Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Tema 12 la Guerra Civil

LA CRISIS DE 1808: GUERRA DE INDEPENDENCIA Y LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL


Los sucesos de 1808 tienen su antecedente en el Tratado de Fontainebleau, por el que Carlos IV dejaba pasar a las tropas napoleónicas en dirección a Portugal, contrario a secundar el bloqueo económico a Inglaterra. Pero parte de las tropas, siguiendo la estrategia napoleónica de controlar España, permanecen acantonadas en nuestro país provocando roces con la población. En este contexto, estalla el motín de Aranjuez, provocado por los sectores reaccionarios que consiguen así la destitución de Godoy y la proclamación de Fernando VII como rey.
El enfrentamiento entre Carlos IV y Fernando VII es utilizado por Napoleón que cita a la familia real en Bayona para intermediar. Pero el 2 de Mayo de 1808, el pueblo de Madrid inicia un motín duramente reprimido por el ejército francés. El alcalde de Móstoles redacta un bando que declara la guerra a los franceses y propicia la difusión de los levantamientos. Mientras, en Bayona se producen las abdicaciones por las que Carlos IV y Fernando VII renuncian a la corona española que Napoleón traspasa a su hermano José Bonaparte. La Guerra de la Independencia tuvo un carácter de guerra de liberación contra la ocupación francesa pero, sobre todo, fue una guerra nacional en la que es la nacíón en armas la que participa en el conflicto. Este carácter nacional se apreció en las guerrillas, formadas por campesinos armados que atacan por sorpresa, y en los sitios, como los de Zaragoza y Gerona, en los que toda la población urbana resiste a la ocupación. Por otra parte, se trató de una Guerra Civil entre los patriotas y los llamados afrancesados, que reconocían a José Bonaparte como rey. Se pueden distinguir tres etapas durante la guerra. En 1808 el levantamiento se extiende por la Península y en Andalucía se reconstruye un ejército capaz de derrotar a los franceses en la batalla de Bailén. Pero Napoleón refuerza a sus tropas e interviene personalmente en España. En esta segunda etapa que abarca hasta 1812 comienzan las acciones de la guerrilla y se produce la intervención inglesa desde Portugal. Con la batalla de Arapiles comienza la última etapa de progresiva retirada francesa que culmina con la batalla de Vitoria. . La presencia de elementos liberales en la Junta Suprema permitirá que esta inicie el proceso revolucionario mediante la convocatoria de unas Cortes en Cádiz en 1810, de las que saldrá la Constitución de 1812. El proyecto reformista de José Bonaparte comienza cuando en 1808 Napoleón convoca en Bayona una Asamblea de Notables a la que acudieron algunos miembros de las élites españolas. En esta asamblea se consiguió aprobar la llamada Constitución de Bayona, en realidad una carta otorgada que impónía un sistema político autoritario. Sin embargo, también incluía medidas de naturaleza económica como la supresión de los mayorazgos, la libertad de industria y comercio, la abolición de los privilegios estamentales o la supresión de la Inquisición. Pero la situación de guerra hizo que este proyecto resultara al final inviable.

LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812


Los levantamientos de 1808 contra los franceses provocaron la destitución de las autoridades existentes y la creación de juntas locales, integradas por las élites urbanas y en las que hay elementos liberales. Estas juntas se integran en juntas provinciales que finalmente confluyen en una Junta Suprema Central que actúa como gobierno de la España no ocupada por los franceses. La creación de las juntas, al margen de las estructuras del Antiguo Régimen, constituye ya un hecho revolucionario. Los grupos ilustrados que controlan las juntas plantean desde un inicio la necesidad de convocar unas Cortes para adoptar las medidas necesarias ante la retención de Fernando VII en Francia. Pero inmediatamente surge un debate en el seno de las juntas acerca del carácter de estas Cortes. Los sectores absolutistas creen que la Junta sólo puede actuar en nombre de Fernando VII, que en caso de convocar Cortes éstas deberían ser estamentales y nunca podrían reformar las leyes. Pero los sectores más liberales creen que la Junta Central representa la soberanía nacional. Las Cortes deberían representar al conjunto de la nacíón y podrían modificar las leyes. Las diferencias entre liberales y absolutistas se van ensanchando hasta que éstos consiguen en 1819 que se disuelva la Junta Suprema Central y sea sustituida por una Regencia, que actúe en nombre de Fernando VII. Pero antes de disolverse la Junta convoca unas Cortes que deberían reunirse en la ciudad de Cádiz. Esta convocatoria se hizo según la concepción liberal La formación de las Cortes de Cádiz, que inician sus sesiones en Septiembre de 1810, supone ya una ruptura revolucionaria. En estas Cortes desaparecían las diferencias estamentales y a cada diputado le correspondía un voto. Por primera vez en la historia las Cortes fueron elegidos mediante un sufragio casi universal indirecto, que no pudo realizarse en todas partes por la situación de guerra. Además, las Cortes asumen la representación de los españoles de América. Sin embargo, la composición de las Cortes se caracterizó por su escasa representatividad, pues en ella abundaban los miembros del clero junto con funcionarios y abogados. Pero esta escasa representatividad hizo posible una fuerte presencia de diputados liberales que pudieron iniciar la revolución liberal burguesa. Mediante una serie de decretos aprobados por las Cortes, se desmanteló el Antiguo Régimen. En primer lugar, se decretó a las Cortes depositarias de la soberanía nacional. Se establecíó la libertad económica mediante la abolición de los señoríos jurisdiccionales y de los impuestos de origen feudal, se suprimíó el sistema de vinculación de la tierra, se establecíó la libertad de industria y comercio y se aprobó un proyecto de desamortización de bienes de conventos.  Además se daban garantías para que las Cortes se reunieran todos los años. Pero como concesión al absolutismo, el rey conserva bastante poder pues comparte el poder legislativo con las Cortes, controlaba el poder ejecutivo y dispónía de derecho de veto. Por último, la justicia se contempla como un poder independiente en manos de los tribunales. En 1814, tras la firma del tratado de Velençay, Fernando VII inicia el regreso a España como monarca constitucional. Pero el mantenimiento del régimen liberal se ve amenazado por el perfil reaccionario del propio rey

