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Transformaciones culturales. Cambio de mentalidades. La educación y la prensa

Transformaciones culturales. Cambio en las mentalidades. La Educación y la prensa.

La revolución liberal dejará su huella en la sociedad, pero sólo entre unas elites sociales, pues aún a finales de siglo el peso de los valores tradicionales sigue siendo muy fuerte.

La Educación.

 La difusión de la cultura liberal se realiza solo entre elites por lo que será muy limitada, la mayoría de la población es muy pobre y analfabeta. En 1860 el 75 por ciento de la población era analfabeta y otro 10 por ciento sólo sabía leer y escribir. La educación sólo llega a pequeños grupos a pesar de que se empieza a considerar como un asunto de interés público, necesario para el desarrollo del país en su vertiente económica (necesidad de formar obreros especializados) social (necesidad de formar individuos con unas determinadas formas de pensar) y política (necesidad de formar ciudadanos).

Para conseguir estos objetivos se realiza una política educativa que empieza a poner en pie la enseñanza pública. Durante el reinado de Isabel II se promulgan las dos primeras leyes de enseñanza

  • 1845: Plan Pidal que establece enseñanza primaria y secundaria pública y privada, y enseñanza Universitaria sólo pública.
  • 1857: Ley de Instrucción Pública de Claudio Moyano. Organiza la educación Universitaria n 5 facultades y establece el Cuerpo de Catedráticos y las oposiciones de secundaria.

Pero estas leyes tienen muy poco desarrollo porque aunque la enseñanza se concebía como un derecho, ni el Estado podía financiarlo, ni la población infantil dejar de trabajar. Además los Ayuntamientos, a los que se encarga de la construcción de escuelas, se encontraban pobres y sin recursos por la desamortización de comunales de Pascual Madoz,  de 1.855. La enseñanza secundaria era atendida por las diputaciones que tenían la obligación de mantener un Instituto por cada capital de provincia. La enseñanza universitaria concentraba la mayor parte de la inversión estatal en educación.

 La enseñanza privada para los hijos de los ricos si se desarrolla quedando en manos de la Iglesia que encontró en ella una forma de recuperar influencias en la sociedad controlando la mentalidad de los futuros gobernantes.

El papel de la iglesia En la formación de la mentalidad del siglo XIX comienza con los moderados que consideran el catolicismo como elemento fundamental de la identidad nacional y como freno moral para conseguir orden frente al radicalismo político y social. El Concordato de 1851 además de paralizar la desamortización y excluir a cualquier otro culto, permitía a la Iglesia católica intervenir en la educación pública y en la libertad de imprenta e incluso sobre la actividad de maestros y profesores.

Durante los años ochenta del siglo llegaron a España numerosas congregaciones religiosas de carácter educativo, los maristas, los salesianos, los marianistas o las ursulinas. El fenómeno de privatización de la educación secundaria no se produjo sin embargo en la enseñanza primaria, donde mayoritariamente las instituciones escolares eran públicas. En cualquier caso el coste de obtener el titulo de bachiller (de 370 pts alrededor de 1895) hacía estos estudios inaccesibles a la clase obrera.

La libertad de cátedra. La reforma educativa liberal, especialmente en la Universidad, fue muy criticada por la Iglesia. Filósofos como Donoso Cortés y Jaime Balmes ,o más tarde Menéndez Pelayo, empezaron a plantear el Integrismo Católico que defendía  la unidad católica del Estado y la preponderancia de la fe sobre la razón. En 1875 el ministro de Fomento Manuel Orovio supeditó la libertad de cátedra a su acuerdo con la doctrina y el dogma católico. Frente al decreto reaccionaron algunos profesores universitarios, primeramente los catedráticos de farmacia y Historia natural de la Universidad de Santiago de Compostela, que protestaron ante el Rector y que fueron separados de sus puestos. Estos hechos trascendieron en Madrid, y provocaron la reacción de Gumersindo de Azcárate, Giner de los Ríos, Emilio Castelar o Nicolás Salmerón, que también fueron sancionados y separados del servicio. De estos profesores sancionados surgiría la Institución Libre de Enseñanza.

El Krausismo y la Cultura Laica. Mientras tanto en la Universidad comienzan a desarrollarse las teorías conocidas como Krausismo; ideas introducidas por Julián Sanz del Río, catedrático y discípulo del filósofo Alemán Krause, y por Francisco Giner de los Ríos, catedrático de Filosofía del Derecho de la Univesidad de Madrid, que defendía:

  • Un humanismo racional, laico y moral.
  • La fe en el progreso a través de la educación.
  • El ejercicio de la razón y el desarrollo de la ciencia.
  • Políticamente eran demócratas.

La principal aportación de lo seguidores del Krausismo en España fue la creación de la Institución Libre de Enseñanza (1876-1936). Este Instituto se origina en los primero momentos de la Restauración e introdujo en España la Coeducación, el Darwinismo y el Positivismo En esta institución se educó la mayor parte del personal republicano dirigente durante la II República, y de la intelectualidad liberal que produce el resurgimiento cultural del primer tercio del Siglo XX.

La prensa

Fue uno de los principales vehículos de expresión y creación de estados de opinión y de difusión de las corrientes culturales europeas. A través de la prensa se dieron a conocer las obras de los principales escritores e intelectuales y, sobre todo, los acontecimientos más destacados de la época.

Ya tuvo una resonante importancia durante el Trienio Liberal, llegándose a publicar más de medio centenar de periódicos. Sin embargo, es a partir de los años 30 cuando la prensa adquiere una dimensión nacional. En la época isabelina destacan diarios como “La Época”, “La Iberia”, “El Clamor Público” o “La Democracia”, a través de los cuales se difunde el liberalismo.

Desde los años 60, la madurez y el pluralismo de la prensa española se manifiesta en la aparición de un nuevo tipo de periódicos de información general, como “El Imparcial” o “La Correspondencia de España” y de nuevas publicaciones de prensa especializada y de revistas ilustradas como “La Ilustración Española y Americana” de 1869.

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