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La especial protección de la infancia y la juventud

La especial protección de la infancia y la juventud.

El periodo de edades comprendido entre los 4 y los 18, resulta crucial para la conformación de los rasgos psicológicos y emocionales básicos del adulto que todo niño llegará a ser, en un proceso de crecimiento desde la vulnerabilidad y el desvalimiento hasta la autonomía. El reconocimiento explícito de los especiales derechos de la infancia y la juventud es un reflejo lógico frente a las posibles acciones y actitudes perjudiciales de los adultos, en el que prima el derecho del menor de edad, frente a cualquier otro derecho personal; siendo obligación de los progenitores, tutores velar por su protección jurídica.
La Constitución Española de 1978, en su artículo 10, obliga a los poderes públicos a respetar la Declaración de Derechos Humanos de 1948 y a cumplir con los pactos y convenciones internacionales ratificados, entre los que se encontrará la Convención de Derechos del Niño, porque la CE califica en dos de sus artículos, el derecho “al libre desarrollo de la personalidad” y “la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”, como derechos fundamentales del individuo; y en relación con la libertad de información y la libertad de expresión, su artículo 20 sitúa la protección de la infancia y la juventud como límite al derecho a la información y a la libre expresión.

El menor de edad como sujeto y objeto del derecho a la información.

La Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor, aparece como la norma que ha desarrollado esta relación jurídico-informativa; pone de manifiesto en su Exposición de Motivos dos cuestiones: el reconocimiento pleno de la titularidad de derechos del menor y su capacidad progresiva para ejercerlos. Queda reflejada la primacía legal del “interés superior de los menores sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir”. Los Poderes Públicos, encarnados en la Fiscalía de Menores, los Tribunales del Menor, podrán ejercer dicha protección, a un cuando vaya en contra de la percepción del bien del menor que tengan sus, padres o tutores.
La Ley establece la relación del menor con los medios de comunicación desde tres puntos de vista:
o Su ejercicio se reconocerá y protegerá en la medida en que sea adecuado a su grado de madurez.
o Promoviendo que los medios de comunicación fomenten su educación.
o Y estableciendo la protección absoluta de su derecho al honor, a su intimidad personal y familiar, y a su propia imagen, que siempre prevalece sobre el derecho a la información.
Para los casos en que el menor se ve involucrado en informaciones periodísticas, como protagonista de dicha información, se le otorgara una protección total de su honor, intimidad personal y familiar, y propia imagen: la identificación del menor de edad se prohíbe tanto de su nombre y apellidos, como de su imagen física. La actual Ley 7/2010 General del Audiovisual, se expresa en su artículo 7.
La Ley Orgánica 5/2000 Reguladora de la Responsabilidad Penal de Menores establece su aplicabilidad para aquellos menores cuya edad se encuentre entre los 14 y los 18 años, remitiendo a las leyes civiles para quienes no hayan alcanzado esta edad mínima, tomándose siempre como referencia el momento de la comisión del presunto delito.
Respecto al derecho a la información del menor de edad, se restringe la habitual publicidad de las actuaciones de los tribunales a los cuales los medios de comunicación habrán de mantener el principio de anonimato.

Restricciones a la programación televisiva en aras de la protección de la infancia y la juventud.

El Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos y Protección de la infancia (2004), ya había avanzado en medidas para el control de las emisiones televisivas en horario infantil, la Ley General del Audiovisual, de 2010 permite su – sanción administrativa en caso de incumplimiento.
-Se prohíbe la emisión en abierto de contenidos audiovisuales que puedan perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores, y la difusión de programas que incluyan escenas de pornografía o violencia gratuita. Dichos contenidos sólo podrán emitirse fuera del horario de protección infantil, es decir, entre las 22 horas y las 6 horas.
-Se establecen tres franjas horarias de protección reforzada tomando entre las 8 y las 9 horas, y entre las 17 y las 20 horas de los días laborables; y entre las 9 y las 12 horas, los s\’e1bados, domingos y fiestas de ámbito estatal. Los contenidos calificados como recomendados para mayores de 13 años deberán emitirse fuera de esas franjas horarias.
-Los programas dedicados a juegos de azar y apuestas, sólo pueden emitirse entre la 1 y las 5 de la mañana; los relacionados con el esoterismo y las para-ciencias, entre las 22 y las 7 de la mañana.
-En horario de protección al menor, los prestadores del servicio de comunicación audiovisual no podrán insertar comunicaciones comerciales que promuevan el culto al cuerpo y el rechazo a la auto-imagen. Los prestadores deberán elaborar catálogos separados para aquellos contenidos que no deban ser de acceso a menores.
-Los productos audiovisuales distribuidos a través de servicios de comunicación audiovisual televisiva deben disponer de una calificación por edades, de acuerdo con su gradación que dicte el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales. Dicha gradación debe ser la homologada por el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia.
Del mismo modo, y con respecto a la publicidad televisiva, la Ley General del Audiovisual, de acuerdo con la Ley General de Publicidad, señala:
a) No deben incitar directamente a los menores a la compra de productos aprovechando su inexperiencia
b) No deben animar directamente a los menores a que persuadan a sus padres o terceros para que compren bienes o servicios publicitados.
c) No deben mostrar a menores en situaciones peligrosas.
d) No deben incitar a conductas que favorezcan la desigualdad entre hombres y mujeres.

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