Fernando VII (1814-1833): ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO. LA EMANCIPACIÓN AMERICANA


El reinado de Fernando VII supone la lucha entre el absolutismo y el liberalismo. El retorno del rey en 1814 se produce en una Europa dominada por la Restauración de los regíMenes absolutistas y el nuevo orden marcado por el Congreso de Viena. En este contexto Fernando VII recibe la presión de los absolutistas españoles para que restaure el Antiguo Régimen, tal y como se recoge en el Manifiesto de los Persas. En este ambiente, Fernando VII firma el decreto de Valencia por el que declara nula la Constitución de 1812 y la obra de las Cortes de Cádiz, restaurando íntegramente el absolutismo. Comienza el llamado Sexenio absolutista durante el cual se desata una dura represión sobre los liberales, los cuales conspiran en sociedades secretas para restaurar la Constitución de 1812. Ante la escasa fuerza de los liberales, éstos recurren al apoyo de sectores del Ejército descontentos que protagonizan varios pronunciamientos militares que acaban fracasando. Finalmente, en 1820 triunfa en Cabezas de San Juan el pronunciamiento que encabeza el coronel Riego y que obliga a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. Se inicia el llamado Trienio Liberal durante el cual se profundiza en la legislación de las Cortes de Cádiz con un sentido anticlerical. Paralelamente, los liberales se dividen en dos grupos: unos más exaltados conocidos como veinteañistas y otros más moderados o doceañistas. Mientras tanto, los absolutistas o realistas, en connivencia con el rey, conspiran para restaurar el absolutismo. Desde 1826, presionado por las potencias europeas y por la crisis económica, Fernando VII se ve obligado a aplicar una política reformista que desata la oposición de los absolutistas ultras o apostólicos, y que se manifiesta en forma de revueltas campesinas como la revuelta de los agraviats. Finalmente, la reina da a luz una niña de nombre Isabel, y para asegurar su sucesión Fernando VII aprueba la Pragmática Sanción por la que anula la Ley Sálica. Los ultras o apostólicos, ahora conocidos como carlistas, se aferran a la legalidad de la Ley Sálica y a la muerte de Fernando VII reconocerán al príncipe Carlos como rey. Comienza la guerra carlista contra los defensores de Isabel. Durante el reinado de Fernando VII se consuma además la emancipación de América, protagonizada por los criollos descontentos por las reformas borbónicas, la explotación colonial y el monopolio comercial. El ejemplo de Estados Unidos, la pérdida de la flota en Trafalgar y la crisis que provoca la invasión napoleónica en España propician el inicio de la independencia.En una primera fase que empieza en 1810 los criollos forman juntas que inicialmente reconocen a Fernando VII pero, posteriormente, convocan Congresos que proclaman la independencia. Sólo en México el proceso es liderado por los indígenas liderados por el cura Hidalgo. En 1814 Fernando VII consigue recuperar el control de casi toda América salvo Argentina. Pero a partir de 1816 comienzan nuevas insurrecciones en las que son decisivas las campañas de Simón Bolívar y San Martín.

Isabel II (1833-1843). LAS REGENCIAS


En 1833 Isabel II es proclamada reina aunque se encarga de la regencia su madre Mª Cristina de Nápoles. En un ambiente de Guerra Civil provocada por el levantamiento carlista, el absolutismo moderado y reformista considera que la única forma de asegurar el trono de Isabel II es conseguir el apoyo de los liberales y profundizar en las reformas para solucionar la crisis económica. Existe además una presión de las potencias occidentales a favor de las reformas liberales y que se refleja en la formación de la Cuádruple Alianza por la que Inglaterra y Francia apoyaban a las reinas niñas de España y Portugal frente a carlistas y miguelistas. Como consecuencia, se va a iniciar una transición hacia el liberalismo que se basará en el compromiso entre la vieja nobleza y la nueva burguésía liberal. El partido moderado se basa en el liberalismo doctrinario, que combina elementos del Antiguo Régimen con el liberalismo. Defienden la soberanía compartida entre rey y Cortes, derechos y libertades limitados, la oficialidad de la religión católica, unas Cortes bicamerales con un Senado elitista y un Congreso de los diputados elegidos por un sufragio muy restringido, y fuertes poderes para el rey que tendría derecho de veto. El partido progresista se basa en un liberalismo popular, que busca romper con el Antiguo Régimen. Defiende la soberanía nacional, garantías para los derechos y libertades individuales, especialmente de imprenta, mayor tolerancia religiosa, unas Cortes bicamerales en las que ambas cámaras serían electivas por un sufragio censitario más amplio, y unos poderes del rey más limitados. En los primeros años del reinado, Cea Bermúdez inicia la transición hacia el liberalismo con una tímida apertura política que se basa en el acuerdo entre absolutistas reformistas y liberales moderados. Este acuerdo se plasma en el Estatuto Real de 1834, una especie de carta otorgada que contempla unas Cortes Bicamerales, con muy pocos poderes, en las que el Estamento de Próceres estaría reservado a las élites mientras que el Estamento de Procuradores sería elegido mediante un sufragio muy restringido. Este régimen tan autoritario propicia la oposición de los progresistas que se plasma en varios levantamientos populares, a veces con un carácter anticlerical, y que favorecen que en 1835 la regente llame a un progresista, Mendizábal, para presidir el gobierno y abordar la desamortización eclesiástica. Finalmente, en 1836 el pronunciamiento de los Sargentos de La Granja (La Sargentada) obliga a la regente a jurar la Constitución de 1812. El general Espartero, líder del partido progresista, es designado regente. Los progresistas se hacen con el control de todas las instituciones del Estado y se enfrentan a pronunciamientos militares impulsados por los moderados como el de Diego de León. Finalmente, el autoritarismo de los progresistas provoca su desgaste hasta que un nuevo pronunciamiento militar de los moderados en 1843 pone fin a la regencia de Espartero declarando la mayoría de edad de Isabel II.

