Apuntes para todos los estudiantes y cursos

La representacion mancomunada y del patrimonio

En materia de representación voluntaria se distingue entre directa o indirecta. Señale las diferencias entre ambas clases de representación y los efectos que tal distinción acarrea.  Hay que tener en cuenta: 
– En la representación general es que la voluntad es el título que principalmente justifica al representante para actuar eficazmente sobre la esfera jurídica de otro sujeto. Es decir, cabe actuar por sí mismo o bien a través de otros a los que se autoriza o apodera para que ejerzan las propias facultades. Es un mecanismo utilísimo para multiplicar las posibilidades de actuación entre el tráfico, toda vez que la atribución de tales facultades representativas no impide al principal ejercerlas por sí mismo. Tal voluntad puede manifestarse anticipadamente de forma expresa o tácita y también ex post facto una vez que se haya desenvuelto la actuación representativa, en cuyo caso se llama ratificación. En nuestro derecho no hay un régimen legal general para la representación sino que su disciplina se construye a partir del régimen del contrato de mandato. Los protagonistas del fenómeno representativo son los siguientes: el principal o representado, titular del interés por cuya cuenta se actúa. El representante que es quien celebra los negocios o actos representativos y el tercer que es sujeto cuya esfera jurídica se vincula con la esfera jurídica el principal.
– Junto a la representación voluntaria nos encontramos con la legal, que concierne a aquellos casos en que el principal carece de las aptitudes precisas para ejercer por sí mismo sus derechos y obligaciones y necesita de otro que le sustituya e interprete su propio interés. Por último podemos nombrar la llamada representación orgánica que es la referida al ejercicio de las facultades de las personas jurídicas que necesariamente deben actuar a través de otros que formarán la voluntad de la persona jurídica. Son representantes orgánicos los administradores en las sociedades de capital.
– Nuestro derecho admite excepcionalmente la vinculación eficaz de actuaciones representativas sin título cuando tal actuación es beneficiosa para el titular de la esfera afectada. Así ocurre con la gestión de negocios ajenos sin mandato y también en la llamada guarda de hecho. En ambos casos porque se consideran actuaciones socialmente valiosas que no son merecedoras de reproche: bien consista la conducta en evitar un daño o en atender materialmente al cuidado de un tercero desasistido.  
– La representación es siempre por cuente y en interés del principal, que es la raíz del fenómeno representativo, pero cabe que el representante manifieste al principal cuando se relacionan con terceros, o bien que actúe en nombre propio sin hacer valer o manifestar que actúa por cuenta de otro.
– En la representación directa, los efectos de la actuación representativa recaerán de modo directo en el principal, la actuación del representante será heteroeficaz. Es posible que el representante también asuma los efectos del negocio cuando se obliga a ello expresamente. 
– Si el representante actúa en nombre propio se distingue por un lado, en las relaciones con terceros es el representante y no el principal el que resulta directa e inmediatamente vinculado. En este caso el mandatario es el obligado directamente en favor de la persona con quien ha contratado; por otro lado en las relaciones entre principal y representante nacerá una obligación de comunicar los efectos puesto que la actuación representativa es por cuenta del interés del principal.

