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Ética del superhombre

Nietzsche me ha sorprendido con su crítica pues se quejó de muchos aspectos de las filosofías anteriores con los yo estaba en discordia, pero aún así no estoy de acuerdo al completo con su filosofía. Estoy de acuerdo en su visión decadente de la religión cristiana y de la moral tradicional, pues creo que el dogmatismo católico no tiene cabida real en una sociedad moderna: sólo pueden ser sacerdotes los hombres, se rechaza a los homosexuales, al aborto, los preservativos… Muchos de los valores cristianos son contrarios a las libertades que predica el estado moderno. Pero, distanciándome del pensamiento de Nietzsche, he de decir que no veo ningún problema en la práctica personal de una creencia o un rito religioso, donde yo veo el error es en que haya un organismo que crea tener poder para regular algo tan privado como son las creencias de la gente. Para Nietzsche esto no sería aceptable pues creería que, aún sin la Iglesia, la gente seguiría subordinada al concepto vacío de Dios y no podría alcanzar nunca la categoría de superhombre, pero yo no veo por qué una persona no puede realizarse completamente siendo creyente, pues atribuyo ésto a una opción personal que no tiene porqué afectar al resto de los aspectos de la vida de uno, en tanto que la persona sea tolerante. El problema estaría, como ya he dicho, cuando se quiere hacer de esa creencia un fenómeno social o cuando se impone.
Un aspecto de su filosofía que veo poco coherente con el resto es el eterno retorno:
 defiende que cada momento de la vida se volverá a repetir cuando, tras la muerte, se den las condiciones para nuestra vida vuelva a surgir. Ésto me parece algo que no tiene mucho sentido en un pensador totalmente escéptico y subjetivo: niega un mundo más allá de este y niega la vida tras la muerte del ideal católico pero idea una forma de hacer “real” esa vida eterna, apoyándose toscamente en su vitalismo (el que anhela la vida no encontrará en esta idea un tormento). Lo que ocurre es que, desde mi punto de vista, los seres humanos (por lo menos los más inquietos), buscamos siempre la forma de trascender los límites que la vida nos impone, de persisitir más allá de la muerte. Unos escriben libros, otros tiene hijos, otros montan grandes negocios, otros se aferran a la religión, etc. Nietzsche encontró en el eterno retorno su particular forma de trascender, a pesar de que, como ya he dicho, me parece que autor que exprima al máximo la realidad vital y sensible del hombre debería, para ser coherente consigo mismo aceptar la finitud de la vida.
Tampoco estoy de acuerdo en su negación total del papel de la razón, ahí Ortega y Gasset me convence más. Nietzsche niega la capacidad de conocimiento racional diciendo que la ciencia no explica la realidad, que es un invento nuestro para sentirnos a gusto y a salvo en el mundo. Realmente lo es, pero tenemos que aceptar que esa ciencia que tan útil nos es, en tanto que nos proporciona esa utilidad, explica el mundo que nos rodea, pues si lo negásemos, la ciencia dejaría de avanzar y el desarrollo de la humanidad se vería detenido por una supuesta falta de legitimidad científica. A pesar de que la ciencia sea un cómodo invento humano, se ha vuelto un invento necesario para nosotros y hemos de aceptarlo.
Un aspecto muy polémico de la filosofía del autor alemán es el superhombre, pues ha sufrido las más variopintas interpretaciones, desde una apelación radical al salvajismo a una promulgación del carácter superior de la raza alemana. Desde mi punto de vista, Nietzsche utilizó un vocabulario tan exagerado y radical para hacer incapié en la importancia que tenía superar los valores cristianos y creo que el concepto de superhombre no debe ser entendido fuera de este contexto. Ahora, si se me preguntase por la interpretación literal de este aspecto de la filosofía de Nietzsche, me posicionaría totalmente en contra: un ser que domina a los demás, que adora la violencia, etc. Pero, como ya he dicho, no creo que este concepto vaya por estos lares. Entendido como superación de los valores cristianos, el concepto de superhombre se me presenta tentador: soy ateo y monista, las ideas cristianas de dualismo y mundos más allá de la muerte no me atraen, me parecen lo que ya he explicado, una forma de querer trascender el mundo. No obstante, tras una reflexión más profunda me posicionaría también en contra por algo que ya he explicado: no creo que las creencias religiosas tengan nada que ver con la superación personal y el camino personal hacia el éxito o el liderazgo.
Por último, tampoco comparto con el autor su crítica al sistema político democrático, pues dijo que lo rechazaba porque todo lo que igualaba a la gente, redundaba en acabar con la originalidad volviendo todo mediocre y ordinario. Yo creo que para que se dé la originalidad, se ha de partir de una base de libertad y tolerancia: si hay un gobierno censor y dictatorial, difícilmente podrá uno mostrar las peculiaridades de su persona: hablamos, por ejemplo, de homosexualidad, de formas de vestir poco corrientes (heavys, góticos, etc.), de cantantes con letras transgresoras, etc. Es decir, se ha de igualar a los individuos legalmente, pero ésto no conlleva igualarlos a otros niveles: tienen los mismos derechos para poder llevar a cabo la vida que quieran, original o no. Como se puede comprobar, en el aspecto político me decanto más por las teorías kantianas.

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