LA REGENCIA DE María Cristina DE Habsburgo Y EL TURNO DE PARTIDOS. LA OPOSICIÓN AL SISTEMA


Con la muerte prematura de Alfonso XII en 1885 se abre una crisis política que se soluciona mediante la regencia de su esposa Mª Cristina de Habsburgo, quien dará a luz un niño proclamado rey como Alfonso XIII. Al mismo tiempo, los dirigentes de los partidos dinásticos, Cánovas y Sagasta, a través del Pacto de El Pardo acuerdan facilitar la alternancia y Cánovas que estaba en el gobierno cede el poder a Sagasta.Durante el gobierno de Sagasta se emprende un amplio programa para liberalizar el sistema diseñado por Cánovas, incorporando algunos avances de carácter democrático. Se aprobó una nueva ley de imprenta más permisiva, la Ley de Asociaciones permitíó la legalización de las asociaciones obreras, se aprobó la Ley del Jurado y, sobre todo, en 1890 se restaura el sufragio universal masculino, si bien la práctica del caciquismo anulaba el carácter democratizador de esta medida.Por la derecha destacó la oposición del carlismo, firme en la defensa del catolicismo, y que se divide entre una corriente integrista que rechaza radicalmente el sistema y otra corriente dispuesta a llegar a acuerdos con los conservadores. El movimiento republicano se caracterizó por su debilidad fruto de la división interna y de la pérdida del apoyo de las masas populares que ahora se identifican con las ideologías obreras. Aún así, los republicanos conseguirían obtener algún diputado en las diferentes elecciones al Congreso. Surgen también movimientos nacionalistas y regionalistas en los territorios periféricos, apoyados por los grupos sociales que se consideran marginados del poder por el férreo centralismo del Estado. En Cataluña surge el nacionalismo a partir del movimiento cultural conocido como la Renaixença, y tiene sus primeras manifestaciones en el Memorial de Greuges y la obra de Valentí Almirall. Es un movimiento conservador e integrador con su principal apoyo entre la burguésía industrial. Prat de la Riba en las Bases de Manresa sienta las bases del catalanismo político que defiende la autonomía política, la oficialidad del catalán y la ocupación de los cargos por ciudadanos de Cataluña. En 1901 surge la Lliga Regionalista como principal partido del nacionalismo catalán. En Vizcaya surgirá el nacionalismo vasco como un sentimiento de reacción frente a las amenazas del Estado Español hacia el idealizado mundo vasco y que se concretan en la industrialización, la inmigración, la difusión de ideologías obreras o la abolición de los fueros. En tercer lugar, crecen las dos grandes corrientes del movimiento obrero, beneficiadas por el desarrollo de la clase obrera. El anarquismo fue la corriente mayoritaria con fuerte apoyo entre el proletariado catalán y los jornaleros andaluces. La influencia de los partidarios de la propaganda por el hecho de Kropotkin favorecíó el recurso al atentado, como el que costó la vida a Cánovas, y que provocó una dura represión por el régimen. El socialismo fue la corriente minoritaria con sus principales apoyos en Vizcaya, Asturias y Madrid.