En la autocontratación o contrato celebrado por el representante consigo mismo, el problema principal es la posible proposición de los intereses del principal por el representante. Prohíbe nuestro derecho la autocontratación? ¿a que criterios puede recurrirse?  No olvidar: 
– En la autocontratación un mismo sujeto está legitimado para vincular eficazmente dos esferas jurídicas distintas, una propia y otra ajena a la que representa voluntaria o legalmente, supuesto en el que parece que el representante posponga los intereses ajenos por los suyos propios. También habrá autocontratación cuando un mismo sujeto este legitimado para vincular eficazmente esferas del todo ajenas como sucede en los casos en que sea administrador de varias sociedades. En la autocontratación hay pluralidad de partes aunque un único sujeto sea quien emita ambas declaraciones de voluntad. 
– En nuestro derecho, a partir de ciertos preceptos se ha deducido una prohibición general para la autocontratación, con la que se persigue asegurar que no padezca perjuicio el interés del representado. Lo relevante para establecer la prohibición es el peligro, el riesgo de parcialidad en razón de la incompatibilidad de los intereses contrapuestos.  
– El riesgo de parcialidad en esta materia puede combatirse imponiendo la sujeción de la actuación del representante a los siguientes criterios: 
a) mediante la autorización del representado, ya sea expresa o tácita, y sea anterior o posterior, puesto que el mejor juez del propio interés es el titular de la esfera afectada, en este caso, el representado. 
b) a través de la intervención de un tercero que valore y pondere el interés del representado y consienta la autocontratación, así ocurre con el defensor judicial. 
c) cuando el tráfico económico de que se trate esté sujeto a un sistema de formación objetiva de los precios, inmodificables por voluntad unilateral, que borre la posibilidad de posposición de intereses, como sucede en los casos de precios formados en bolsas o mercados. Es decir, si el representante se conduce como lo haría un tercero extraño no hay conflicto, porque las condiciones son las mismas y es irrelevante para el principal que la contraparte sea un tercero extraño o el propio representante. 
d) en resumen, la autorización suprime el conflicto y la remisión a criterios externos reduce o incluso imposibilita la discrecionalidad del representante.  
– Si se infringe la prohibición de autocontratar la sanción de nulidad del contrato conduce a resultados satisfactorios, en tanto que no permite la ratificación posterior por el representado y porque el interés que se discute es de naturaleza esencialmente disponible. Por estas razones se han estimado mas justas otras respuestas: bien la anulación del contrato o bien la ineficacia prevista en el art 1259 cc, propia de los casos de contratos celebrados por el representante sin poder o con poder insuficiente. Tal vez lo procedente fuera discriminar según las razones que amparan en cada caso a la prohibición de autocontratar con el fin de asignar uno u otro régimen de invalidez o ineficacia.
Entre las distintas causas de extinción de la representación, sobresale la revocación. Exponga su concepto, fundamento y los casos en que es posible la irrevocabilidad del apoderamiento. No olvide: 
– La representación voluntaria se configura en el Código Civil desde las siguientes perspectivas: es una relación de confianza, gratuita en la que las condiciones personales del representante son devisivas y en la que el titular de la esfera afectada conserva siempre la posibilidad de actuar por sí mismo hasta el punto de que la autorización a otro para actuar en su lugar no impide la actuación por sí mismo sin prejuicio de otras consecuencias que puedan nacer del ejercicio de esta posibilidad. 
– Las causas de extinción mencionadas en los artículos 1732 a 1739 CC conciernen a los elementos en que se asienta la representación, por eso se recogen la renuncia del representante, la muerte o incapacidad de cualquiera de ellos o la declaración del concurso. Hay otras causas no mencionadas que extinguen la representación como por ejemplo el transcurso del tiempo pactado.  
– La revocación consiste en la declaración unilateral del principal, ad nutum, de desautorizar del poder al representante. Es una declaración en sentido negativo que priva de eficacia pro futuro al apoderamiento y que impide que pueda vincularse sucesivamente la esfera jurídica del principal.  
– Su fundamento se encuentra sucesivamente en las siguientes razones: en la relación de confianza intuitu personae propia de las relaciones representativas en que se gestiona o afecta el interés del principal y por último en que el principal conserva la posibilidad de defender su interés por sí mismo. 
– Hay casos en que se consagra la irrevocabilidad de la representación: el problema será, por un lado, determinar si hay poderes irrevocables al margen de la voluntad de las partes y por otro, establecer las consecuencias de la infracción de tal pacto de irrevocabilidad. La representación es naturalmente irrevocable cuando es un elemento mas en el entramado de derechos y obligaciones que resultan entre las partes y también cuando el interés gestionado afecta también al representante, que satisface con su ejercicio un interés propio. La irrevocabilidad es un mecanismo que coloca en una mejor posición al representante y sacrifica la posición del principal pero no es un expediente ideado para proteger a los terceros, de modo que aunque el principal actúe por si mismo, el negocio celebrado es válido entre principal y tercero. 
¿Cuáles son los efectos de la actuación del representante voluntario que se extralimita en el ejercicio de sus facultades representativas? Hay que tener en cuenta por un lado cuál es la regla general en caso de extralimitación de facultades por el representante, por otro, si existen y cuáles son las excepciones a la regla que se establezca. Una vez que se decida en qué casos se vincula la actuación extralimitada y en que casos no, debe establecerse la repercusión de una y otra circunstancia en la relación entre representante y principal. 
– existe un caso de actuación extralimitada que cumple la representación, supone legalmente vinculación; es el caso de la actuación más ventajosa del representante. Carece de un interés legítimo para impugnar.  
– El punto de partida de este interrogante reposa en la diferencia entre límites a las facultades atribuidas e instrucciones para el ejercicio de tales facultades, asunto en el que también podemos preguntarnos por los casos en que ejerciéndose las facultades en el ámbito permitido se hacen con abuso de confianza. Cabe considerar equivalentes la actuación extralimitada de un representante y el caso de actuación de un representante sin poder, que carece completamente de legitimación para ejercer facultad alguna 
– Son dos las excepciones a esta regla, además de la que contempla el art 1715 cc: 
a) en primer lugar, la ratificación expresa o tácita del principal, esto es, la asunción voluntaria por el principal ex post facto de la actuación representativa. Si el título que justifica el fenómeno representativo es el consentimiento del principal este puede expresarse antes del negocio representativo.  
b) en segundo lugar, los casos en que entre en juego la denominada representación aparente. Si el representante no ha actuado conforme a la buena fe, es posible que el principal puede interponer frete a él una acción indemnizatoria. 
-En ciertos casos el legislador, por razones fundamentalmente de seguridad en el tráfico jurídico declara un contenido necesario a las facultades representativas de manera que son inoponibles los eventuales límites que el principal puede establecer.
si concurre los requisitos propios de la llamada representación aparente lo hecho por el representante vincula al principal, como excepción a la regla general que cabe deducir, ¿Cuáles son sus requisitos? ¿Por qué….? 
– La representación aparente es una de las excepciones a la regla de la no vinculación frente a la actuación extralimitada del representante. La duración, subsistencia y alcance del poder representativo interesan a los terceros que contratan con aquel. La seguridad del tráfico jurídico exige garantizar la posición de quienes confían en situaciones objetivas de apariencia cuya falsedad o inexactitud no pueden averiguarse a un coste razonable.  – Para atender razonablemente a la seguridad de los terceros se opta en nuestro derecho por la protección de la confianza. 
– En tanto que se sacrifica el interés del principal debe justificarse suficientemente tal sacrificio: esta es razón del rigor con que se formulan sus requisitos. La vinculación derivada de la representación aparente no impide que el principal pueda dirigirse contra el representante aparente, ejerciendo una acción indemnizatoria en los casos en que éste hubiere actuado de mala fe. INCOMPLETO.

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