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Lengua, hechos del lenguaje y hechos humanos

Lengua:

El objeto de la lingüística es difícil de definir pues no lo tiene desde un principio, como sucede en otras
disciplinas. De esta manera, un observador puede analizar un elemento lingüístico, como una palabra, desde
diferentes ángulos, siendo todos ellos igual de válidos: puede analizarse desde el sonido, el cual no puede
desligarse de los órganos humanos que lo producen (una unión de elementos fisiológicos y mentales) y al cual
la lengua no se puede reducir, pues es una simple herramienta de la expresión del pensamiento. Puede
analizarse el lenguaje a su vez teniendo en cuenta su condición social a la vez que individual. Por último, en el
lenguaje se aprecia la unión de un sistema aceptado en el momento en que se analice y de una evolución
anterior, los cuales forman una unión casi inseparable, y que por el mero hecho de ser elementos que provocan
una variación constante se imposibilita el realizar cualquier tipo de estudio aislado.
De todo esto, podemos obtener que la lingüística carece de un objeto entero de estudio. Explica Saussure que
de estudiarse uno solo de ellos se perderían las otras características, y de estudiarlos todos a la vez, la materia
sería tan amplia que llevaría a la confusión. Así que la lingüística debe ser mirada desde el apoyo que le
aporta la lengua.
A la lengua, la cual responde a un prototipo creado por la sociedad para el entendimiento de sus miembros, y
por lo tanto irregular, se le otorga el primer lugar dentro del lenguaje. Tal es la importancia de la lengua, que
es considerada una totalidad en sí, pues no se presta a clasificación.
Hay quien objeta que la lengua es tan solo una habilidad adquirida que debería ser subordinada al lenguaje,
que nos viene por naturaleza. En respuesta a estas afirmaciones, Saussure asegura que no está probado que el
lenguaje sea un elemento natural, a lo que Whitney añade que la lengua es un ente social cuyo instrumento es
el que es por una simple casualidad. Saussure explica que dicho instrumento posiblemente pudiera haber sido
impuesto por la naturaleza, si bien lo interesante es que el signo que se utilice no tiene la menor importancia, y
sí el que la lengua sea una convención para el ser humano, algo natural en la esencia del hombre. Se trata de
una capacidad, una virtud, un producto de la vida social (desde el principio de los tiempos) que conlleva la
aparición de una lengua en cada sociedad.
Por otro lado, comenta que en la mente se entremezclan los modos en que plasmar el lenguaje, los
instrumentos de expresión, pero siempre dentro de la facultad que gobierna, dentro de la facultad lingüística.
En conclusión, la lengua se encuentra en ese primer lugar al ser la que crea la comunicación, si bien es cierto
utiliza unos medios que podían haber sido cualquier otros.

Hechos del lenguaje

La lengua, como hecho individual, posibilita la existencia del circuito de palabra, que es un acto que se da
entre más de un individuo si es completo. El circuito de palabra parte del acto psíquico que se produce en el
cerebro de uno de los individuos, donde se da la unión o asociación de un concepto mental con una imagen
simbólica. De aquí, se pasa a la parte fisiológica del proceso, en que la que una imagen es reproducida
mediante órganos de nuestro cuerpo. Seguidamente, y en una tercera fase física, la imagen (acústica, gestual, escrita, etc.) llega a otro individuo, que procede a una asociación conceptual que derivará en un nuevo proceso
físico?fisiológico.
Este proceso es igualmente divisible según lo que es externo (fuera del cuerpo) o interno, según lo psíquico
(asociación) y lo que no lo es, según lo activo (asociación y emisión del mensaje por nuestra parte) y lo
pasivo, y dentro de la parte psíquica, según lo ejecutivo (asociación del concepto a la imagen que vamos a
crear) y lo pasivo (de la imagen al concepto).
Destaca la relevancia de la facultad de asociación y coordinación, que se encarga de realizar una especie de
archivo del sistema de signos en nuestra mente. Dicho archivo no es individual, es común al conjunto de
individuos de la comunidad, a causa de la actuación de las facultades receptiva y coordinativa, que dejan un
residuo en cada uno que comprende las mismas asociaciones entre signos y conceptos, si bien no
absolutamente todas serán las mismas, por lo que la lengua se completa en el conjunto del colectivo.
En la distinción antes realizada dentro de la parte psíquica comprendíamos lo ejecutivo y lo pasivo. Pues bien,
esa ejecución es conocida como habla y mantiene unas diferencias notorias con la lengua. La lengua es social,
pues se adquiere pasivamente en el colectivo, y esencial; el habla individual, accesorio y provoca la una
clasificación. En el habla destaca la habilidad personal y las posibilidades mentales y corporales de cada uno
para la expresión; la lengua, como elemento social, es externa al individuo y se basa en la asociación general
entre imagen y concepto, y en tanto es homogénea, algo necesario para entendernos. Además, ésta requiere
aprendizaje y puede y debe estudiarse de un modo aislado. Por último, la lengua es algo concreto, a pesar de
que su localización sea cerebral, ya que sus imágenes son unas determinadas, bien sonoras o bien visibles.
Saussure prefiere la lengua porque es el hecho objetivo, lo general, y es esto lo que se puede y debe describir
y estudiar.

Hechos humanos. Semiología

La lengua, como pertenencia de la masa social, se engloba dentro de los hechos humanos. Como ya hemos
dicho, se trata de un sistema de signos, entre los cuales es el más importante. Si se creara una ciencia que
estudiara la vida de éstos, recibiría el nombre de semiología, y sus funciones serían las de determinar qué son
y señalar cuáles son sus leyes. Como parte de la semiología, a la lingüística le correspondería determinar el
lugar de la lengua en ella, y a la psicología, a la que la semiología pertenece, determinar su puesto absoluto.
Sin embargo no podemos hablar de ciencia porque sus problemas no se han resuelto, ya que la lengua es
necesaria para ello y no ha sido estudiada de un modo conveniente. A la hora de estudiar la lengua se han
olvidado su cualidad social y su condición de ente ajeno a la voluntad humana. Para realizar un estudio
adecuado debería ser comparada con otros sistemas de signos y su resultado sería el fin del problema
lingüístico, que es el no tener objeto de estudio, convirtiéndose además en necesidad la función de la
semiología: agrupar los signos y determinar sus leyes.

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