Isabel II (1843-1868). EL REINADO EFECTIVO


  El reinado efectivo de Isabel II significa la consolidación del Estado Liberal en España bajo los patrones del liberalismo doctrinario, con el apoyo claro de la reina, lo que contribuirá a su destronamiento final. En 1843 un pronunciamiento militar pone fin a la regencia de Espartero y se proclama la mayoría de edad de la reina. Comienza la Década Moderada (1843-1854), un largo periodo de gobiernos moderados dominados por las figuras de Narváez y Bravo Murillo. Se crea un nuevo orden político conservador y que se plasma en la Constitución de 1845, que recoge el principio de soberanía compartida entre Cortes y rey, una limitación de derechos y libertades, la oficialidad de la religión católica, unas Cortes bicamerales con un Senado reservado a las élites y unos amplios poderes para la figura del rey, incluido el derecho de veto. El carácter conservador del sistema se completa con una ley electoral muy restrictiva, con la creación de la Guardia Civil por el duque de Ahumada como instrumento de control de la disidencia rural, y la firma del Concordato con la Santa Sede que restablece las relaciones con el Papa a cambio de amplios privilegios para la Iglesia. En 1854 los generales O’Donnell y Espartero protagonizan un pronunciamiento militar conocido como la Vicalvarada. Los sublevados presentan el Manifiesto de Manzanares con promesas de libertad lo que favorece el inicio de levantamientos populares. La reina llama a Espartero para formar gobierno, con O’Donnell como ministro de la guerra. Se inicia el Bienio Progresista (1854-1856) con la redacción de la Constitución de 1856 que no llegaría a ser promulgada. Se adoptan importantes medidas económicas como la desamortización de Madoz, la Ley de Ferrocarriles o la de sociedades de crédito.  Las masas empiezan a abandonar al partido progresista y se acercan a las opciones demócratas y republicanas. Pero entre 1856 y 1863 forma gobierno el general O’Donnell al frente de un nuevo partido llamado Uníón Liberal. Se trata de un partido de centro, que aglutina a los sectores más centrados de los partidos progresista y moderado, y con los que O’Donnell busca conseguir la estabilidad política. Durante estos años se desarrolla una política exterior de prestigio, que busca distraer la atención del pueblo fomentando el patriotismo, y que lleva a España a intervenir en guerras como la de Marruecos y del Pacífico. A crisis del régimen se agrava por varios motivos. El pueblo sufre las consecuencias de una crisis de subsistencia y una crisis financiera por la quiebra de las compañías ferroviarias. Entre el pueblo se extiende la nueva ideología demócrata, que defiende el sufragio universal, amplias libertades políticas, la libertad de cultos, la figura del jurado y reivindicaciones sociales que se concretan en la abolición de consumos y quintas. Los partidos de la oposición, dirigidos por Prim y Serrano, se abstienen de participar en la vida política y se unen en el Pacto de Ostende con el objetivo de destronar a Isabel II, considerada causante de la situación. En 1868 el triunfo del clásico pronunciamiento militar provoca el destronamiento de la reina.

LA CONSTITUCIÓN DE 1931 Y EL BIENIO REFORMISTA (1931-1933)


  La Segunda República fue la segunda experiencia democrática que se produjo en España, acompañada esta vez de un amplio programa reformista. Pero se desarrolló en un contexto poco favorable debido al auge de ideologías autoritarias como el fascismo y el comunismo, y al impacto de la crisis económica de 1929. El 14 de Abril de 1931 se forma el nuevo Gobierno Provisional presidido por Alcalá-Zamora con representación de los partidos que habían firmado el pacto de San Sebastián. Este gobierno tuvo que hacer frente a la proclamación de la República Catalana, finalmente anulada a cambio de la promesa de autonomía para las regiones. También debíó afrontar los primeros choques con la Iglesia y la violencia anticlerical que se desata en Mayo como respuesta a la inauguración de un centro monárquico. La tibia actitud del gobierno provocará el disgusto de la opinión pública católica. En Junio las elecciones a Cortes Constituyentes dieron un amplio triunfo a los partidos de centro-izquierda. Comienza la redacción de la Constitución de 1931 que declara la soberanía popular, contempla una amplia declaración de derechos y libertades, entre ellos el sufragio universal masculino y femenino, así como derechos sociales y supedita la propiedad privada a la utilidad pública. Se establece un estado laico con limitaciones a la actividad de la Iglesia. Las Cortes unicamerales tienen un gran peso político como respaldar al presidente del gobierno, propuesto a su vez por el presidente de la República. Se reconoce el derecho a la autonomía de las regiones y la existencia del jurado así como un tribunal de Garantías Constitucionales. Aprobada la constitución, las Cortes eligen a Alcalá-Zamora como presidente de la República. Éste designó a Azaña presidente de un gobierno con republicanos de izquierda y socialistas, mientras el centro-derecha pasó a la oposición. El gobierno continuó el programa de reformas del gobierno provisional centrado en varios capítulos: se intentó reducir el tamaño del Ejército y someterlo al poder civil con el pase voluntario de oficiales a la reserva; además se creó la Guardia de Asalto para evitar que el Ejército tuviera que mantener el orden público. Se separó a la Iglesia del Estado con leyes como el divorcio o el matrimonio civil. . Se fomentó la construcción y dotación de escuelas y la difusión de la cultura mediante las Misiones Pedagógicas. . Esta política provocó una oposición por parte de la derecha, protagonizada por la oligarquía que boicoteó las reformas y la Iglesia. Hubo también sectores del Ejército descontentos que protagonizaron un intento de pronunciamiento militar dirigido por Sanjurjo y que fracasó. En el terreno político surge una derecha posibilista como la CEDA de Gil Robles que acepta el juego parlamentario para acceder al poder, al tiempo que la derecha monárquica y autoritaria crea Renovación Española de Calvo-Sotelo y Comunión Tradicionalista o carlista. El fascismo estará presente con el surgimiento de FE de las JONS de José Antonio Primo de Rivera. Por la izquierda el gobierno contó con la oposición del anarquismo, que consideraba demasiado tímidas las reformas y provocó insurrecciones y ocupación de fincas. En 1933 la represión contra la insurrección de Casas Viejas provocó el desgaste del gobierno de Azaña y la ruptura con los socialistas. Azaña tuvo que dimitir y el presidente de la República convocó nuevas elecciones para Noviembre de 1933.

