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Comunicación, binomio, documentación e información

Comunicación

En la comunicación científica (Sos) las ciencias han movilizado sus recursos, para aportar soluciones a los problemas que han ido surgiendo en las distintas sociedades.
Hoy en día, el hombre es consciente de que la ciencia es el instrumento que permite ese conocimiento y el principal mecanismo que contribuye al desarrollo de una sociedad. Ciencia como conocimientos objetivos acerca de la naturaleza, la sociedad, el hombre y su pensamiento.
Una de las dimensiones esenciales de la ciencia es que debe producirse en comunicación. Comunicar consiste en hacer partícipe a otro de lo que se tiene material o intelectualmente. La comunicación vivifica la ciencia y es uno de los principales vehículos hacia la prosperidad, siendo sinónimo de progreso económico y social.
El objetivo final de la información y su justificación misma es la de ser transmitida, comunicada.
Aunque el primordial instrumento que se emplea en la comunicación es la palabra hablada, esta no es suficiente cuando se pretende llegar a un público masivo, por ello la escritura, que fija a la primera en una serie de signos gráficos convencionales, se convierte en principal protagonista.
Para llegar a poder hacer partícipes a otros de un conocimiento, es necesario además de escribirlo, difundirlo. Para completar el proceso de creación científica, es necesaria la publicación, como dijo Price: “…la publicación es la que proporciona el proceso conectivo, la evaluación y quizás el asentimiento de la comunidad científica”.
La comunicación científica permite la integración de diversos elementos dentro de una unidad superior. Sirve para transmitir informaciones, decisiones jugando un papel clave en el automantenimiento de la organización de la ciencia como totalidad integrada.
La comunicación científica se puede producir, a través de una comunicación informal, que se produce de manera más o menos directa entre los investigadores, sin que esté sustentada por ningún medio institucionalizado de comunicación científica, y a través de la comunicación formal, más estable, dada por canales institucionalizados. La comunicación informal, produce poca diseminación de la información. Es la comunicación formal, la vía básica que la ciencia utiliza para producir y diseminar la información.
El origen de esta comunicación formal surgió de la necesidad que las diversas ciencias iban experimentando de dar a conocer sus descubrimientos en forma rápida y eficiente para su adecuado consumo; lo que obligó a la búsqueda de modos diversos de difusión e intercambio de informaciones. Las investigaciones adquieren ya en el siglo XVII la estructura de cartas o artículos. Pero en el siglo XIX, la acumulación de los conocimientos y la necesidad expansiva de las ciencias multiplicó el tipo de publicaciones impresas. Trajo como consecuencia la aparición en la segunda mitad del XIX de los Congresos, que se convirtieron en los pilares fundamentales en los que se asienta la comunicación científica institucionalizada.
El intercambio de información facilita la producción científica. Hoy no existe problema en cuanto a producción de información, pero existen dificultades a la hora de transmitirla, obstáculos que dan pie a un descontrol de esa producción.
Este descontrol da lugar al carácter repetitivo y redundante de muchas informaciones que se dan.
Es importante la optimización del diálogo entre los científicos, mediante el que realizan un eficiente intercambio de hallazgos e ideas. Se hace necesario el acceso a la información por parte de toda persona que necesita de esos conocimientos para afrontar y resolver sus problemas.
Guinchat y Menou “convertir los resultados de la investigación en aplicaciones benéficas para la vida de los individuos permite a todos una mejor compresión y dominio de su situación. Dar las informaciones objetivas que les permitan fundamentar sus decisiones, son las metas de los diversos canales intermediarios entre la producción de la información y los usuarios.
En la comunicación de masas, el receptor desempeña un papel pasivo y poco brillante; más que el destinatario de la información, parece ser su víctima. Esta información escapa al control directo del usuario. En la comunicación científica esto se intenta paliar, y se piensa en el receptor como en un usuario al que hay que satisfacer sus necesidades de información, y al que hay que facilitar el acceso a la información que, él solicita recibir.

Binomio Documentación e Información

La documentación y la información están en relación directa de forma que una se influye de la otra y viceversa. Ambas parten de un mismo origen y llegan a un mismo fin que se concreta en la aspiración natural e innata del ser humano por alcanzar la verdad por medio de la sabiduría: mundo exterior ‐ ambiental; ‐ mundo interior ‐ en su propio yo; – mundo artificial ‐ consecuencia de sus propias acciones‐.
La documentación y la información son unas de las ramas del saber humano, y como medio para desarrollar otros campos de la cultura, la ciencia y la tecnología. Podrán ser, objeto de ciertos estudios científicos que pongan de manifiesto sus características y peculiaridades, su objeto y su fin primordial.
La documentación, en estos tiempos de desarrollo y progreso acelerado de la Humanidad, ha venido a ser un factor primordial y eficaz de la productividad en todos los medios, como dijo Gilchrist.
Según Belkin, la evolución del trabajo intelectual se manifiesta sobre el escritorio del hombre de estudio, que revierte en escritos. Estos documentos escritos son los portadores de los resultados de las investigaciones que han de difundir la cultura.
Pagés indica que la documentación es a la cultura lo que la máquina a la industria. Nosotros podemos considerar que la industria contribuye a la evolución económica de un país a su engrandecimiento cultural, al igual que la documentación.
La documentación se sitúa en un plano de elemento auxiliar, que resulta ser imprescindible. Se deduce que siendo un medio, un instrumento, viene a constituir una piedra angular, un elemento de base. Así podemos explicar la importancia de la documentación en estos tiempos y la importancia de la información.

