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Teoría del conocimiento de Kant

La historia de la teoría del conocimiento y la ética tienen un punto de inflexión en el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804). En teoría del conocimiento su Crítica de la Razón Pura supuso un verdadero “giro copernicano” a la gnoseología, mientras que su ética meramente formal contrasta con las éticas materiales propuestas hasta entonces. Su teoría ética asume como principio la libertad y dignidad de todos los hombres, hecho que conecta su pensamiento con la ideología de las revoluciones burguesas de su tiempo y a través de ellas con la actualidad.

Criticismo, razón teórica y razón práctica:

A finales del Siglo XVIII se consideraba que el conocimiento de la ciencia era un conocimiento certero y totalmente fiable. Ante esto, Kant se interroga sobre como es posible el conocimiento de leyes universales en el ámbito de la experiencia. Esta investigación y su crítica a la teoría del conocimiento de empiristas y racionalistas, se denomina criticismo.

La complejidad del problema del conocimiento está en que la ciencia hace afirmaciones universales, sin embargo, como ya mostró Hume, esas leyes universales no pueden ser fruto de la mera experiencia ni de la inducción. Por tanto, no son deducibles leyes con validez universal por una mera reiteración de experiencias.

Según Kant nuestro conocimiento comienza con la experiencia, pero no es solo experiencia. Los hechos empíricos no muestran ninguna ley, son solo hechos de los que tenemos un conocimiento sensible. Hay algo más, además de la experiencia, que permite construir conocimiento y es la razón. Por esto, se dice que el filósofo alemán adopta una postura intermedia entre el Empirismo (todo conocimiento procede de la experiencia) y el Racionalismo (el conocimiento procede prioritariamente de la razón).

Para analizar como es posible el conocimiento, Kant distingue entre dos formas de conocimiento: el conocimiento empírico o a posteriori y el conocimiento a priori. El conocimiento a posteriori procede de la experiencia y, por tanto, es individual y particular. Por contra, el conocimiento a priori es independiente de los datos empíricos, es un conocimiento puro y por lo tanto sus juicios son universalmente válidos y necesarios.

Todo conocimiento se expresa con juicios que pueden ser válidos o no. Dependiendo de la distinción entre tipos de conocimientos existen, también, diferentes tipos de juicios. Los juicios analíticos a priori, son aquellos en los que la verdad del predicado está comprendida en la propia composición del juicio. El problema de este tipo de juicios es que no aportan conocimiento, y son meramente explicativos. Por ejemplo, “El triángulo tiene tres ángulos” es un juicio analítico a priori, necesariamente verdadero, pero la noción “triángulo” contiene el predicado “tener tres ángulos”; no se aporta un nuevo conocimiento con este juicio.

Los juicios sintéticos a posteriori dependen de la experiencia y aportan conocimiento nuevo, pero su validez no es universal. “Algunos perros comen hierba” es un hecho de la experiencia, en el concepto “perro” no está “comer hierba”, por lo tanto, se añade conocimiento con este juicio, pero no como ley universal y necesaria.

Por último, existen los juicios sintéticos a priori, que son una novedad conceptual de Kant, que aumentan el conocimiento y, además, tienen validez universal. Por ejemplo, “todo lo que ocurre, tiene una causa” es un juicio sintético, ya que el predicado “causa” no está dentro del concepto “ocurrir”. Sin embargo, no es un juicio sintético a posteriori, pues no necesito de comprobación experimental para saber que es universalmente verdadero. Por tanto, es un juicio sintético, porque añade conocimiento que no se encuentra en la definición del sujeto de la oración, y es un juicio a priori, porque no depende de la experiencia y tiene carácter universal.

Las ciencias naturales y la matemática construyen conocimiento gracias a la formulación de juicio sintéticos a priori. Otra cuestión será saber como son posibles estos juicios.

Para Kant, la razón tiene la capacidad de formular principios. La razón teórica formula juicios, como los que hemos visto. El uso teórico de la razón nos permite conocer el mundo. Sin embargo, al hombre no le basta con conocer sino que debe actuar, para esto existe un uso práctico de la razón. La razón práctica no emite juicios sino imperativos que sirven para guiar la conducta de los hombres. Un ejemplo de imperativo sería “no mentirás”.

La razón es una sola, cuando hablamos de razón teórica o práctica, hablamos de usos de esa razón. Un uso cognitivo y un uso moral, igualmente necesarios para el hombre.

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