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Naturaleza jurídica de los partidos políticos






§De exclusividad de jurisdicción, que implica que la facultad para ejercer la función jurisdiccional corresponde única y exclusivamente a los juzgados y tribunales determinados por las normas que establezcan las leyes de competencia y procedimiento. La aplicación de la ley o su interpretación hecha por los jueces y magistrados no puede ser corregida por otros, por mucho que sean sus superiores en el orden jerárquico judicial, salvo en el ejercicio de su potestad jurisdiccional cuando se trate de recursos acordes con las leyes.
3.

LOS ACTORES POLÍTICOS

3.1.Los partidos políticos


Las transformaciones que han experimentado las sociedades occidentales en los últimos 50 años han afectado, como es lógico, a las relaciones entre los ciudadanos y sus organizaciones políticas, pero no quiere decir que se haya dado la espalda a los partidos políticos. De hecho, siguen siendo los vínculos a través de los cuáles se canaliza la mayor parte de la participación política, y los instrumentos que propician el funcionamiento democrático de nuestros sistemas políticos. La emergencia o el desarrollo de nuevas formas de participación política no han supuesto una alternativa a la existencia de las organizaciones partidistas, sino instrumentos y mecanismos complementarios a éstas.El apoyo electoral que han tenido los partidos políticos españoles ha permanecido más o menos estable desde la reinstauración de la democracia en 1977. Ese respaldo y la forma en que se desarrolló el proceso de transición a la democracia (pactos entre las élites partidistas) consolidaron a los partidos políticos como las organizaciones que protagonizaron el proceso de transición, sin que hasta hoy día hayan perdido protagonismo.La transición a la democracia hizo surgir unos partidos políticos que apenas recordaban a los existentes en la experiencia republicana: ni las organizaciones partidistas ni las pautas de la competición político-partidista permiten recordar a las existentes cuarenta años antes. Se trata de partidos modernos, surgidos en una nueva sociedad más avanzada, en la que los medios de comunicación se han desarrollado extraordinariamente, con lo que ello implica para los procesos de socialización y comunicación política. La incursión de la televisión en los procesos de comunicación política lleva a que la política adquiera unos altos niveles de personalización, sustituyendo la figura del dirigente al contenido de los mensajes políticos del partido









Esta tendencia tiene mayor incidencia en una sociedad en la que las lealtades partidistas se han debilitado enormemente por el paréntesis autoritario. La relación entre electores y líder del partido es una relación directa, no mediada por la organización partidista, lo que incide en la debilidad de las relaciones entre ambos. Las tasas de identificación de los ciudadanos españoles con los partidos políticos son de las más bajas de Europa. Los partidos se presentaron en los comienzos de la transición como partidos de clase, con una encendida retórica ideológica, aunque rápidamente moderaron sus posturas adoptando una clara configuración de partidos atrápalo-todo, en los que las consideraciones ideológicas pierden importancia en aras de un éxito electoral más amplio que excede los límites de la clase, y en los que la figura del militante y los vínculos entre el partido y la sociedad ceden el protagonismo al líder. Posteriormente se han acercado al modelo de partido catalogado como partido profesional-electoral, o partido cartel, partidos en los que la faceta social pierde importancia, cedíéndola a las facetas organizativas e institucional. Están completamente integrados en la estructura institucional del Estado, formando más un sub-elemento del mismo que de la sociedad. Los partidos españoles, al igual que los occidentales, han impregnado con su presencia toda la estructura del aparato estatal, penetrando y colonizando todo el sistema político, experimentando, al tiempo, serias carencias en cuanto a su implantación social.La vigente Constitución de 1978 fue la primera en mencionar a los partidos políticos, considerando que expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y de funcionamiento deberá ser democrática. En la Ley de Partidos Políticos se establece su estatuto jurídico, al ser considerados asociaciones privadas que cumplen fines de interés público y que los ciudadanos pueden crear en el ejercicio de su derecho fundamental de asociación. La financiación de los partidos es de naturaleza mixta:

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