Principios de Unificación, se trata de explicar la dependencia del origen con la causa.
En el binomio documentación‐información queda circunscrito a la causa, ya que el origen será el creador.
Origen (creador) ‐ Documentación‐información (causa)
1. Principio de Polaridad. Cuando hay una relación de complementariedad, uno no existe sin el otro. En el binomio esta relación se manifiesta porque no existe una sin la otra.
2. Principio de Interacción.
Establece que entre los entes hay una interacción que establece una relación recíproca y armoniosa entre sí que los hace inseparables. No hay documentación sin información.
4. Naturaleza de la información
El estudio teórico de la información es reciente. Se remonta a cincuenta años, siendo en los últimos veinticinco cuando más auge ha adquirido, al constituirse dentro del a Federación Internacional para la Información y la Documentación – FID.
Podemos considerar dos escuelas importantes, la norteamericana y la rusa.
En España, Lasso de la Vega, López Yepes y sus colaboradores, además de Carrión, son los exponentes más relevantes de los estudios teóricos sobre información. López Yepes encuadra la información dentro del contexto de la documentación, sin tener en cuenta la bibliotecología, ni la archivología. Lasso de la Vega concibe el estudio de las bibliotecas como una rama dentro de las ciencias de la información y habla de bibliotecas científicas como cuasi sinónimo de centros de documentación. Carrión hace más hincapié en el aspecto bibliotecario de estas disciplinas.
De toda la cantidad de información que recibe el cerebro, aquella de la que es consciente y que utiliza para desarrollar una actividad u otra, sea del tipo que sea, lo que llamamos información útil.
Se supone un estado de la materia, que al percibir una información, se transforma en otro estado de materia diferente. La información tiene la peculiaridad de hacer cambiar el estado de la materia, lo que le confiere una naturaleza comparable a la de la energía. De hecho, son numerosos los autores que consideran la información como un estado determinado y característico de la energía. En los sistemas de naturaleza social, la materia se va degradando en energía, y ésta en información, es decir, en una forma de energía más sutil y menos controlable. Glynn supone que la información es comparable al trabajo, pues por su influencia se produce un cambio para el cual es necesaria una fuerza que lo impulse. Hemos de tener en cuenta que la energía se puede manifestar de muy diversas formas. Es “algo” que intuimos porque conocemos sus efectos pero estamos aún muy lejos de saber cuál es su naturaleza, alcance y origen.
Mikhailov, y Wilson, dan a la información una dimensión social, suponen que por su efecto y causa el ser humano es capaz de vivir en sociedad. Es decir, la sociedad existe porque los hombres necesitan comunicarse unos con otros por medio de la información que se transfiere de unos a otros. La información puede modelar el tipo de sociedad que hayan de constituir los individuos y puede verse modificada por la influencia de aquélla.
La Humanidad, conjunto de subsistemas sociales, se comporta como un sistema cerrado pues no conocemos otras humanidades con las que pueda relacionarse. Por tanto, la información que se va produciendo debe ser asimilada en su interior. Si la información aumenta de tal manera que no es capaz de asimilarla, el sistema debe morir.
Leupolt, la información es un reflejo ideal de una realidad objetiva. El concepto “ideal” hace referencia al mundo cognoscitivo situado en la mente humana. El término “realidad objetiva” significa el mundo exterior, el mundo en que el ser humano está inmerso.
Morcillo Corvetto supone en el hombre un estado de incertidumbre, no conoce la realidad, solo atisbar partes de ella. La información, es la diferencia entre un estado de incertidumbre y otro posterior. Lo que no nos dice es si el subsiguiente estado de incertidumbre es mayor o menor que el anterior.
Brookes, la información es un fragmento de conocimiento; que define como serie de estructuras coherentes de información que sólo existen en el espacio cognoscitivo de nuestra mente.
Ivana Teskova y Marie Kónigova establecen una diferencia entre el proceso de conocimiento y el proceso informativo. En ambos tiene lugar una sucesión discursiva de captación y asimilación del mundo exterior, en el caso del “proceso de conocimiento” se realiza a nivel individual y en el caso del “proceso de información” a nivel colectivo. Pues se podría deducir que el individuo, como ente en sí mismo, no es capaz de llegar a la información.
Alfred Marshall dice que la mejor herencia que una generación puede dejar a la siguiente se compone de ideas transformadas en información. Foskett, afirma que la información constituye la memoria colectiva de la Humanidad. Esta idea es, hoy en día, aceptada aunque debemos recordar que la información no es conocimiento, sino el medio para llegar a él. Brian Vickery, supone que la información es un fin. Un fin en sí misma, a la que hay que dedicar los medios necesarios para conseguirla, transmitirla, conservarla,… Ahora es elemento principal, producto final, causa primera. Aún en el caso de considerarla como un fenómeno que se produce en el ámbito de nuestra noosfera y que llega a nuestras neuronas consciente o inconscientemente, no adquiere la verdadera categoría de información real mientras no nos apercibamos de ella.
Dentro de la teoría de sistemas, consideramos la información formando un sistema: abierto, complejo, evolutivo, dinámico, no lineal, social, ecológico; al mismo tiempo que formando parte de nuestro noosistema.
Ateniéndonos a la naturaleza de la información, se considera como:
•fenómeno, que se produce en nuestra noosfera;
•proceso, resultante de una actividad humana enmarcada en nuestro mesosistema;
•medio, imprescindible para cualquier actividad humana, sea trascendental o cotidiana;
•condicionante social, modificando nuestro comportamiento;
•elemento vital, configurando nuestro estado de conocimiento e influyendo en la evolución del ser humano;
•forma de energía, que impulsa al individuo en sí mismo hacia su propio yo.
•elemento trascendental, permitiéndonos realizar tareas de investigación por las que se pueda llegar a la ciencia y por ella a la sabiduría y a la verdad.

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