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Bernini medusa características

Tema


Italia será el foco más importante de la arquitectura barroca y Bernini y Borromini sus mejores representantes. Entre 1623 y 1667 Urbano VIII, Inocencio X y Alejandro VII, conscientes del poder de la Iglesia de la Contrarreforma trabajaron por la propagación de sus ideas y quisieron reflejar su grandeza en el incomparable marco de la ciudad. Ambos arquitectos consagrarán su genio artístico a una misma empresa: conseguir la belleza de la Roma Católica. Ambos empiezan trabajando en el taller de San Pedro, en la época de Maderno (Borromini en las esculturas y Bernini en escultura y pintura), pero sus carreras serán muy diferentes y su personalidad artística también, aunque tienen en común un gran poder creativo y un indiscutible talento artístico.
2.1. Gianlorenzo Bernini (1589-1680). Pintor, arquitecto y sobre todo escultor. Nace en Nápoles, pero desarrolla su carrera artística casi totalmente en Roma, donde su huella está por todas partes. No hay ciudad que deba tanto a un solo artista. Hijo de Pietro Bernini, un escultor de cierto renombre en Roma, pronto reveló su talento precoz. El cardenal Maffeo Barberini (el futuro Urbano VIII), para quien trabajaba su padre, se convirtió en su mentor cultural. Alrededor de 1620 el cardenal Scipione Borghese requirió sus servicios para realizar una serie de grupos escultóricos, entre ellos el célebre Apolo y Dafne destinados a su fastuosa mansión, la villa Borghese. Estas obras responden ya plenamente a una nueva estética, el estilo Barroco, sobre todo en su magistral captación del movimiento detenido. Entra en la corte papal durante el breve pontificado de Gregorio XV, pero fue Urbano VIII el que le encumbra definitivamente como el artista absoluto de Roma, concedíéndole infinidad de cargos, entre ellos el de arquitecto de San Pedro del Vaticano, y contando con él en su colosal proyecto para cambiar el aspecto de la Ciudad Eterna. Bernini se convertirá en un artista total, pero aunque tenía una capacidad de trabajo infinita, eran tantos los proyectos que le llegaban que tuvo que contar con la colaboración de su taller, en el que, bajo sus órdenes, trabajaban un importante equipo de alumnos y ayudantes. Estuvo al servicio de todos los pontífices que sucedieron a Urbano VIII (Inocencio X, Alejandro VII, Clemente IX, Clemente X e Inocencio XI). Las grandes familias romanas tampoco podían prescindir de él. Durante unos meses (en 1665) trabajó en la corte francesa, requerido por el rey Luis XIV. Sin embargo, no hubo entendimiento y de este breve periodo sólo queda el busto del Rey Sol.  Fue un artista de extraordinaria vitalidad y enorme fuerza creativa. Tanto en arquitectura como en escultura concede gran importancia a la integración de la obra de arte en el espacio y al papel de la luz.
Como arquitecto, su contribución a la basílica de San Pedro del Vaticano será decisiva. Tras la muerte de Maderno en 1629 asume la dirección de las obras y para la basílica realiza el Baldaquino, la Cátedra y la ordenación del entorno en la impresionante Plaza. También lleva a cabo la decoración de los cuatro grandes soportes de la cúpula, la tumba de Urbano VIII y la Escalera Regia. Pero además de su impronta en San Pedro, hay en la ciudad de Roma muchas huellas del genial arquitecto. Entre las iglesias que realizó destaca San Andrés del Quirinal. Asimismo contribuyó a las transformaciones del espacio urbano romano con el diseño de fuentes como la de los Cuatro Ríos en la Plaza Navona.
2.2. Francesco Borromini (1599-1667) Su obra marca un nuevo punto de partida en la historia de la arquitectura, ya que Bernini en realidad no había cambiado sustancialmente la tradición renacentista.Borromini nace el año 1599 en Bissone, junto al lago de Lugano. Su padre era cantero y él heredó este oficio, gracias al cual pudo participar en la construcción de la basílica de San Pedro, bajo la dirección de Maderno. Su rivalidad con Bernini comenzó hacia el año 1627, cuando trabajó a las órdenes del escultor en el baldaquino de San Pedro. Su obra es menos abundante que la de Bernini y no realizó grandes construcciones. Su fama no salíó de la Roma en la que trabajó, pero hoy valoramos enormemente su extraordinaria creatividad y audacia. Entre sus obras destacan: San Carló alle Quattro Fontane, Sant’Ivo della Sapienza, el Colegio de Propaganda Fide y la fachada de Sant’Agnese. Borromini defiende la práctica arquitectónica frente al diseño, siguiendo así la tradición medieval. Su arquitectura fue muy imaginativa y expresiva, y tuvo que ingeniárselas para sacar partido de materiales constructivos y decorativos pobres, pues sus proyectos, en general, fueron realizados para órdenes religiosas con pocos recursos. Trabaja la arquitectura como el escultor modela las formas y es carácterístico en su arquitectura el uso de la pared alabeada (alabearcurvarse, combarse), de las curvas y contracurvas… Anima la superficie plana de las paredes otorgando movimiento al muro mismo. Plantea soluciones atrevidas, que rompen con las normas, la lógica y el sentido común… Su concepción del espacio, dominada por el principio de contracción es opuesta a la de Bernini, dominada por el principio de expansión hacia el infinito