LA SEGUNDA REPÚBLICA: EL BIENIO RADICAL-CEDISTA. LA REVOLUCIÓN DE 1934


En 1933 el gobierno de Azaña estaba inmerso en una profunda crisis, cuestionado por la dura represión de los sucesos de Casas Viejas y criticado por amplios sectores socialistas. Azaña dimite y el presidente de la República, Alcalá-Zamora, convoca elecciones. Éstas fueron especialmente significativas por ser las primeras en las que participaron las mujeres de toda España. Por otra parte, arrojaron un triunfo de las fuerzas de derecha. La CEDA fue el partido con más representación seguido del Partido Radical de Lerroux. La uníón del centro-derecha, unido a la división del centro-izquierda y la propaganda abstencionista del anarquismo explican el resultado electoral. Alcalá-Zamora encargó la formación de gobierno a Lerroux, que contó con el apoyo parlamentario de la CEDA aunque ésta no entró en el gobierno. El nuevo gobierno inició un giro conservador paralizando la reforma agraria, revisando la política laboral a favor de la patronal, amnistiando a Sanjurjo o paralizando los procesos de autonomía en marcha. Se habló incluso de un proyecto de reforma constitucional que no se llevó a cabo. En Octubre de 1934 Lerroux decide incluir en su gobierno a tres ministros de la CEDA. Entre ciertos sectores del PSOE se planteaba la idea de una insurrección popular contra la política contrarreformista del gobierno, a la que da más fuerza la entrada de la CEDA en el gobierno. A esto se suma el contexto internacional, donde Hitler ya se había hecho con el poder en Alemania y en Austria se reprimía violentamente al movimiento obrero. Las organizaciones obreras creen que la entrada de la CEDA en el gobierno es un paso más en el avance del fascismo y el PSOE, con el apoyo del PCE y la CNT convoca una huelga revolucionaria. Ésta tuvo un seguimiento desigual y fue rápidamente controlada por el gobierno. Sin embargo, en Asturias se llegó a proclamar la República Socialista y el gobierno tuvo que recurrir a la Legión para reprimir la insurrección. . Azaña forma nuevo gobierno y se recupera y acelera las reformas del primer bienio: se amnistían a los represaliados de Octubre, se retoman los proyectos de autonomía y se acelera la reforma agraria dando carácter legal a las ocupaciones de los jornaleros. Sectores de la oligarquía y el Ejército empiezan a pensar en un golpe militar para derribar al gobierno. La situación se complica cuando se destituye a Alcalá-Zamora de la presidencia y en su lugar se elige a Azaña. Los sindicatos promueven huelgas reivindicando mejoras laborales y crecen los enfrentamientos callejeros entre militantes falangistas y obreros. La violencia verbal llega a las Cortes en las discusiones entre diputados. En Julio es asesinado el izquierdista teniente Castillo de la Guardia de Asalto. Como represalia, es asesinado el diputado conservador Calvo-Sotelo, cuya muerte será utilizada como pretexto para adelantar el golpe militar. En realidad, desde el triunfo electoral del Frente Popular estaba en marcha la conspiración militar, con el apoyo de la oligarquía y dirigida por el General Mola, que contaba con el apoyo de los requetés carlistas y prevéía un golpe rápido acompañado de fuerte violencia. El asesinado de Calvo-Sotelo favorecíó la adhesión de algunos militares indecisos y el adelanto del golpe al 17 de Julio cuando comienza la insurrección militar en Ceuta y Melilla. Al día siguiente se extiende a la Península dando inicio a la Guerra Civil.

LA DICTADURA DE Primo de Rivera


En 1923 el general Primo de Rivera inicia en Barcelona un Golpe de Estado ocupando los servicios básicos de su regíón militar. El rey Alfonso XIII, en contra de la opinión del gobierno, invita al general a formar gobierno. Comienza así una dictadura en la que fueron decisivos varios apoyos: el de la oligarquía deseosa de un poder fuerte para reprimir la agitación obrera, el del Ejército preocupado por las conclusiones del informe Picasso, y el del propio rey también preocupado por su implicación en el Desastre de Annual. Pero fue decisiva la pasividad de la población, sin motivos para defender el caduco sistema canovista, así como el ejemplo de Italia donde un año antes el rey llamó a Mussolini para formar el primer gobierno fascista.Hasta 1925 Primo de Rivera encabeza un directorio militar compuesto por generales. Crea un sistema autoritario suspendiendo la Constitución de 1876, militarizando la administración, suprimiendo la Mancomunidad de Cataluña y anulando la investigación sobre el Desastre de Annual. El directorio se centró en el restablecimiento del orden público, declarando el estado de guerra para reprimir las protestas obreras. Pero mientras el anarquismo fue objeto de una dura represión con el socialismo se mostró más tolerante. Por último, con el desembarco de Alhucemas y una ofensiva conjunta hispano-francesa conseguirá acabar con la Guerra de Marruecos. Pero en 1925 el dictador sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil y da muestras de querer perpetuar su régimen. Se fundó un partido, la Uníón Patriótica, que como un partido único pretendía encauzar el apoyo de la población, aunque nunca será un partido de masas. Se creó una Asamblea Nacional Consultiva, no electiva y sin apenas poder a la que se encarga la redacción de una constitución. En este contexto crece el descontento y la oposición desde varios frentes, especialmente por intelectuales y universitarios. En 1930, con los primeros ecos de la crisis de 1929 que ponen fin a la prosperidad económica, el dictador consciente de su falta de apoyos presenta su dimisión al rey. Una mención especial merece la política económica, inspirada en algunas medidas del fascismo italiano y que se caracterizó por el fuerte intervencionismo destinado a asegurar los beneficios de la oligarquía. El general Berenguer forma gobierno y restaura poco a poco las libertades. Pero la oposición de republicanos, nacionalistas y socialistas firma el Pacto de San Sebastián para instaurar la República mediante un pronunciamiento militar y abrir un proceso constituyente. La sublevación militar estalla en Jaca pero fracasa y sus responsables son ejecutados. La represión del gobierno moviliza a los intelectuales que crean la Agrupación al Servicio de la República. En 1931 el almirante Aznar forma gobierno y convoca elecciones municipales como paso previo para restaurar el régimen constitucional. La oposición plantea las elecciones como una consulta sobre la Monarquía. El 14 de Abril se conocen los resultados que dan un triunfo republicano en las ciudades. Se producen manifestaciones a favor de la República. El rey y el gobierno tienen que aceptar los hechos consumados y traspasan los poderes al nuevo Gobierno Provisional de la Segunda República.

