Apuntes para todos los estudiantes y cursos

Constitución d 1876 canovas d

Tema 10


El franquismo: fundamentos ideológicos


   El régimen instaurado por Franco tras la Guerra Civil tuvo tres etapas: de 1939 a 1945 fue un régimen totalitario, equiparable al fascismo o al nazismo; de 1946 a 1960 pasa a ser una dictadura conservadora; desde 1960 hasta la muerte del dictador, 1975, es la fase correspondiente a un régimen tecnopragmático.

   El régimen franquista fue una dictadura autoritaria, que no puede considerarse como una autentica dictadura fascista. En principio el franquismo no tenía una ideología precisa, como si la tenían el fascismo de Mussolini o el nazismo de Hitler, ya que surgíó como consecuencia de la Guerra Civil, y sería después cuando se formaría por parte de los vencedores una mentalidad carácterística, en la que predominaba una fuerte influencia militar y religiosa. 

   El fascismo y el nazismo crearon una ideología para convencer a sus pueblos, mientras que el franquismo no poseía grandes elementos míticos, y todos los referentes ideológicos  fueron elaborados después, durante la dictadura.

   Entre las carácterísticas de la dictadura franquista cabe destacar, en primer lugar, la ausencia de Constitución, que será sustituida por una serie de normas, Leyes Fundamentales, para regular aspectos del Derecho público y de los órganos del Estado.

   Tampoco hay partidos políticos, las fuerzas del régimen se concentran en el llamado Movimiento Nacional.

   El poder político y militar se concentran en la persona del general Franco, que asumirá las jefaturas del Gobierno, del Estado, del Ejército y del Movimiento. El poder legislativo también recaía en el jefe del Estado, que podía dictar leyes y normas jurídicas.

   En torno al poder se establecieron diversas fuerzas, las llamadas “familias políticas”, algunas de las cuales provénían de los partidos que apoyaron el pronunciamiento militar. Estas fuerzas eran: Falange Española, que aportó al régimen su aparato simbólico, el nacionalismo imperial y los sindicatos inspirados en la ideología fascista; los católicos y monárquicos (incluidos los carlistas), que impusieron un catolicismo a ultranza y una visión arcaica de la sociedad; y, por último, los tecnócratas del “Opus Dei”, que a partir de 1957 se incorporaron a los gobiernos de Franco (Navarro Rubio, López Rodó…) y que pusieron en marcha una serie de medidas legislativas de reforma económica, conocidas con el nombre de “Plan de Estabilización”. Dicho Plan resultó, en general, un acierto, y puso las bases para el desarrollo económico vivido por España en los años 60.

Bases sociales


   El franquismo tuvo más apoyo social del que le atribuían sus oponentes, pues de lo contrario no hubiera pervivido tanto tiempo a pesar de la oposición política y de las presiones exteriores.

   Los tres pilares en los que se basaba el régimen, aunque de forma distinta en sus diferentes etapas, fueron: la Falange, creadora de un ideario que propició la incorporación pasiva de las masas; la Iglesia y el Ejército.

   El nacionalcatolicismo consolidó la idea de Iglesia y Estado como inseparables. El poder político protegía a la Iglesia, y ésta, a su vez, legitimaba el Estado y los ideales de Franco.

   El poder del Ejército fue grande dentro de los gobiernos franquistas, y su influencia sobre el dictador, aunque menor en la última etapa, nunca desaparecíó del todo.

   El régimen estaba respaldado por los grupos sociales que habían apoyado el Golpe de Estado: terratenientes, empresarios, financieros, pequeñas burguésías provincianas y el campesinado católico del norte y del centro del país.

Sistema representativo e Instituciones.

   No existíó nunca una Constitución, por lo que el régimen se instituía sobre una serie de textos legislativos promulgados en diferentes fechas.

   Ley de Cortes de 1942: no tiene atribuciones legislativas, se limita a debatir proyectos de ley presentados por el gobierno y a aprobarlos sin más oposición. Tampoco eran Cortes representativas, pues sus miembros (“procuradores”) eran elegidos por el gobierno o mediante sufragio restringido (cabezas de familia y mujeres casadas).

   Fuero de los Españoles (1945): fue promulgado tras la II Guerra Mundial y con él se pretendía el alejamiento del bando perdedor y dar una imagen más “democrática”. Se enuncian una serie de derechos que no eran reconocidos en la práctica, y no hubo democratización ya que el dictador mantuvo siempre el poder absoluto. En este cambio de imagen, se empezó a dar de lado a los falangistas y, paulatinamente, fue abandonada la ideología fascistoide.

   Ley de Referéndum Nacional (1945): se establecía un procedimiento, aunque sin garantías, para ratificar popularmente leyes de mayor trascendencia.

   Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947): confirma el carácter vitalicio de la jefatura de Franco, regula el mecanismo de sucesión y define España como reino. Franco se reservaba el derecho para designar a la persona que le sucedería a título de rey.

   Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): en ella se reafirman los valores del régimen (antiliberalismo, centralismo, nacionalcatolicismo…).

   Legislación social: en los años 40 se crea la organización sindical vertical, negando el sindicalismo libre, y que pretendía acabar con los conflictos sociolaborales integrando a empresarios y asalariados. Se implantó también un sistema de seguros de enfermedad, maternidad, vejez, invalidez y accidentes.