Vocación de San mateo


1599 por Michelangelo Merisi, conocido por su localidad natal como Caravaggio (1573-1610). Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo.
Esta obra forma parte de un conjunto integrados por otras dos que narran la vocación, San Mateo escribiendo el Evangelio y el martirio del santo realizada para decorar la capilla Contarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses en Roma. Caravaggio es uno de los precursores del nuevo estilo Barroco en la pintura que rompe con la tradición renacentista y manierista anterior. Su vida y obra vendrá marcado por la polémica, la primera por su temperamento violento que le lleva a matar a una persona y a tener que huir de Roma pasando por Nápoles y Malta, de donde también tendrá que huir, para morir finalmente en una playa camino de Roma en 1610; la segunda por su gusto por el crudo Naturalismo que, si bien conecta con la sensibilidad del pueblo, sin embargo, su arte es considerado en muchas ocasiones indecoroso e inapropiado para representar temas sagrados. En esta obra Caravaggio representa el momento en el que el futuro apóstol y santo se encuentra, acompañado de otros hombres contando las monedas que han recaudado. La acción es interrumpida por la entrada de Cristo acompañado de San Pedro. Cristo alarga el brazo señalando a mateo quien inmediatamente percibe el sentido de la llamada de Cristo, no así sus compañeros de mesa entre quiénes unos miran sorprendidos a los dos hombres que acaban de entrar, sin comprender el significado del gesto, mientras otros dos permanecen enfrascados en su tarea recaudatoria ajenos a la acción que se está desarrollando. Caravaggio sitúa la escena en el interior, tan sólo iluminado por el foco de luz dorada que penetra violentamente desde el ángulo superior derecho incidiendo en los personajes. Éstos, vestidos de manera anacrónica a la manera de finales del Siglo XVII aparecen modelados por la luz que incide creando fuertes contrastes de luces y sombras, tenebrismo, moldeando los cuerpos. Se trata de auténticos retratos y cabe mencionar la conexión psicológica que se establece a través de los gestos de las manos entre Cristo, cuyo gesto recuerda a Dios Padre de la Capilla Sixtina en la Creación de Adán, y San Mateo. Caravaggio se aleja de la representación formal que hasta el momento se había realizado de los temas sagrados y los sitúa en un interior que bien podría pasar por una taberna u oficina de recaudación de impuestos.
Los personajes son gente de la calle que se reúne en una mesa para repartir las ganancias y tan solo un casi imperceptible halo luminoso rodea la cabeza de Cristo para indicarnos su divinidad. Las piernas cruzadas bajo la mesa, el personaje de espalda al espectador y la espada que lleva al cinto marcan líneas diagonales que dan movimiento a una escena excesivamente estática. A pesar de la cotidianeidad con que se representa la escena, cabe realizar una lectura teológica de la misma identificando la luz con la entrada de Cristo a un lugar donde dominaba las sombras del pecado. Así mismo, el pintor muestra las dos actitudes diferenciadas que se pueden tener antes la llamada de Cristo: la de Mateo, quien recibe la llamada y reacciona ante ella, y quienes, cegados por el dinero y la vida material desoyen la llamada de Cristo y se condena. Sin embargo, a pesar de esta interpretación de la obra de Caravaggio, su arte fue rechazado por las altas instituciones eclesiásticas al considerar que sus cuadros no invitaban a la devoción ni a la oración. Caravaggio marcó la idea que debía recorrer la nueva pintura barroca, alejada del idealismo renacentista y centrado en el Realismo más absoluto y un tratamiento de la luz, conocido como tenebrismo. Influyó poderosamente en la obra de grandes pintores que le siguieron como Rubens, Rembrandt, Ribera, Murillo o Velázquez.