LA Guerra Civil: LA SUBLEVACIÓN MILITAR Y EL ESTALLIDO DE LA GUERRA


Entre el 17 y el 18 de Julio de 1936 estalla la sublevación militar contra el gobierno del Frente Popular que se venía preparando desde hacía meses. En realidad, el golpe militar fracasa y provoca la división de España en dos zonas: por un lado la zona donde triunfa la sublevación, conocida como España Nacional, que se extiende desde Galicia a Zaragoza abarcando la Submeseta Norte y el alto valle del Ebro, y que también abarca Canarias, el Marruecos español y zonas aisladas de Andalucía. Coincide con la España conservadora o aquellas zonas donde no hubo resistencia a la sublevación o ésta fue controlada. Por otro lado, la España leal al gobierno o España Republicana se divide en dos zonas: la Cornisa Cantábrica desde Gijón a San Sebastián, y casi toda la mitad sur y la España mediterránea. En esta zona, la lealtad de los militares al gobierno y la resistencia popular al golpe determinaron el fracaso de éste. Las primeras iniciativas las adopta Franco al frente del ejército de África, que con ayuda alemana e italiana consigue pasar sus tropas a la Península y desarrollar una rápida guerra de columnas que le asegura el control de Andalucía occidental y la uníón con la zona norte por Badajoz. Desde entonces comienza el rápido avance por el Tajo hacia Madrid, desviándose antes para liberar el Alcázar de Toledo. En Madrid encontrará la primera resistencia republicana que le llevará a plantear maniobras de rodeo en el Jarama y Guadalajara. El fracaso de éstas en Marzo de 1937 lleva a Franco a plantear una guerra larga y lanza la ofensiva sobre la Cornisa Cantábrica, en la que será célebre el bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor. El reconstruido Ejército Popular republicano intentara frenar el avance de Franco con las ofensivas de Brunete y Belchite pero en Octubre de 1937 Franco culmina el control de todo el norte. A comienzos de 1938 los republicanos lanzan su exitosa ofensiva sobre Teruel que es reconquistada por los nacionales, los cuales prosiguen hacia el Mediterráneo cortando nuevamente la zona republicana en dos. En el verano de 1938 los republicanos iniciarán la batalla del Ebro intentando unir Cataluña con la zona centro.  El nuevo gobierno se traslada a Valencia e intenta reorganizar el Estado suprimiendo comités y consejos. Pero se abre una división ente quienes, como la CNT y el POUM, creen necesario hacer la revolución al tiempo que la guerra, y quienes liderados por el PCE creen necesario evitar acciones revolucionarias y centrarse en ganar la guerra. La división estalla en forma de enfrentamientos abiertos en Barcelona en Mayo de 1937 entre anarquistas y fuerzas de la Generalitat dispuestas a arrebatar a la CNT el control de la Telefónica. La crisis provoca la dimisión de Largo Caballero y la formación de un nuevo gobierno por Negrín. Este asume las tesis del PCE que se resumen en un fortalecimiento del Estado, la creación de un Ejército Popular con disciplina y mando único, el fin de las acciones revolucionarias y el control de los excesos represivos.N la España Nacional en los primeros días de la guerra se creo una Junta de Defensa Nacional presidida por Cabanellas que en la práctica coordinaba la acción de los militares sublevados. Pero el 1 de Octubre de 1936 se decide unificar el mando militar y político designando a Franco jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de todos los ejércitos. Pero, ante la falta de una ideología en que sustentar el nuevo Estado, en 1937 se decide unificar falangistas y carlistas, las principales fuerzas políticas que apoyaron la sublevación, creando FET de las JONS como partido único del nuevo estado. Pero será el catolicismo el principal soporte ideológico del franquismo, con la adhesión de la Iglesia que legitimará la sublevación calificando a la guerra como Cruzada. Finalmente, en 1938 Franco forma su primer gobierno incluyendo a ministros de diferente procedencia como militares, carlistas, falangistas y monárquicos.

LA Guerra Civil: LA DIMENSIÓN POLÍTICA E INTERNACIONAL DEL CONFLICTO. LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA


  Cartel con la imagen de Franco y las banderas de sus principales aliados Cartel con la imagen de Franco y las banderas de sus principales aliados La Guerra Civil estalla en el convulso periodo de Entreguerras caracterizado por la crisis de la democracia y el ascenso de ideologías extremistas como son el fascismo y el comunismo. Pero la amenaza de la expansión fascista tras el triunfo del nazismo en Alemania provoca un realineamiento de las ideologías, que culmina en la creación de alianzas antifascistas como los frentes populares. En este contexto, la opinión pública mundial verá en la Guerra Civil la lucha entre fascistas y antifascistas. En primer lugar, destacan los apoyos que recibíó la España Nacional. Estos vinieron de las potencias fascistas, Italia y Alemania, que además de la afinidad ideológica veían en el triunfo de Franco una baza estratégica frente a Francia en el caso alemán, y para asegurar el dominio mediterráneo en el caso italiano. Alemania contribuyó con armas y el envío de la Legión Cóndor. La participación italiana se manifestó en el envío de armas y hasta 70.000 soldados. Aunque menor, también hay que destacar el apoyo diplomático de Portugal y el respaldo ideológico que supuso la bendición de Franco por el Papa Pío XI. En cuanto a los apoyos de la República, la ayuda más importante vino de la Uníón Soviética. Su ayuda se explica porque el apoyo a la República permitía a la URSS mostrar su acercamiento a las potencias democráticas frente al enemigo común que es Alemania. La ayuda soviética se concretó en el envío de armas y asesores. Dicha ayuda se pago con las reservas de oro del Banco de España, enviadas a Moscú como depósito para pagar el material. Sin embargo, la ayuda más desinteresada provino de México que ni por lejanía ni escasez de recursos llegaría a la altura de la ayuda soviética. Por último hay que mencionar la labor de las Brigadas Internacionales, organizadas por la Internacional Comunista y que sirvió para canalizar la participación de voluntarios antifascistas de todo el Mundo que se alistaron para defender la República. Las consecuencias de la Guerra Civil se apreciaron en varios ámbitos. El más duradero fue la división entre españoles, acentuada por la represión. En la zona republicana ésta fue sobre todo consecuencia de la desorganización del Estado y la proliferación de comités y consejos obreros. Dicha represión tuvo un fuerte carácter anticlerical. En la zona nacional la represión tuvo en maestros y afiliados a organizaciones obreras a sus principales víctimas, y formaba parte del programa del nuevo Estado. La guerra provocó también enormes pérdidas demográficas fruto de los muertos en combates y bombardeos, exiliados y muertes indirectas por desnutrición. En el terreno económico se destruyeron infraestructuras y equipamiento industrial con lo que se volvíó a una estructura agraria. En el terreno cultural, la represión y el exilio de muchos intelectuales puso fin a la Edad de Plata de la Cultura y se abríó el llamado páramo intelectual del franquismo.

LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES


La dictadura del general Franco se caracterizó por una absoluta concentración de poderes en manos del general pero sin una ideología concreta en que sustentarse. En general, se pueden encontrar varias fuentes ideológicas: el catolicismo que combinado con el patriotismo originó el llamado nacional-catolicismo, el anticomunismo visceral y el conjunto de la tradición conservadora española que explica el antiliberalismo, la condena de las ideologías obreras y de los nacionalismos periféricos. Desde el punto de vista social, el régimen contó con el apoyo de la oligarquía terrateniente e industrial deseosa de recuperar el dominio social y económico amenazado por las reformas de la República, así como con el apoyo de los sectores de opinión conservadores y católicos como el pequeño campesinado o los grupos urbanos de provincias. Pero la clave en la supervivencia del régimen fue la existencia de una mayoría silenciosa que no apoyó al régimen pero por miedo o necesidad se terminó acomodando. Desde el punto de vista institucional el régimen se apoyo en tres pilares: el Ejército, que garantizaba la represión de la disidencia, la Iglesia, que legitimó el régimen, y el partido único o Movimiento Nacional, que a través de la propaganda, la información y los sindicatos verticales ejercía un control sobre la población.Pero el retroceso de las potencias fascistas y el previsible triunfo de los aliados obliga al régimen a modificar su imagen, algo que se acentúa con el aislamiento internacional y la condena internacional tras la Guerra. El régimen abandona la retórica fascista, reduce la presencia de Falange y se define como nacional-católico, dando más importancia a los ministros católicos para mejorar la imagen. Al mismo tiempo se aprueban varias Leyes Fundamentales como la que crea unas Cortes no electivas a modo de parlamento, el Fuero de los Españoles y la Ley de Sucesión que declara a España como estado católico, social y representativo. El régimen se autocalifica como democracia orgánica en la que los españoles participan a través del sindicato, la familia y el municipio. La política económica se caracteriza por la autarquía y la búsqueda del autoabastecimiento, resultado del aislamiento exterior y de la voluntad del régimen. Ello se tradujo en un intervencionismo del Estado que regula toda la actividad económica, una industrialización por el Estado a través del INI y el control de la agricultura mediante la recogida de la cosecha a precios fijados por el Estado. El control de los trabajadores se hizo mediante los sindicatos verticales controlados por Falange.Pese a la dura represión del régimen se desarrollaron diversas formas de oposición. En zonas de montaña se desplegó una táctica guerrillera conocida como el maquis que acabó desapareciendo fruto de la represión y el miedo de la población. Paralelamente, don Juan de Borbón pasó de una postura de apoyo al franquismo a un acercamiento a las democracias parlamentarias que se plasmó en el Manifiesto de Lausana. Finalmente, don Juan se acercó al dictador y aceptó que su hijo Juan Carlos viniera a educarse a España bajo la tutela del dictador.Hay que señalar que el franquismo provocó la mayor corriente de exiliados de la Historia de España.
Muchos exiliados acabaron en Francia, acabaron luchando en la resistencia francesa y sufrieron la ocupación nazi y los campos de concentración. México fue el país que de forma más generosa acogíó a los republicanos españoles. Otro caso especial fue el de los niños de Rusia que posteriormente sufrieron los rigores de la Segunda Guerra Mundial y el estalinismo.