Tema 5


La restauración borbónica


   Durante el Sexenio Revolucionario, Cánovas del Castillo creo el partido alfonsino para Restaurar la monarquía borbónica. Pretendía que la Restauración llegara por vía constitucional y no por un pronunciamiento militar, pero, el 29 de Diciembre de 1874, el general Martínez Campos proclamó en Sagunto a Alfonso rey de España. Este golpe tuvo éxito, y Cánovas constituyó un gobierno provisional.

   La Restauración de la Monarquía en la persona de Alfonso XII tenía un programa político dado a conocer el 1 de Diciembre de 1874 en el “Manifiesto de Sandhurst”. En él prometía implantar un régimen constitucional y parlamentario estable frente a la inestabilidad de la República. Una vez coronado, el rey confió a Cánovas la realización de dicho programa. El primer paso consistía en la aprobación de una Constitución estable para crear un sistema bipartidista (conservadores y liberales).

   La Regencia de María Cristina (1885-1902) se inició con el denominado “Pacto de El Pardo”. Cánovas y Sagasta “pactaron” la conveniencia de que el conservado Cánovas dimitiera y se hiciera cargo del gobierno el liberal Sagasta, para evitar cualquier intento de revolución, y consolidaron el bipartidismo, aceptando ambos que cuando hubiese una crisis política, el partido de la oposición fuera el encargado de formar un nuevo gobierno.

Apoyos sociales a la Restauración


   Uno de los factores determinantes para la Restauración borbónica fue la gran fuerza de los grupos sociales favorables a un cambio político.

   La Alta burguésía necesitaba estabilidad para sus actividades económicas.

   Los que tenían intereses coloniales, ya que los proyectos republicanos tendían a conceder autonomía a las colonias .

   Los grandes terratenientes querían seguridad y orden, pues, para ellos, república era sinónimo de reparto de tierras, revolución…

   Los mandos del ejército que, aunque liberales, pensaban que la revolución del 68 había ido demasiado lejos.

   La Iglesia católica. La mayoría del clero era de ideas antidemócratas y antisocialistas.

La Constitución de 1876


       Fue inspirada por Cánovas, y supuso un retorno a la Constitución de 1845.

    En este texto, se contempla la soberanía compartida por las Cortes y el Rey. Las Cortes son bicamerales: Congreso de los diputados (elegido por sufragio restringido hasta 1890, y desde esta fecha por sufragio universal masculino) y Senado (compuesto por tres categorías de miembros y controlado por los grupos sociales más poderosos).

   Se amplían los poderes del Rey: designación de ministros; poder legislativo compartido con las cámaras y derecho de veto absoluto; capacidad para convocar o disolver las Cortes; mando supremo del ejército.

        Hay un reconocimiento formal de los derechos y libertades individuales, aunque en la práctica estaban muy limitados. Se limita también la libertad religiosa, establecíéndose la religión católica como religión oficial del Estado.

Sistema canovista. Caciquismo


   Canóvas del Castillo fue el creador del sistema político que funciónó sin cambios durante toda la época de la Restauración. Las notas más carácterísticas de este sistema fueron el turno de partidos en el poder y el caciquismo.

   Los dos grupos políticos existentes: el partido conservador, fundado y dirigido por Cánovas, y el partido liberal moderado, dirigido por Sagasta, se “turnarían” ordenadamente en el poder, actuando alternativamente como gobierno y oposición. Al ser un pacto entre ambos, ningún partido quedaba fuera del poder, y no tendrían que recurrir al apoyo del ejército o a golpes de Estado.

   El “turnismo” fue un fraude, con una manipulación constante de los resultados electorales. Para garantizar el falseamiento de las elecciones, los dos partidos elaboraban la lista de los distritos electorales, indicando en ella el nombre del diputado que debía salir elegido (“encasillado”). Para asegurar el resultado intervénían los caciques. Estos individuos, muy influyentes en la vida local, controlaban las elecciones en los pueblos.

   Los caciques utilizaban todo tipo de procedimientos para controlar las elecciones, contando con el apoyo de jueces y de la Guardia Civil: ejercían la violencia sobre los votantes, realizaban trampas el día de las elecciones, cambiaban votos por favores (dar trabajo, bajar impuestos….).

Aportación de Cánovas a la Historia de España


   Cánovas del Castillo, nacido en Málaga, fue un jurista destacado y erudito historiador. Era profundamente conservador, partidario de mantener la disciplina frente a las ambiciones de la clase obrera.

   Su doctrina sobre el poder se basa en cuatro pilares: Rey, Cortes, Constitución escrita y Turno de partidos (admiraba la monarquía inglesa bipartidista).

   Tras el Sexenio Revolucionario supo dotar de estabilidad la vida política.

   Era partidario del consenso. Atraer los extremos para crear una amplia plataforma que estuviera de acuerdo en lo fundamental. La Constitución del 76 se hizo con el mayor consenso posible, quedan fuera republicanos y carlistas, y ello explica su vigencia de casi medio siglo.

   La alternancia pacífica en el poder que propugnaba acabó con la frecuente intervención del Ejército en la vida política española.

   Amplió el sufragio hasta hacerlo universal. Consecuencia de la ampliación del derecho al voto fue la práctica del caciquismo y el falseamiento del sistema electoral. Así se lograba que las Cámaras fueran mayoritariamente del mismo partido político que el Gobierno, que era nombrado por el Rey. El gobernante ha de gozar de la confianza del Monarca, que es quien le designa; la confianza del Congreso se la ha de procurar el designado, y para ello ha de “manipular el voto”, utilizando todos los medios (lícitos e ilícitos) de que disponga. En mayor o menor medida, en los países europeos con modelo constitucional el falseamiento del voto y la inautenticidad representativa era práctica común de la época.

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