Familia de Calor IV


La familia de Carlos IV supone la culminación de todos los retratos pintados por Goya. Empezó a trabajar en los bocetos para hacer este cuadro sobre el año 1800 aunque la entrega del mismo fue en 1801. Hizo bocetos de cada uno de los miembros de la familia real para que así se evitara que tuvieran que posar durante varias horas seguidas. Alrededor de esta obra, existe mucha literatura ya que siempre se considera que Goya ha ridiculizado a los personajes regios. El artista recoge a los personajes como si se considerara de un friso, en tres grupos para dar mayor movimiento a la obra; en el centro se encontraban los monarcas con sus dos hijos menores; en la derecha se encuentra un grupo presidido por el príncipe heredero realizado en una gama más fría, mientras que, en la izquierda, los Príncipes de Palma se representan con una gama de color mucho más caliente. Todas las figuras están envueltas en una especie de niebla dorada que pone en relación la obra con Las Meninas. Lo que más le importa al pintor es captar la personalidad de los retratados, fundamentalmente de la reina ya que es la principal protagonista del cuadro y la del rey con un carácter abúlico y ausente. Destaca la pincelada tan suelta empleada por Goya. Otro aspecto a destacar es que Goya no juega con la perspectiva, pero gracias al color y la luz (dos carácterísticas importantes de esta época), consigue dar variedad a los volúMenes y ayuda a diferenciar distintos planos de profundidad.
Una de las curiosidades de esta obra es que fue la primera en entrar en el Museo del Prado y fue valorada en 1834 en 80.000 reales.

Escorial


El triunfo obtenido por las tropas de Felipe II ante los franceses en la batalla de San Quintín el 10 de Agosto de 1557 será el principal motivo para la fundación del Monasterio de San Lorenzo, ya que el triunfo coincidíó con la festividad del santo. El monarca buscó el lugar apropiado para su emplazamiento, fijándolo a finales de 1562 en las cercanías de Madrid, capital del Estado desde el año anterior. La traza de la planta general corresponde a Juan Bautista de Toledo mientras que a Juan de Herrera le corresponde la mayor parte de la fábrica del edificio. La construcción debía asumir las funciones de residencia real, monasterio y panteón real, combinando de manera acertada lo práctico y lo simbólico. Presenta una planta rectangular, apreciándose la influencia de los hospitales italianos y españoles del Siglo XV así como de los monasterios medievales, tomando una cruz como elemento central. El acceso se realiza por la fachada principal, que se halla en el oeste.


