Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Movimiento obrero en España en el Siglo XIX

-Coeducación, una idea innovadora que provocó tensiones, ya que supónía la educación mixta.
-Un programa abierto, usando el método intuitivo, y en relación directa con el objeto de estudio (importancia de las clases experimentales y de las excursiones).
-Defendían la educación física, porque repercutía en el bienestar, higiene y educación moral.
-Educación para todos los individuos: adultos, proyectos de educación para la mujer, charlas en pueblos…
Valoración
Desde 1876 hasta la Guerra Civil de 1936, la ILE se convirtió en el centro de gravedad de toda una época de la cultura española y en cauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera. Así lo testifica la nómina de colaboradores del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: Bertrand Russell, Charles Darwin, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, León Tolstoi, H. G. Wells, Rabindranath Tagore, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Azorín, Eugenio d’Ors… En la ILE estudiaron Clarín, Joaquín Costa, Manuel y Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset… Fruto de la influencia de la ILE fue la fundación en 1910 de la Residencia de Estudiantes, lugar de encuentro de escritores y artistas (Buñuel, Dalí, Lorca…).
En contra, podemos hablar de que se trataba de una educación elitista. El propio Giner, en este texto, critica la idolatría de la nivelación y de las grandes masas.

LA FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE LA RegíÓN ESPAÑOLA Y LA MANO NEGRA

Identificación
El texto que comentamos es un fragmento del Manifiesto de la Comisión Federal de la Federación de Trabajadores de la Regíón Española (FTRE), fechado en Marzo de 1883. Se trata, pues, de una fuente primaria, un texto de carácter político e ideológico y de autoría colectiva (la Comisión Federal de la FTRE, compuesta por cinco miembros). Este manifiesto (publicado originalmente en Revista social, la publicación de la FTRE, el 22 de Marzo de 1883) aparece recogido en el libro de Anselmo Lorenzo El proletariado militante. Memorias de un internacional (2 vols., 1901-1923). Anselmo Lorenzo (1841-1914) es el abuelo del anarquismo español;
Autor de numerosas obras y folletos para propagar la ideología ácrata, fue uno de los fundadores de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Resumen
En el texto se habla de:
– El fin de su organización (no conquistar el poder político, sino abolir la autoridad).
– Los principios básicos de su ideología: anarquismo, colectivismo y federativismo.
– La no vinculación de la FTRE con la Mano Negra y con cualquier organización terrorista.
Aclaración de términos
Mano Negra: A principios de los años ochenta se produjeron en el campo gaditano robos, incendios y algún atentado contra los terratenientes. La policía informó en 1883 del descubrimiento de la sociedad secreta “La Mano Negra”; pese a que los anarquistas desmintieron cualquier relación con ella, el caso es que, excusándose en su persecución, las fuerzas de seguridad lanzaron una gran represión a los anarquistas, con detenciones, torturas y sentencias de penas de muerte. En la actualidad todavía no se sabe si existíó “La Mano Negra”. Aunque algunos anarquistas asaltaron la prisión de Jerez de la Frontera con la intención fallida de liberar a los procesados de esta organización, la pertenencia de estos delincuentes al anarquismo no fue probada.
(Hay una errata en la publicación de Lorenzo y, por tanto, en el texto que comentamos: donde dice su inmortal juego debe decir, obviamente, su inmoral juego).
Tema
La débil y muy localizada industrialización española explica la debilidad del movimiento obrero hasta el Sexenio democrático. No obstante, ya desde la década de 1830 nacieron algunas asociaciones, como las sociedades de auxilio mutuo y se produjeron algunas protestas de carácter ludita. Inicialmente las primeras reivindicaciones no tuvieron carácter político ni de alteración de las estructuras sociales, pues se centraron en el derecho de asociación y en el mantenimiento del sueldo. En 1855 estalló en Cataluña la primera huelga general. Estas primeras manifestaciones del movimiento obrero fueron duramente reprimidas por los gobiernos de la época. El movimiento obrero español se desarrolló sobre todo a partir del Sexenio democrático. Las ideas de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores, creada en 1864 en Londres) llegaron a España en 1868 de la mano del anarquista
Giuseppe Fanelli, quien creó en 1870 la Federación Regional Española (FRE) de la AIT. La corriente marxista se aglutinó en torno a un núcleo madrileño en contacto con Paúl Lafargue, yerno de Marx, en 1871.
En 1872 se produjo la escisión de la AIT:
Socialistas (Marx).- Defendían la creación de partidos obreros para conquistar el poder político e implantar una sociedad igualitaria.
Anarquistas (Bakunin).- Rechazaban la participación política y propugnaban la destrucción directa del Estado, de la propiedad y de cualquier forma de autoridad, al mismo tiempo que postulaba una nueva organización social mediante una federación de comunas libres.
Durante los primeros años de la Restauración el movimiento obrero pasó a la clandestinidad. En 1881, la Ley de Asociaciones del gobierno liberal de Sagasta permitíó de nuevo actuar en la legalidad. La división de la AIT se había trasplantado a España:

Socialismo


– Bajo el impulso de Pablo Iglesias, en 1879, los marxistas fundaron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en 1888 impulsaron la creación de un sindicato socialista, la Uníón General de trabajadores (UGT). A pesar del sufragio universal (1890), la influencia del socialismo en España crecíó muy lentamente y el PSOE no consiguió un diputado hasta 1910 (Pablo Iglesias). El socialismo marxista fue una tendencia minoritaria dentro del movimiento obrero español, aunque tuvo influencia entre el proletariado y cierta clase media de Madrid, el País Vasco y Asturias.

Anarquismo


– Fue la corriente mayoritaria. El anarquismo arraigó fuertemente entre los obreros de Cataluña y el campesinado andaluz. En 1881 se fundó la Federación de Trabajadores de la Regíón Española (FTRE). Los desacuerdos dentro de esta organización y la constante represión sobre el movimiento obrero favorecieron que una parte del movimiento anarquista optara por la “acción directa” y organizara grupos autónomos revolucionarios con el objeto de atentar contra los pilares básicos del capitalismo: el Estado, la burguésía y la Iglesia. Por todo ello, los anarquistas se agruparon en sociedades secretas y decidieron actuar como grupos subversivos. Los atentados contra personajes claves de la vida política de la Restauración (Cánovas o Martínez Campos), bomba en el Liceo de Barcelona (representativa de la burguesa) o contra la procesión del Corpus (símbolo eclesiástico) fueron constantes. El anarquismo fue acusado de estar detrás de la Mano Negra. Los atentados fueron seguidos de una gran represión, muchas veces indiscriminada, contra el anarquismo, y provocaron una espiral de violencia basada en una dinámica de acción/represión/acción. La proliferación de atentados impulsó a que grupos de anarquistas contrarios a la violencia fundaran sindicatos obreros con el objetivo de conducir a los obreros hacia la revolución social. Esta corriente anarco-sindicalista fundó, en 1910, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que llegó a ser el sindicato más importante de España. El método de lucha fue la huelga, cuyo número e importancia fue aumentando en los últimos años de la Restauración (por ejemplo, la huelga general revolucionaria de 1917).
Valoración
La actitud humana que llevó a tantos miles de obreros españoles, especialmente andaluces y catalanes a abrazar el anarquismo como ideal, con los riesgos que ello conllevaba en ocasiones, puede explicarse en parte por varias razones: la idea de libertad, de creencia en la bondad natural del hombre y de una moral natural. La crítica a la sociedad existente y el rechazo a los privilegiados, incluyendo la Iglesia, al poder político, al militarismo y al nacionalismo, serían algunas razones. Para explicar el caso específico del proletariado catalán, se ha recurrido a justificarlo como consecuencia de su carácter tradicionalmente pactista y anticentralista. La existencia de una ética trasmitida oralmente por un campesinado andaluz mayoritariamente analfabeto, su ritmo de vida especialmente duro y la práctica de un colectivismo ancestral en las tierras comunales, podría haber llevado al campesinado andaluz a decantarse por los esquemas sencillos del anarquismo frente a teorías de más compleja y más jerárquica organización, como el socialismo marxista.
El ideario anarquista que manifiesta Anselmo Lorenzo siguió intacto a lo largo del Siglo XIX y parte del XX. Los anarquistas vieron en la República y en la Guerra Civil la ocasión de convertir en realidad algunos sus principios. El enfrentamiento con el socialismo marxista, primero, y por encima de todo el fracaso final de la República y el Franquismo derivado, acabaron con la fuerte implantación que esta ideología había tenido en el obrerismo español.


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