LA CONSOLIDACIÓN DEL RÉGIMEN. LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS: DE LA AUTARQUÍA AL DESARROLLISMO


A finales de los años 50 España está al borde del colapso económico por los fuertes desequilibrios acumulados. Se suavizó el intervencionismo y el crecimiento de las importaciones amenaza con agotar las divisas. Además, la presión obrera logró subidas de salarios que favorecieron la inflación. Los organismos internacionales presionan para que se cambie la política económica y en ello coinciden los nuevos ministros tecnócratas. Todo ello se plasma en el Plan de Estabilización de 1959 que reduce el intervencionismo y facilita la inversión exterior así como las importaciones y exportaciones. Este Plan originó una grave crisis inicial pero al poco propició un fuerte crecimiento económico que se manifestó en una modernización gracias a la incorporación de nuevas tecnologías, y que se apreció especialmente en la agricultura. Se produjo un fuerte desarrollo industrial, un crecimiento de los servicios modernos así como los vinculados al turismo, y el crecimiento de la renta per cápita. El desarrollo fue dirigido por el Estado estableciendo unos planes de desarrollo y favoreciendo la distribución territorial mediante los polos de desarrollo. Sin embargo, este desarrollo tuvo elementos negativos como los fuertes desequilibrios territoriales, los bajos salarios y la dependencia de la financiación exterior, ya fuera de las inversiones extranjeras, las remesas de los emigrantes o las divisas de los turistas europeos. Paralelamente se moderniza la sociedad. El sector primario se reduce y crece el empleo en el secundario y terciario. Crecen las clases medias urbanas, sobre todo los trabajadores de cuello blanco. La emigración soluciona el histórico problema de los jornaleros mientras que en la oligarquía pierden peso los terratenientes frente a los intereses financieros e industriales vinculados al capital extranjero. Además, se ponen las bases de una incipiente sociedad de consumo. Desde el punto de vista político el periodo está marcado por los nuevos ministros tecnócratas vinculados al Opus Dei y más preocupados por la economía. Estos ministros son conscientes de la necesidad de abordar una modernización política que se plasma en una aparente liberalización y que tuvo su manifestación en diferentes leyes, como la Ley de Prensa, que sustituía la censura previa por sanciones, la Ley de Libertad Religiosa o la Ley Orgánica del Estado que a modo de Constitución establecía las relaciones entre los órganos del Estado. Este proceso culmina en 1969 con la designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor del Caudillo. Pero el carácter aparente de esta liberalización se plasmó en la dura reacción del régimen frente al llamado Contubernio de Múnich, con duras sanciones hacia sus participantes, la ejecución del dirigente comunista Julián Grimau, o la creación del Tribunal de Orden Público encargado de la represión política.

ELEMENTOS DE CAMBIO EN LA ETAPA FINAL DEL FRANQUISMO. LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN


En el contexto internacional, la caída de la dictadura griega y el fin de la dictadura portuguesa con la Revolución de los clavales hacían del franquismo la única dictadura de Occidente. A esto se suma el estallido de la crisis del petróleo y el fin de los años de crecimiento económico con que se había intentado justificar el régimen. La dependencia exterior de la economía española provocó un gran impacto al interrumpirse la inversión extranjera, disminuir la llegada de divisas y producirse el retorno de los emigrantes. Pero, además, la oposición al régimen crece y se diversifica. En el ámbito laboral se suceden las huelgas y los conflictos, y aparece un nuevo sindicato, Comisiones Obreras, alejada de planteamientos revolucionarios y que defiende la negociación y la libertad sindical. La universidad, masificada con la llegada de los hijos de las clases medias, se convierte en otro núcleo de contestación al régimen. Paralelamente, se produce un distanciamiento de ciertos sectores de la Iglesia, impulsados por los aires renovadores del Papa Juan XXIII y del Concilio Vaticano II. El símbolo principal es el cardenal Enrique y Tarancón que se va distanciando del régimen. También aparecen los curas obreros, solidarios con los problemas de los trabajadores, o los curas nacionalistas en Cataluña y el País Vasco. Por último, en los nuevos barrios surge un poderoso movimiento vecinal que denuncia la falta de servicios y las carencias. Pero, sobre todo, destaca la actividad de los partidos políticos. El PCE con Santiago Carrillo sigue siendo el más organizado y apuesta por la reconciliación nacional y la democracia. El PSOE, aún siendo minoritario, encuentra en Felipe González un líder joven que intentará renovar el partido. La moderación de estas dos fuerzas políticas provoca la aparición de nuevos partidos de extrema izquierda seducidos por iconos como el Che Guevara o Mao Tse Tung. Surge también una oposición moderada que es el núcleo de una oposición de derechas y en el ámbito nacionalista, frente a históricos como PNV o ERC aparece Convergencia Democrática de Jordi Pujol o el grupo terrorista ETA.En este contexto, el régimen se ve afectado por la incertidumbre política, acentuada por la edad del dictador y por el asesinado por ETA del presidente del gobierno, Carrero Blanco, en 1973. Esta incertidumbre provoca una división en la clase política franquista entre los continuistas (conocidos como el búnker) opuestos a cualquier modificación del régimen, y los aperturistas que creen necesario propiciar reformas hacia una democracia controlada.  La ejecución en 1975 de cinco miembros de ETA y el FRAP provocan una dura condena internacional y Franco entra en una larga agonía. La situación se complica con la Marcha Verde organizada por el rey de Marruecos para controlar el Sáhará y que termina con los Acuerdos de Madrid, por los que España cedía la administración de estos territorios a Marruecos y Mauritania. Poco después, el 20 de Noviembre de 1975 fallece el dictador.Paralelamente, la mentalidad de la sociedad ha ido cambiando, con las costumbres y modas procedentes de Europa. La sociedad se seculariza y se hace más individualista y consumista, preocupada por el bienestar material y el entretenimiento. Entre las nuevas generaciones aparece una cultura joven contestataria, que reacciona contra los valores autoritarios del régimen, se identifica con las causas mundiales y manifiesta su protesta con una estética peculiar. Al mismo tiempo va cambiando el papel de la mujer que se incorpora al mundo universitario y laboral.

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