La Puerta está compuesta por dos cuerpos de columnas con columnas adosadas, dóricas las inferiores y jónicas las superiores, culminado el cuerpo superior por un frontón triangular. Tras pasar la Biblioteca, nexo de uníón entre la zona de meditación y de estudio, se accede al Patio de los Reyes, flanqueado por dos torres y dos plantas cuadradas: en la izquierda, el Colegio; en la derecha, el Convento. Ambos espacios son simétricos y presentan cuatro patios, retomando el esquema de los hospitales. El Patio de los Reyes da acceso a la Basílica, elemento central de la construcción. Tiene planta de cruz griega, prolongada la nave central por un vestíbulo sobre el que se halla el coro de los religiosos. Se organiza a partir de un espacio central cubierto con cúpula sobre tambor; en la cabecera se dispuso la capilla mayor, profunda y elevada, a cuyos lados se situaron los retratos familiares de Carlos V y Felipe II. Bajo este altar mayor se ubica el Panteón de Reyes. A uno de los lados de la iglesia encontramos el Patio de los Evangelistas, inspirado en el Palacio Farnesio de Roma. A través de él se accede a la Sacristía y las Salas Capitulares, y en él desemboca la escalera principal. Al norte del edificio, al otro lado de la iglesia, encontramos el Palacio del Rey, comunicado con los aposentos privados del monarca que se ubican alrededor del presbiterio de la Basílica y organizados alrededor del Ppatio de Mascarones. El Palacio Real se articula alrededor de un gran patio, dividido en tres partes por dos crujías ortogonales, donde se emplazan las salas de representación. Al exterior destaca la sobriedad de la construcción ya que las fachadas sólo presentan regulares ventanas, mientras los tejados a dos aguas en pizarra recuerdan a los edificios nórdicos. Los elementos vegetales desaparecen, los figurados se convierten en estatuas y los geométricos se reducen a pirámides y bolas. Cuatro gruesas torres rematan las esquinas, como si de una parrilla se tratara ya que san
Lorenzo fue martirizado en una parrilla, según narra la leyenda.

Cristo yacente


El Siglo XVII siglo de crisis, la sociedad es muy religiosa y la iglesia impone las normas contrarreformistas por este motivo existe una gran demanda de imágenes no solo para altares y retablos , sino también por parte de Cofradías , Hermandades, Gremios cuyos pasos desfilaban en Semana Santa.
Se extiende y populariza la IMAGINERÍA como el arte de tallar y pintar imágenes religiosas EN MADERA
Temas o ejes iconográficos Teniendo en cuenta que la pretensión del Concilio de Trento era dar a conocer el lado humano de la divinidad en sus aspectos más dramáticos los temas predominantes fueron religiosos .
– Los santos como ejemplo a seguir, destacando lo más dramático su martirio o la penitencia.
– Amplia temática relacionada con María como intercesora ante Dios, o como madre sufriendo por la muerte de su hijo ( Piedad, Virgen de los Dolores, Angustias….)
– Vida y sobre todo pasión de Cristo.
Material y técnica. : LA MADERA Primero se talla, a continuación se procedía a cubrir los defectos( yeso y tela) , embolado ; posteriormente se policroma : estofado para las vestiduras y encarnado para las zonas desnudas de la anatomía , las carnaciones se convirtieron en fiel aliado del Realismo y del patetismo
Gran expresividad . En los rostros: miradas intensas , bocas que se abren consiguen un efectismo al servicio de despertar la emoción y sentimientos. Este deseo de realidad de verismo llevó a incorporar postizos como : cabello natural, uñas y dientes de asta, ojos y lágrimas de cristal, piel de animal para simular heridas abiertas.,., cuerdas, coronas de espinas reales,
Función : conmover al espectador, despertar sus sentimientos y emocionarle. Mediante el efectismo, el patetismo, la gesticulación se intenta hacer participar al espectador en lo que está viendo, mover su corazón.

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