalista y contra la estratificación fue lo que se llama un pronóstico frustrado;
Marx, Weber y muchos de sus seguidores lo intentaron pero, efectivamente, hoy en día, esas clases siguen existiendo.

¿Cuál es el problema de que existan las clases sociales? Hablando rápidamente se puede decir que es la injusticia de las diferencias entre los integrantes de una misma sociedad, pero el mayor problema es la rivalidad, el enfrentamiento, los celos que existen entre las clases. La clase con mayor desventaja experimenta rechazo, odio, envidia, por las que se encuentran por encima, porque los acusan de su condición (esta es un “cheto”). En el sentido contrario, desde los que se posicionan en menor desventaja existe un prejuicio social, racial, marginal hacia los que se encuentran por debajo de ellos (este es un “grasa”, “negro”). Por lo cual, desde ambas partes existe una discriminación que hace que la convivencia sea complicada.

Los sociólogos sostienen que, más allá de que existan estas desigualdades por lo económico y esos enfrentamientos, también, dentro de una sociedad, siempre van a existir las diferencias desde el punto en el que todos los individuos quieren cosas diferentes, no aspiran a lo mismo. Todos podemos tener la misma condición económica y a su vez tener diferente estrato social dependiendo en lo que cada uno haga con su dinero, existe el que gasta en placeres momentáneos, el que ahorra, el que invierte. Está en nuestra naturaleza ser diferentes, por lo que las desigualdades existieron, existen y van a seguir existiendo, más allá de las posibilidades económicas de cada uno. Los sociólogos coinciden más con Weber en este sentido, ya que no solo toman el factor económico sino también la meritocracia.

Esta estratificación social y división de clases no existen solo en las sociedades capitalistas, sino que se puede pensar en una escala mayor a la que se llama estratificación mundial, el mundo está dividido en países del primer mundo (Europa), en los cuales hay una buena calidad de vida porque, en general, las personas tienen aseguradas su existencia, les alcanza el dinero para gozar de la educación, la salud y la seguridad, viven bien, el nivel de desarrollo económico es importante,  y países del tercer mundo (Latinoamérica), en los cuales la subsistencia no está asegurada sea por la inseguridad, por la falta de alimentos, por la ineficiencia o la imposibilidad de acceso a los sistemas de salud y educación, y el desarrollo tecnológico es medio, bajo o nulo.

El fenómeno más común que se da en las sociedades es el llamado sueño americano, que consiste en que personas del tercer mundo sueñan con poder vivir en un país del primer mundo para poder hacer todo lo que en su país no pueden. Se llama así porque siempre se imaginó que Estados Unidos formaba parte de ese primer mundo y resultaba el país al que es más fácil llegar e instalarse. Las personas conseguían un empleo en ese país que les garantizaba poder pagar su casa y todos los gustos que en su país no podían darse (“hacer la América”).

La realidad es que la desigualdad sigue existiendo, que seguimos viviendo en sociedades en las cuales algunos pueden acceder a ciertas cosas y otros no. La realidad es que ahora no solo existen las clases sociales sino que también la marginalidad y la exclusión.
La marginalidad, no en cuanto al delito, sino en cuanto al poder de participación en la sociedad, es el conjunto de personas que están al margen de la sociedad y de la exclusión, que viven en condiciones extremas de pobreza, que viven en la calle. La exclusión es el conjunto de personas que están excluidas de la sociedad, que no solo pertenecen a una clase social baja, sino que no pueden acceder a ninguna cuestión  (salud, educación, condiciones dignas de vivienda) dentro de la sociedad. La diferencia entre un excluido y un marginal es que el primero ni siquiera es tenido en cuenta, ni siquiera reparamos en su existencia, en cambio un marginal sí.

A propósito de la exclusión y de la marginalidad, hay que hablar de 3 tipos de pobreza:

Pobreza estructural


Es cuando en una sociedad existe, ya desde hace un tiempo prolongado, una condición de pobreza que es generalizada; cuando la mayor cantidad de individuos de una sociedad viven en condición de pobreza (dificultad al acceso a la alimentación, a la vivienda, a la salud y a la educación) por un tiempo prolongado.

Pobreza absoluta


Es cuando la pobreza no es generalizada pero existen individuos que tienen en riesgo su subsistencia porque no pueden acceder a la alimentación, a la vivienda, a la salud y a la educación. La diferencia con la estructural es que esta última se prolonga desde hace años y abarca a la mayor parte de la población, en cambio, la absoluta abarca solo a algunos individuos y no necesariamente es prolongada.

Pobreza relativa


Es un concepto comparativo, es el tener que ir resignando cada vez mayores bienes, lujos, gustos. Cada vez me abastezco con lo más necesario. Tengo asegurada la subsistencia pero hay que sacrificar ciertas comodidades que antes no me costaban.

Así como el delito es un fenómeno globalizado, también existe la globalización de la pobreza, es un fenómeno mundial. Lo que marca la pobreza es la subsistencia asegurada, el alimento, la educación, la salud, la vivienda y el nivel de desarrollo tecnológico del país.

Existe la movilidad social ante la pobreza, que es la posibilidad de poder cambiar su condición de vida. Algunos la satisfacen con el sueño americano, pero no todos tienen ese interés o esa posibilidad, pero sí todos intentan mejorar su condición y vivir un poco mejor. La movilidad que la mayoría sostiene es la movilidad vertical, que es querer mejorar cambiando de condición de clase baja a una de clase media o alta, aunque también se puede descender. También existe una movilidad horizontal o transversal, que consiste en que, para mantenernos en nuestro mismo estatus social, vamos resignando algunos bienes o gustos (me quiero comprar un auto pero para eso tengo que dejar de salir todos los fines de semana).

≠ Movimiento social à toda forma de agruparse para reclamar o luchar ante un hecho

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